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Alcohol cero al volante

Está previsto que este mes entre en vigencia en la ciudad de Resistencia el nuevo Código Unificado de Tránsito y Transporte que, entre otros temas, establece sanciones para conductores que, al momento de ser evaluados con pruebas de alcoholemia, arrojen resultados superiores a cero miligramos de alcohol por litro de sangre.

Con este tipo de normas, que ya existe en otras ciudades del país, lo que se pretende es transmitir un mensaje muy claro a los conductores de todo tipo de vehículos sobre la necesidad de no consumir bebidas alcohólicas si se va conducir. Cabe recordar que la normativa vigente hasta ahora permitía hasta 0,20 miligramos por litro de alcohol en sangre para conductores de motos y 0,50 miligramos por litro para conductores de autos particulares. En el caso de conductores habilitados para desempeñarse en el transporte de pasajeros y de cargas que requieran licencia profesional, la tolerancia era cero. Se espera que promulgado el nuevo código entre en vigencia el artículo 128, cuyo inciso C dispone que queda prohibido conducir cualquier tipo de vehículos, independientemente de su categoría en la licencia de conducir, "con resultado de alcoholemia superior a 0,0 (mg/l) miligramos de alcohol por litro de sangre".

Según la Agencia Nacional de Seguridad Vial la siniestralidad en rutas y calles es la principal causa de muerte en personas menores de 35 años en la Argentina, y el consumo de bebidas alcohólicas está presente en, al menos, uno de cada cuatro siniestros de este tipo que se registran en el país. Por eso es necesario generar conciencia en toda la población, pero especialmente en los conductores, sobre la enorme importancia que tiene respetar los límites legales de alcohol en sangre para la conducción de vehículos.

Está demostrado que el alcohol genera un efecto muy negativo sobre la conducción. De ahí la necesidad de llevar un mensaje muy claro a la ciudadanía: si se va a conducir un vehículo no se debe beber alcohol. Pruebas realizadas por equipos de investigación en laboratorios a personas que consumieron unas pocas copas mostraron que bajo los efectos del alcohol el organismo humano sufre cambios fisiológicos seguidos por una serie de alteraciones sensoriales.

En efecto, esas pruebas revelaron que las personas con mayor nivel de alcohol en sangre experimentaron una disminución de la capacidad de atención, mayor lentitud y torpeza para realizar maniobras, empeoramiento de la visión periférica y dificultades para adaptarse a los cambios de luz, entre otras alteraciones.

Por otra parte, es importante señalar que un informe elaborado este año por la Agencia Nacional de Seguridad Vial, en base a un análisis realizado sobre 50.000 casos de todo el país, confirmó que en las jurisdicciones que tienen normativas de alcohol cero al volante, la cantidad de conductores testeados que respetan la ordenanza vigente fue mayor que en aquellas que tienen 0,5 como máximo permitido.

Las provincias en las que actualmente rige el alcohol cero al volante son Salta, Córdoba, Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Río Negro y Santa Cruz; y entre las ciudades con el mismo criterio están Mar del Plata, Rosario, Santa Fe, Neuquén, Ushuaia, Río Grande, Posadas y Moreno.

La persona que se pone al frente de un volante debe ser consciente de que el consumo de alcohol, por mínima que sea la cantidad ingerida, hará que pierda reflejos y capacidad de reacción cuando se desplaza con su vehículo por la vía pública.

Hay personas que creen que si beben solo un poco de alcohol no tendrán problemas a la hora de conducir. Eso es falso. Sin importar la cantidad que ingiere, el conductor igual verá afectado el funcionamiento del sistema nervioso central ya que el alcohol tiene un efecto psicodepresor, incluso en pequeñas dosis.

La persona bajo los efectos del alcohol primero experimenta una estimulación por un cuadro de excitación, pero inmediatamente sobreviene un efecto de sedación que disminuye la agudeza mental y perturba la capacidad de juicio. Otro rasgo común es la falsa sensación de seguridad que experimenta el conductor bajo los efectos del alcohol, y que se traduce en una serie de errores de juicio e interpretación, que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito.

Todos estos datos deben hacer reflexionar a quienes tienen la responsabilidad de conducir un vehículo sobre la relación directa que existe entre el alcohol en sangre, los siniestros viales y la gravedad de las lesiones resultantes.