Cómo Ford se apoderó del limpiaparabrisas moderno
La rueda se inventó hace unos 7 mil años y las valijas vieron la luz hace más de 2 mil años. Sin embargo, no fue hasta 1972 que Bernard Sadow los unió y creo la primera valija con rueditas. Bernard Sadow era un inventor? si de la empresa Ford dependiese no, definitivamente no inventó nada.
El monstruo automotriz norteamericano se hizo fama de apoderarse de inventos ajenos aduciendo que solo se trata de un 'Uso ingenioso de elementos existentes combinados de manera creativa'.

En 1957 Ford se puso al frente de la investigación para crear un motor eléctrico de limpiaparabrisas que pudiera funcionar de manera intermitente. El problema era que, si la intensidad de la lluvia disminuía, el limpiaparabrisas se tornaba molesto para la visión y muy ruidoso porque se secaban las escobillas.

Sin haber podido dar en la tecla, el ingeniero a cargo del proyecto regresaba frustrado a su casa. Era una tarde lluviosa de 1962 cuando al detenerse en un semáforo le pareció estar soñando.
Enfrente suyo estaba un Galaxy 500 con limpiaparabrisas intermitente!!!'. Logró convencerlo que se detenga, era un tal Robert Kearns, también ingeniero.
El invento rechazado
El empleado de Ford le pregunta como lo había logrado. Kearns le dice que él mismo modificó el sistema original del auto para hacerlo intermitente. Lo siguiente que dijo Kearns dejó helado al ingeniero de Ford.

Ese sistema lo había inventado hacía 10 años e incluso hacía más de 5 que había presentado una carpeta en Ford para ver si lo querían comprar, pero no lo consideraron, frustrado, Kearns, le llevó su invento a la Chrysler.

Un año después Kearns vio como Ford le incorporó su invento al modelo Thunderbird . Después de mucha más frtustración Kearns logró un abogado para litigar contra Ford hasta que –llevada a juicio- la empresa adujo que lo de Kearns no era un invento, porque no utilizó utensilios nuevos, sino que aprovechó los que ya existían para acomodarlos de manera novedosa.
El argumento de Kearns para rebatir el de Ford fue una genialidad. Les dijo que Charles Dickens no necesitó inventar palabras nuevas para escribir 'Historia de dos ciudades', utilizó existentes y las combinó de manera creativa.
El juicio continuó apelación tras apelación y se demoró diez años, pero finalmente Kearns consiguió un arreglo de 10 millones de dólares con Ford y 18 con Chrysler que también le había robado su invento.










