Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.diarionorte.com/a/219146

Un norteamericano vino a Argentina por los caballos, se enamoró de una correntina y ahora apuesta al campo

John Fulton y Ana González se enamoraron en el hipódromo de Palermo y juntos se volcaron a la aventura de tener una cabaña Braford en Corrientes.

Ana González y John Fulton en la rural de Corrientes, con una ternera de su cabaña.

John Fulton vino por primera vez a la Argentina a fines de la década del 80, atraído por la muy buena calidad de los caballos pura sangre de carrera argentinos. Fulton, amante de los caballos y entrenador de pura sangres, se había criado en una explotación ganadera en Ohio, Estados Unidos, y luego se había mudado a Florida para volcarse de lleno a su pasión por los pingos.

Pero ese no sería su destino definitivo, nuevos hogares y pasiones lo esperaban a la vuelta de la esquina.

Un día de 2011 en el hipódromo de Palermo, una de esas nuevas pasiones lo felicitó por una carrera ganada: se llamaba Ana Elizabeth González y era correntina. El jockey que había corrido el caballo de Fulton, Jorge Gustavo Ruiz Díaz, también correntino, la conocía. Fulton lo convenció de que se la presente y empezaron los arrimes.

Fulton y González con El Bromista, el caballo que les dio la gloria, en la chacra de Goya, Corrientes.

Ella vivía con su hijo en Buenos Aires, le gustaban las carreras y después de hacerse desear un poco le dio cabida. Al tiempo se mudaron juntos a San Antonio de Areco, una meca del turf, empezaron a ser socios y Ana le trajo suerte al gringo. En 2013 compraron un caballo en Chile que se llamaba El Bromista, fue la mejor compra que podrían haber hecho. Ganó 20 carreras, 18 clásicos, y fue mejor caballo del año dos veces en el país trasandino. Entre tanto festejo, el castellano de Fulton mejoró muchísimo y el amor se afianzó. Cuando el caballo ya había dado todo fue hora de buscarle un lugar especial para el descanso. "Nos daba tanto placer verlo que siempre decíamos ‘ese caballo va a estar en nuestro campo’", recuerda el estadounidense en diálogo con Clarín Rural.

A Fulton siempre lo había enamorado la tonada correntina de Ana, entonces vio con buenos ojos ir para los pagos de ella a buscar la tierra prometida. Cuando llegó se sintió un poco como en casa porque el clima subtropical y la vegetación de las costas del Paraná le resultaban parecidas al ambiente de Florida. Compraron una chacra de 21 hectáreas cerca de Goya, en Corrientes, para que su caballo campeón descanse y con la idea de tener unos caballos para andar. Pero una vez instalados les picó un bichito que pica fuerte en esa zona.

El Bromista y sus propietarios, tras una de las 20 carreras ganadas en Chile.

Un día de esos, yendo a Corrientes a hacer unos trámites, en la ruta vieron movimiento y entraron a un predio en el que esa noche iba a haber un remate de reproductores Braford de la cabaña El Estribo. El pelaje marrón y blanco de esos toros de mil kilos le trajo a Fulton añoranzas de su adolescencia, cuando arriaba cientos de cabezas Hereford en los veranos de Ohio. Ana también tenía algo de vocación ganadera por herencia familiar. Por puro impulso se quedaron y decidieron comprar una vaca, a pesar de no tener ni la infraestructura ni las habilitaciones sanitarias y legales para recibirla en su campo. La vaca se quedó en El Estribo hasta que estuvo todo en orden, y así nació, hace casi cinco años, la cabaña El Bromista. Con el tiempo fueron haciendo mejoras, sumaron más genética de elite de El Estribo y de la cabaña San Carlos, pero todavía es una cabaña joven y pequeña.

El hijo de Ana González, en la pista con la ternera premiada en la Nacional Braford, hace pocas semanas.

En la chacra tienen solo lo que se destina a exposiciones y alquilaron un campo en la localidad de Perugorría en el que tienen las vacas receptoras y un incipiente rodeo general de producción de carne. El año pasado vendieron su primer toro con un precio máximo y este año, hace pocas semanas en la Rural de Corrientes, ganaron un tercer puesto con una ternera hija de ese toro en la Nacional Braford.

"Tenemos la capacidad de agrandar lo que estamos haciendo, el año que viene vamos a tener más reproductores en venta", explica Fulton entusiasmado, y confiesa: "Los caballos son mi vida, pero esto es muy parecido. Venir a una exposición y ganar es como ganar un clásico. Yo estaba buscando algo que me de libertad, ahora estoy en esto que me quita totalmente la libertad pero me encanta".

Fuente: Clarín.