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La batalla por la tecnología 5G

Disponer de una robusta infraestructura de telecomunicaciones es un requisito indispensable para no quedar rezagados en la nueva economía digital que domina el mundo. Y la tecnología 5G juega un rol clave en este nuevo escenario global en el que se juega mucho más que la velocidad de transmisión de datos. Lo que está en debate, en el fondo, es si serán empresas de China o EEUU las que desarrollarán esa infraestructura en el país y la región.

Pekín y Washington disputan la carrera para implementar redes móviles de quinta generación, también conocidas como 5G, en todo el mundo. En América Latina, la multinacional china Huawei ganó la delantera y desembarcó con sus primeros equipos de telecomunicaciones e infraestructura 5G para pruebas en nuestro país, Brasil y Chile. EEUU tomó rápidamente nota de esa movida e instruyó a sus embajadores que se sumen a la estrategia para contrarrestar la avanzada del gigante asiático en la región. El 26 de mayo pasado, la embajada norteamericana organizó en la Ciudad de Buenos Aires el encuentro "Gobernanza 4.0" e invitó a representantes del gobierno nacional y gobiernos provinciales y del sector privado para que participen en el encuentro para promover "el diálogo sobre la importancia de proveedores confiables y seguros en la economía digital". En esa oportunidad, el embajador de EEUU en Argentina, Marc Stanley, dijo a través de su cuenta de Twitter que "una economía digital vibrante significa mayor prosperidad para todos los ciudadanos". Y remarcó: "Estados Unidos apoya los esfuerzos de las provincias para desarrollar sus economías digitales a través de proveedores confiables y seguros de tecnología".

El asunto es de vital importancia para EEUU y es por eso que se espera que en la Cumbre de las Américas, que se celebra en Los Ángeles, el presidente Joe Biden reitere su pedido a los países latinoamericanos para que no adopten la tecnología que ofrece la empresa multinacional china Huawei. Según el Departamento de Estado de EEUU, la tecnología de la firma china carece de seguridad y es una puerta de entrada a operaciones de espionaje a gran escala. Como era de esperar, Huawei negó esas acusaciones Lo llamativo es que el desembarco en Brasil de esta tecnología de punta de origen chino recibió el visto bueno de la administración del presidente Jair Bolsonaro, a quien nadie puede señalar como simpatizante de Pekín.

Lo mismo puede decirse de los primeros ensayos realizados en Chile, que contaron con la aprobación del entonces presidente, Sebastián Piñera, un hombre al que tampoco se puede atribuir la intención de inclinar la balanza a favor del juego geopolítico que lleva adelante el gigante asiático. En rigor, en el país trasandino el despliegue de redes 5G estará a cargo de las empresas de telecomunicaciones Movistar, Enter y Wom, esta última vinculada con Huawei. Las dos primeras, en tanto, tienen respectivos nexos con la compañía Nokia y con la empresa sueca Ericsson, que cuentan con el aval de la Casa Blanca para el ingreso a la región, por lo tanto no despiertan recelos en Washington en lo que hace a la posibilidad de que por sus manos pasen grandes flujos de información.

Según los expertos, las redes móviles de quinta generación provocarán una revolución en las telecomunicaciones, con un fuerte impacto en los sistemas de producción, la educación y en la vida cotidiana de miles de millones de personas. Desempeñarán un rol estratégico en la economía global, donde la conectividad se ha convertido en un factor clave de competitividad, comparable al que tuvieron en su momento el transporte y la infraestructura para aprovechar la energía. Tanto es así que la Unión Europea, por ejemplo, se puso como meta que en el año 2025 todas las naciones que la integran dispongan de redes de 5G accesibles para todos los ciudadanos y las instituciones del viejo continente.

Máquinas, objetos, vehículos y todo tipo de dispositivos se podrán conectar entre sí, gracias a esta nueva tecnología, en aquellos lugares que cuenten con una adecuada infraestructura de quinta generación. Las conexiones móviles alcanzarán velocidades muy superiores a las existentes actualmente. Habrá que prepararse entonces para los desafíos que presentará ese cambio tecnológico cuyos efectos marcarán un antes y un después en la economía y la sociedad.

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