Todo lo que necesitas es rock
Hay ocasiones en las que el desaliento y el entusiasmo no necesitan de las grandes referencias contextuales para remontar vuelo. Cuando el entorno es un conjunto de variables estacionadas en valores que se nos volvieron habituales, son los hechos aislados pero representativos, las cuestiones puntuales que desde su particularidad pintan lo general, los que terminan barnizando el ánimo. Solo sucede cuando "lo micro" reafirma el sentido que muestra "lo macro" y torna más palpable el tiempo y el lugar sobre los que estamos parados.

¿CASUÍSTICA O RETRATO?
Los últimos días fueron generosos en experiencias de ese tipo. Con la arbitrariedad de toda lectura subjetiva, podríamos anotar en la lista acontecimientos que no parecen ser pura casuística:
-El anuncio del oficialismo de su proyecto para ampliar la integración de la Corte Suprema de Justicia ¡a 25 miembros! Una desmesura que tendrá un elevado costo presupuestario, que complicará la operatividad de la cabeza del Poder Judicial de la Argentina y que se pretende llevar a cabo solamente porque de esa manera los ministros actuales, molestos para el gobierno de turno, pasarían a ser una pequeña minoría dentro del nuevo conjunto. Eso, a pocos metros de que la Corte deba resolver causas de corrupción muy sensibles para el Frente de Todos, algunas de ellas para Cristina Kirchner en particular.
-La noticia de que dos figuras del gobierno, en medio de una crisis dramática del país, volvieron a hablarse luego de tres meses de silencio, cruces descalificadores y sabotajes mutuos. El detalle: son el presidente de la Nación y su vice.
Bonus track: el "reencuentro" fue tan forzado y carente de intenciones verdaderas de entendimiento, que en menos de un día derivó en nuevas hostilidades entre bandos y en una minicrisis más, con tarjeta roja para un ministro (Matías Kulfas) como cereza del postre.
-El gobierno nacional incorporará a su planta permanente de personal a 29.000 empleados más. Son agentes que ya llevan años cumpliendo tareas mediante figuras contractuales transitorias. Desde ese punto de vista, es un acto de justicia. Desde la realidad económica, es seguir alimentando las causas que nos convirtieron en una nación inviable, incapaz de acomodar sus gastos a su nivel de ingresos y –por lo tanto- condenada a combinar permanentemente endeudamiento y emisión monetaria sin respaldo.
Es una película muy vista: los trabajadores precarizados accederán a su merecida regularización, y en poco tiempo más sus viejos lugares serán ocupados... por nuevos trabajadores precarizados que dentro de unos años también pasarán a formar parte del elenco estable del sector público. Y así hasta el infinito. Es lo que sucede siempre en todos los niveles del Estado: nación, provincias, municipios.
-Ligado con lo anterior, se conoció el listado de las dependencias púbicas nacionales que cobran los mejores salarios. En ese ranking, y sin necesidad de ocupar el primer lugar, el personal de la AFIP tiene un haber bruto promedio de 559.907 pesos y el de PAMI uno de 428.618. Quienes trabajan en la radio y la TV públicas están en 367.933 y los empleados de ANSES en 279.481. Ellos y los agentes de otras áreas superan incluso al haber promedio de las fiscalías federales, que es de 258.707 pesos.
En prácticamente todos los casos, esas áreas acordaron pautas salariales para 2022 superiores a la inflación estimada. Obviamente, todo se paga con los recursos que el Estado le extrae a la sociedad, vía impuestos, y con emisión de moneda que genera inflación (la cual también acaba siendo un impuesto adicional generalizado).
En tanto, en noviembre del año pasado, el sueldo neto promedio de los trabajadores privados en blanco, a nivel país, había sido de 89.931 pesos, con una canasta básica familiar que en aquel momento estaba valuada en 73.917 pesos. En 13 de las 24 provincias argentinas el sueldo neto promedio del sector privado –siempre hablando de empleo registrado- estaba por debajo de esa línea. En el Chaco, una de aquellas jurisdicciones, la remuneración neta media era de 65.291 pesos, ocho mil pesos menos que la CBT.
-En el lado oscuro de la Luna, las pymes –salvo las que de manera excepcional explotan rubros florecientes- pugnan por sobrevivir entre la maraña impositiva, el limitado acceso al financiamiento y la incertidumbre inflacionaria. Es lo mismo que sucede con otros actores del sector privado: productores, emprendedores varios, cuentapropistas y "changueros".
El sector más competitivo a nivel internacional que conserva el país, el agro, afronta ahora una inaudita escasez de gasoil para levantar y mover sus cosechas. Los choferes de camiones duermen sobre sus vehículos junto a las estaciones de servicio, en casi todo el Norte argentino, para poder acceder a los limitados cupos de venta que ofrecen los expendedores, a precios muy por encima de los normales. Mientras tanto, Alberto y Cristina realizan un acto por los 100 años de YPF sin dedicarle una sola palabra al problema, que se perfila como explosivo.
-Por último (aun cuando podrían mencionarse otras situaciones), lo más anecdótico: la diputada Andrea Charole presentó en la Legislatura del Chaco un proyecto de ley para establecer un "Día Provincial del Heavy Metal". Está en todo su derecho –y dentro de sus facultades- hacerlo, y ella afirma, además, que no se trató de una iniciativa personal sino de canalizar un pedido de jóvenes que cultivan el género y que en algunos casos tienen bandas con las que se ilusionan con llegar a vivir de la música. Charole, ante la repercusión nacional que tuvo su propuesta, también mencionó que tiene otros varios proyectos presentados sobre cuestiones de fondo.
LO MENOS Y LO MÁS
Lo reprochable, en todo caso, es el hecho de que de ella, por ser una legisladora que llegó a su banca como una representante de las comunidades indígenas, se esperan otras acciones. Ya fue presidente del Instituto del Aborigen, y conoce la magnitud de las necesidades que hay entre las etnias chaqueñas. La fecha recordatoria del rock pesado seguro no está entre ellas.
Está, también, el sentido de oportunidad. Por buenas que hayan sido sus intenciones (plasmadas en un proyecto cuya extensa fundamentación es un implacable "copie y pegue" de la enciclopedia virtual Wikipedia, sin cita de fuente), alimenta la sensación de que los parlamentos del país no están a la altura de las circunstancias que vive la población.
Se podría decir, en su defensa, que los medios pusieron en foco un elemento aislado de su labor legislativa y de la de sus pares (canales, radios y portales tampoco se privaron de recordar aquel proyecto de Claudia Panzardi expresando el pesar provincial por la muerte del Profesor Jirafales), y esa observación es válida. Pero dejando de lado el episodio puntual, ¿dónde están los proyectos y los debates que le hagan sentir a los ciudadanos que sus problemas reales están siendo abordados con la intensidad que ameritan? ¿Qué iniciativas hay en las legislaturas o en el Congreso que se ocupen de producir posibilidades ciertas de que cambien las condiciones actuales de ingresos familiares y costo de vida, educación, acceso a la salud, seguridad, hábitat, generación de empleo genuino, contención juvenil, transparencia en la administración de los recursos públicos y en el financiamiento de las campañas electorales?
Hasta el 30 de abril pasado, es decir transcurrida ya la tercera parte del año, el Congreso había aprobado apenas una ley (la del acuerdo con el FMI) y había consumido 15.000 millones de pesos de su presupuesto anual, que supera los 50.000 millones. En 2021 aprobó 52 leyes, es decir un promedio de menos de una nueva norma por semana, pese a contar con 329 legisladores (entre diputados y senadores) y más de 10.000 empleados, que algunas fuentes elevan a 15.000 si se contabiliza al personal (supuestamente) temporario.
Volviendo al principio: si todo esto sucediera en un contexto de prosperidad, desarrollo y acceso igualitario al bienestar, los datos y hechos enumerados aquí alimentarían alguna polémica pasajera y nada más. Pero como ocurren en este tramo de nuestra historia en el que la Argentina es algo muy distinto de lo que era, se genera algo muy diferente: la sensación de que la realidad que ven los responsables de las instituciones de nuestra democracia está a años luz de la que se vive fuera de sus despachos.
En ese sentido, el proyecto de Charole es hasta lo menos preocupante. Lo demás, en cambio, deja escasas dudas en cuanto a que la génesis está en una decadencia abrumadora, nada casual, que ha sido construida de modo cooperativo por todas las fuerzas políticas que administraron nuestro país y por los factores de poder que fueron cómplices –por acción, omisión o negocios compartidos- de todo lo que fue necesario hacer para que el trabajo y la producción pasasen a ser las opciones más inconvenientes a la hora de invertir tiempo y esfuerzo.










