Porqué el Torino no corrió en Montecarlo
Todos los que amamos los autos conocemos la histórica aventura de los Torinos en Nurburgring del año 1969. Pudo ser victoria, pero el Torino sobreviviente fue descalificado, debido al elevado ruido que emitía un caño de escape roto, del resto de la historia se escribió mucho y está bien documentado.
Esta literal hazaña de la industria argentina no fue casualidad y es poco conocida esta incursión europea del Torino un año antes de presentarse en Alemania.

El año anterior un Torino participó del rally de Montecarlo con un permiso especial que se les otorgaba a las fábricas para testear sus autos en condiciones reales, largando detrás del último participante en carrera sin los requerimientos ni la exigencia de la prueba, pero con la ventaja del camino despejado y los servicios de seguridad atentos.

Montecarlo era el objetivo
En 1968 IKA quería que el Torino producido en Argentina sea uno de los vehículos a tener en cuenta para el Rally de Montecarlo. Para ello se envió un auto, con Oreste Berta y «Pirín» Gradassi como piloto y navegante, para que siguieran la competencia con un Torino, a ritmo de carrera, pero sin estar compitiendo directamente.

En esa época el rally era monopolizado por los Porsche 911, el Citroën ID, y el Mini Cooper S (con motor de poco más de un litro) que hacían estragos, y como el Torino, había sido concebido sobre la base de un auto norteamericano, con motor pesado y reacciones mucho más lentas Berta concluyó que no tendría chances, más teniendo en cuenta que en Montecarlo casi no había rectas donde darle rienda suelta al 6 cilindros alimentado por 3 carburadores siendo una carrera de muchas curvas y con pronóstico de nivel.

Fue por eso que IKA apuntó a la Marathon de la Route en Alemania, con 84 horas de duración, una competencia con un concepto que priorizaba la durabilidad del automóvil, con un planteo de carrera prácticamente de regularidad, y no de velocidad pura. La historia finalmente se escribió allí.










