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Hipólito Ruiz

Columnista

Entre la mala praxis y la gota de agua

De manera sistemática la Argentina ha sufrido de mala praxis de quienes la han gobernado, en su gran mayoría, "avalados" por la sociedad votante, que dicho sea de paso también cayó en el error de "votar mal". Hoy sufrimos las consecuencias y en medio de esto, nada más saludable saber que la propia democracia tiene su medicina: el voto.

La mala práctica puede ser originada por una conducta negligente, desde un error en el diagnóstico hasta las secuelas producidas por prácticas no convencionales, Y no solo les cabe a los médicos, como se dice, sino también a todos, a periodistas, a abogados y también a la clase política y en particular a los funcionarios.

LA GOTA DE AGUA

Un día, hubo un enorme incendio en la selva. Todos los animales huían despavoridos, porque era un fuego terrible. De pronto, el puma vio pasar sobre su cabeza al colibrí, en dirección contraria, es decir, hacia el fuego. Le extrañó sobremanera, pero no quiso detenerse. Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en su misma dirección.

Mientras huía, vio a la pequeña ave,  ir y venir repetidas veces, hasta que decidió preguntar: ¿Qué haces colibrí, que vas y vienes?.

Voy al lago -respondió el ave- tomo agua con el pico, y la echo en el fuego para apagar el incendio. El puma empezó a reírse de la ingenuidad del pajarito.

¿Estás loco?- le dijo. ¿Crees que vas a conseguir apagarlo con tu pequeño pico tú solo? . No lo sé- respondió, el colibrí- yo hago mi parte…!".

Es el momento en que los argentinos, hagamos cada uno la parte que nos  corresponde. Dejar de lado el individualismo es la clave. Aunque los sectores del poder sigan manteniendo esas posturas de espaldas al pueblo, tendrán que saber que hay un país que trabaja, que produce, que quiere Educación, que quiere justicia, que quiere la paz. Y que sepan los que solo piensan en "sostener contento al rebaño", que los pastos se van agotando. La Argentina comienza a sentir aires nuevos. Aires que vienen de la gente que hasta aquí no ha participado abiertamente en la política. Habrá que hacerlo, para evitar la caída al precipicio.