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La tragedia de los niños en la guerra

Se estima que más de 260 niños perdieron la vida en los ataques que sufrieron distintas ciudades de Ucrania y que más de 400 resultaron heridos desde que comenzó el conflicto en Europa del Este. La tragedia vuelve a ocupar en estas horas un lugar destacado en la agenda internacional a raíz de la decisión del periodista ruso, Dimitri Muratov, de subastar la medalla que recibió al ganar el Premio Nobel de la Paz en 2021 para donar lo recaudado a la asistencia de chicos desplazados por la guerra.

La subasta se llevó a cabo el lunes en Nueva York, en coincidencia con el Día Mundial de los Refugiados. En rigor, la posibilidad de hacer una oferta para quedarse con la medalla del Nobel de la Paz había comenzado el 1 de junio, aunque de manera virtual. El lunes pasado la subasta cerró con un acto que se realizó con la presencia de Muratov, director del periódico disidente ruso Novaya Gazeta.

En esa oportunidad, el periodista contó la conversación que mantuvo al encontrarse con un niño ucraniano refugiado y remarcó que lo único que le pidió el pequeño era que lo ayudara con algo de dinero para cargar su teléfono móvil y así poder llamar a su madre. "Ahora imagina por un segundo que este es tu hijo", dijo Muratov a los participantes de la subasta que se realizó en Nueva York.

El periodista dijo, además, que de los 16 millones de ucranianos que se vieron obligados a dejar su país por la guerra, 40 % son niños.

La medalla del Nobel de la Paz finalmente se vendió en 103,5 millones de dólares. La totalidad de lo recaudado se entregará como donación al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) que tiene en marcha un operativo para acercar ayuda humanitaria a los niños a las víctimas de la guerra en Ucrania.

La agencia de la Organización de las Naciones Unidas emitió un comunicado señalando que las necesidades humanitarias se multiplican a medida que el conflicto en Ucrania continúa. "Niños y niñas siguen siendo asesinados, heridos y profundamente traumatizados por la violencia que los rodea. Muchos han visto cosas que ningún niño jamás debería ver. Sus hogares han sido atacados, así como sus escuelas y todos los sistemas y servicios que podrían ayudarlos a sobrevivir. Las familias están aterrorizadas, en estado de conmoción y desesperadas por estar a salvo", informó Unicef, tras advertir que los desplazamientos forzados de personas que se presentan desde que comenzó la guerra podrían tener consecuencias duraderas para las futuras generaciones. "Los niños que huyen de la guerra de Ucrania corren, además, un mayor riesgo de ser víctimas de la trata y la explotación", denunció la organización internacional.

Por su parte, Save the Children alertó de que los niños y las niñas de Ucrania están en grave peligro de sufrir daños físicos, graves trastornos emocionales y desplazamientos tras la escalada del conflicto. "El bombardeo implacable ya ha obligado a 1,5 millones de niños y niñas a huir del país. En total, 1600 escuelas han sido bombardeadas desde que empezó el conflicto. Esto demuestra el desprecio absoluto por los derechos fundamentales de los niños y niñas. Los ataques contra escuelas y hospitales están clasificados por las Naciones Unidas como una de las seis violaciones graves cometidas contra la infancia. Rusia debe detener inmediatamente estos bombardeos y cumplir con el Derecho Internacional Humanitario", sostuvo la organización humanitaria.

La guerra en Europa del Este no es la única que provoca padecimientos a niños y sus familias. También en Etiopía, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen se combinan conflictos internos con el drama que significa que buena parte de la población de estos países estén sufriendo desplazamientos y pérdida de vidas por la falta de alimentos.

La Segunda Guerra Mundial dejó casi trece millones de niños muertos. Durante mucho tiempo se pensó que en este siglo XXI la tragedia de los conflictos armados comenzaría a ser cosa del pasado. La realidad demostró que la devastación que provocan las guerras que comienzan los adultos, con sus actos crueles, siguen golpeando a la población civil en distintas partes del mundo, afectando principalmente a los más vulnerables: los niños.

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