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Incendios, un fenómeno cada vez más frecuente

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente advierte que el calentamiento global, las sequías y los cambios de uso de la tierra generarán incendios aun en regiones del planeta que hasta ahora nunca fueron afectadas por estos siniestros. Según el organismo internacional, esos desastres aumentarán un 30% para el año 2050 y más de un 50% para fin de siglo.

Un informe preparado por expertos de este programa de Naciones Unidas en colaboración con investigadores de la organización ambiental Grid-Arendal, con sede en Noruega, revela que los incendios forestales son cada vez más intensos y frecuentes en distintos países. Según ese documento, titulado "La creciente amenaza de incendios excepcionales", en los últimos años se han registrado incendios forestales con gran poder destructivo en todo el mundo, desde Australia hasta el Ártico, pasando por América del Norte y del Sur.

Desde la comunidad científica se viene alertando que fenómenos climáticos extremos como las fuertes sequías contribuyen a la generación de incendios forestales que, en algunos casos, alcanzan gran magnitud e intensidad. Uno de los casos más graves ocurrió en junio de 2017 en Portugal, cuando un incendio forestal arrasó en muy poco tiempo más de 50.000 hectáreas en la localidad de Pedrógão Grande, ubicada en el centro de ese país. La tormenta de fuego, de una magnitud nunca antes vista en esa región, atrapó a un grupo de vehículos que circulaban por la ruta nacional 236 que pasaba por el medio de los incendios, dejando un saldo de 67 muertos, entre ellos varios niños. La tragedia llamó la atención de expertos en la lucha contra incendios, que concluyeron que las víctimas fueron sorprendidas por la velocidad con la que se desplazaron las llamas que destruyeron más de 4.000 hectáreas en apenas una hora. Algo nunca visto hasta ese momento. En los años siguientes, otros fenómenos similares se registraron en España (Málaga, Ávila, Tarragona), en California, Chile, Grecia, Turquía y Australia.

Si bien los incendios existen en nuestro planeta desde que existe vegetación, lo que ocurre actualmente es que algunos de ellos se producen en momentos en que hay grandes extensiones de tierra con masa forestal y vegetación seca y poca humedad en los suelos. Es lo que ocurrió en los incendios que entre diciembre de 2021 y marzo de este año afectaron a los Esteros del Iberá, que afortunadamente se encuentran en proceso de recuperación, y los registrados en las últimas semanas en la zona del Delta del Paraná, en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.

Los incendios forestales que azotaron a Australia entre junio de 2019 y mayo de 2020 figuran entre los más destructivos de la última década. Un dato revela la magnitud del fenómeno: desprendieron columnas de humo que alcanzaron los 35 kilómetros de altura, lo que obligó a suspender varios vuelos comerciales. En Europa, en tanto, los distintos gobiernos siguen con preocupación el fenómeno, ya que la cantidad de hectáreas de campos quemados en todo el continente se triplicó este año, si se compara con la superficie alcanzada por el fuego en 2021.

Los especialistas en la lucha contra incendios forestales remarcan la necesidad de gestionar el territorio para evitar escenarios imposibles de manejar. En ese sentido, observan que los incendios más destructivos son imposibles de controlar con los medios disponibles incluso en los países más avanzados. Citan como ejemplo el caso del trabajo con aviones hidrantes que cuando descargan el agua sobre las llamas, el líquido no alcanza a tocar al suelo porque se evapora antes. Es decir, no es cuestión de contar con más o menos agua, sino de ubicarse frente a este grave problema desde otro lugar, con un trabajo serio de prevención.

Desde el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente se señala que, con el aumento de las temperaturas globales, la necesidad de reducir el riesgo de incendios forestales hoy es más crítica que nunca. Por ese motivo, el organismo internacional hizo un llamado a los gobiernos de todo el mundo para que se replanteen su enfoque de los incendios forestales extremos.

A nivel local, los períodos prolongados sin lluvias hacen que la vegetación seca se extienda en gran parte del territorio provincial, lo que se traduce en un escenario con mayores probabilidades de incendios. Debido a que en la mayoría de los casos el fuego comienza por alguna acción humana, es importante generar conciencia en la población sobre la necesidad de evitar la quema de basuras y pastizales.

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