Walter Luis Rambo: "La guerra más difícil es la posguerra"
Desde muy joven ingresó en las fuerzas armadas. Combatió en las islas como jefe de un pelotón en la compañía de desembarco del rompehielos ARA Almirante Irízar, que dependía del crucero Belgrano.

Actualmente, Rambo preside la Asociación Civil Héroes de Malvinas de Puerto Tirol, desde donde trabaja en pos del reconocimiento a los veteranos tiroleros. En entrevista con CHAQUEÑA, plantea la importancia de la contención psicológica y familiar para ayudar a cada excombatiente a transitar los traumas propios de la guerra.
-¿Qué edad tenía cuando ingresó en la carrera militar?
-Empecé desde muy pibe. Terminé el 7º grado, después me fui a Buenos Aires y en el 75 ingresé. Tenía 15 años cuando me incorporé a las fuerzas armadas en la Escuela de Mecánica, y ahí seguí la carrera militar.
-Es decir que presenció momentos históricos e importantes para el país…
-Sí. Estuve con el problema de la subversión en la Escuela de Mecánica de la Armada. También estuve con el conflicto de Chile, estuve en la frontera y en el Crucero Belgrano, desde el ´78 hasta el principio de ´82, periodo en el cual me tocó de ir a Malvinas.
-Cuando llega ese llamado para Malvinas, ¿dónde lo encuentra?
-Pertenecía a una compañía de desembarco que dependía del Crucero General Belgrano. Éramos un grupo que teníamos la tarea de recuperar el Puerto Argentino. Yo era el jefe de pelotón y tenía a cargo a tres cabos, Sayes, Piedrabuena y Campos.
-¿Cuántos años tenía en ese momento?
-Tenía 20 años y era cabo segundo en ese tiempo, ya en el último año para ascender a cabo primero.
-¿Sabía adónde iba?
-No, la primera comunicación llegó un 26 de marzo. Nos llamaron por los micrófonos del buque y nos dijeron que "el siguiente personal no se retira de la zona hasta no ver a su jefe de departamento". Nuestro jefe era el capitán Gómez Paz, quien nos informó que fuimos designados a una comisión reservada con destino al sur. En ese momento fuimos, retiramos nuestro armamento. Yo retiré el FAL, la pistola y todo el abrigo. Ese era el equipo que teníamos como cuando hacíamos el ejercicio de la compañía de desembarco.
Luego nos dijeron desde ahora se van a ir a su domicilio. Cuando vino el contador nos hizo un anticipo de sueldo, fuimos al comedor y ahí nos dijeron ahora van a ir en un vehículo que los va a llevar a sus domicilios y de sus domicilios no se mueven hasta nueva orden. Fui a mi casa, en ese momento estaba en concubinato y tenía dos hijos, una nena que tenía un año y ocho meses y otro nene que tenía ocho meses. El domingo a las 6 de la mañana vinieron y golpearon la puerta diciendo: Cabo Rambo, prepárese que nos vamos a la unidad. Me despedí de mi familia.
-¿Pero intuía que no se trataba de un destino conocido?
-Sí. Éramos unas 17 personas y nos llevaron al crucero Belgrano, porque dependíamos de ahí. Llegó el mediodía, almorzamos y nos dijeron: Muchachos se van a embarcar en el Irízar, pero la sorpresa fue cuando entramos a Puerto Belgrano y vimos la dársena en que se estaba haciendo todo el armamento. Pensamos que iba a ser una práctica grandísima, porque veíamos que empezaron a embarcar vehículos, armamentos, era algo inusual el movimiento.
-¿Y cómo fue ese viaje?
-Iniciamos una navegación de cuatro días. Lo llamativo era que el jefe no aparecía, estábamos en la nebulosa, no sabíamos adónde íbamos, qué íbamos hacer. Yo tenía un conocido en el cuarto de derrota, desde donde manejaban las cartas de navegación. Lo vi y le dije: ¿Curto que pasó acá? Y me dijo: Mirá Walter, esta es la carta que estamos navegando. Y miramos y ya habíamos pasado Usuahia. Llegó el 1 de abril, hubo un desperfecto, porque los días que estuvimos navegando hubo mucho temporal. Tuvo un desperfecto un helicóptero que llevábamos en el Irízar, que iba a hacer el reconocimiento de zona y todo lo demás. Ahí habló el almirante Buse, nos dio la novedad de que realmente teníamos que ir recuperar las islas Malvinas. Y recordamos que ese era el ejercicio que habíamos hecho en enero.

-¿Cuándo llegaron a Malvinas?
-El desembarco fue el 2 de abril, el primer grupo que se largó fue a las 10 de la noche del 1 de abril, y a nosotros nos bajaron a eso de las 1.30 de la mañana con el vehículo anfibio.
-¿Cuánto tiempo estuvo?
-Estuve desde el principio y hasta el fin de la guerra, del 2 de abril al 20 de junio.
-¿Fue difícil el regreso, podían hablar de lo que pasó?
-Sí, tuvimos que caminar unos 12 km, barbudos, sucios, cansados, y veíamos que la gente pasaba en colectivos, en vehículos, y nos gritaban cobardes. Esas son las cosas que nos dolieron muchísimo. En Puerto Belgrano nos estaban esperando los jefes, pero no podíamos hablar. Por eso digo que el veterano de guerra tiene dos guerras, y la guerra más difícil es la posguerra.
.¿Qué perdió y qué ganó después de la guerra?
-Cuando volví de Malvinas perdí mi familia, mis hijos, y pensaba cómo puede ser. Perdí el vínculo, porque un día cayó la mamadera de mi hijo y yo salté de la cama. En ese momento mi esposa se asustó y dijo este está loco. Pero era algo que todos pensaban. Al poco tiempo me separé y perdí un montón de cosas que me dolieron. Después rehíce mi vida, y doy gracias a mi esposa actual, que realmente me comprendió, me escuchó, y hasta el día de hoy sabe cuándo estoy mal o bien, y mis hijos me acompañan. Creo que tenemos que recalcar el rol la familia, que nos apoyó y que sabe de nuestro sufrimiento.

La sede propia para los veteranos de Tirol, un sueño a punto de cumplirse
A 40 años de la guerra, y luego de innumerables gestiones ante el gobierno provincial y municipal, de comisiones anteriores a la actual, la Asociación Civil Héroes de Malvinas de Puerto Tirol tendrá su anhelada sede propia en el barrio 80 Viviendas de la localidad. Rambo, junto a los excombatientes tiroleros, trabajan para convertir a este espacio en un lugar de memoria activa por los dos soldados caídos de Tirol y en reconocimiento a cada veterano.
"Hace 40 años peligró nuestra vida, estuvimos tratando de defender lo que es nuestro. Entonces nos sentimos orgullosos. Y queremos recordar a nuestros compañeros caídos, ellos son los héroes, son nuestros mártires".










