Hemos vuelto a romper nuestra Argentina
Este descalabro no se arregla en al menos una o dos décadas. Muchos compatriotas no estarán vivos para verlo y sentirse orgullosos de nuestra Argentina. Nuestros hijos crecerán en el dolor de habitar un país pobre, sin oportunidades y cuasi anárquico.
La sociedad está harta. Desilusionada, incrédula. Muchos, desesperados, porque ya ni se alimentan correctamente en razón de que sus ingresos se diluyeron. El segmento ABC1 es ínfimo en la actualidad. Y si segmentamos también por NSC, el resultado será lamentablemente similar.
La Argentina (no solo Chaco, la provincia más pobre del país) es un polvorín.
Dejemos de lado los fanatismos, que para nada ayudan y solo por intereses existen.
La democracia, como dicta la historia, aunque es imperfecta es la mejor forma de gobierno, superior al resto de las opciones, ya que el pueblo tiene voz y voto. La política apasiona, por cierto. Todos somos politicos por naturaleza sociable, entre otras cuestiones,
Pero la pasión política no debe convertirnos en idiotas o ciegos... De hecho la mayoría no lo es. Lo observo claramente en cada localidad que piso ejerciendo mi profesión y como especialista en investigaciones sociales.
Tenemos un país democrático institucionalmente, con cargos cubiertos, pero con muy pocos patriotas.
Hoy Bolivia y Paraguay nos sugieren recetas. Demuestran ser mejores países que el nuestro, al menos en parámetros tan importantes como sus bajos índices de inflación y el hecho de que cuentan con monedas propias más sólidas que la nuestra.
A pesar de que tenemos una geografía tan amplia y colmada de riquezas naturales, de la variedad que se busque. Esto me recuerda al dicho del genio Albert Einstein: no se puede pretender que haya resultados distintos si siempre ponemos los mismos valores en las variables de la ecuación.
Veo tierra arrasada y sin futuro. Este descalabro no se arregla en al menos una o dos décadas. Muchos compatriotas no estarán vivos para verlo y sentirse orgullosos de nuestra Argentina. Nuestros hijos crecerán en el dolor de habitar un país pobre, sin oportunidades y cuasi anárquico.
El dólar paralelo vuela, y muchos te hablan de que es ilegal... Podrá serlo, como otros racimos de dólares que existen aquí...
El drama de este tema radica en que cada peso sube la moneda extranjera es una devaluación explícita que deja cientos o miles de familias en franja de pobreza.
A los fanáticos, les cuento de economía: ¡El dólar no sube! ¡Nuestro peso es el que baja! Se denomina: devaluación. Calculá que hoy debés ganar arriba de $100.000 para no ser pobre. Conclusión: no tenemos moneda.
La inflación sin frenos es el resultado.
Transitamos momentos dramáticos. Falta mucho para las elecciones. ¿Creés que a este paso nuestro presidente llega?
Podrán ser meras hipótesis, pero la probabilidad de riesgo de dimisión o de mega devaluación, no suena descabellada.
No existen políticas de desarrollo, producción, trabajo, educacion, etcétera. No hay políticas, directamente.
El mundo no nos presta un centavo. Por la sencilla razón de que no somos confiables. Desde hace décadas venimos endeudándonos, no pagando, y mal invirtiendo los préstamos. Por esto claramente nuestro indice de riesgo país es tan alto. No lo digo yo, lo dicen nuestros economistas y el mundo.
Los capitales extranjeros ni soñando invierten en un país donde te cambian en 24 horas las reglas del juego.
Les ruego que no me digan que Macri nos endeudó, y a esto lo digo aún no siendo macrista. Tengo claro lo que hizo Macri, como también tengo en claro los desastres del oficialismo actual. A este problema lo padecemos desde hace un par de décadas.
No compro "relatos", y menos avalo a una vicepresidente que solo se preocupa por no ir presa y poner palos en la rueda de la gestión de un presidente ya de por sí flácido y carente de poder. Porque como consultor debo ser objetivo y despojado de colores políticos.
No olvidemos que en 2020 nuestro presidente gozaba del 80% de la aprobación de los argentinos.
No tenemos educación seria, porque la educación es inversión a 20 años y no le reditúa al sistema político.
Transitamos un escenario triste y dramático. Respeto sino coincidís conmigo. Pero entre tantas cosas que podría decirte, opto por mencionarte tres: tristeza, desolación, impotencia.
Hemos vuelto a romper nuestra Argentina...










