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El potencial de las pymes

La creación de puestos genuinos de trabajo es la opción más segura que tiene una sociedad para distribuir la riqueza con equidad. Si se elige ese camino, las pequeñas y medianas empresas son un aliado fundamental. Está demostrado que, a pesar de tener dificultades con el acceso al crédito y la carga impositiva, continúan siendo el sector más eficiente y dinámico de la economía.

Se estima que las más de 600.000 pymes argentinas que existen en todo el territorio nacional generan unos 11 millones de empleos directos e indirectos; mientras que las grandes empresas que operan en el país dan trabajo a 3 millones de personas. El Estado, en tanto, genera 3,6 millones de puestos. Dicho de otra manera, las pequeñas y medianas empresas generan el 65% del empleo registrado del país. El dato surge de estimaciones realizadas por el Movimiento Nacional Pyme, un espacio que plantea la necesidad de sumar esfuerzos para potenciar al sector con el fin de generar más empleo privado, entendido este como una de las mejores herramientas para combatir la pobreza.

Llama la atención la dificultad que han tenido los sucesivos gobiernos para comprender cabalmente todo lo que representa el sector pyme: genera, nada más ni nada menos, que el 42% del PBI. Es probable que la fragmentación y dispersión geográfica de la representación de estas valiosas unidades productivas hayan sido un obstáculo para hacer oír la voz del sector ante los poderes públicos. De otra manera, no se entiende muy bien por qué siendo el sector de mayor generación de empleo formal y principal elemento dinamizador de la actividad económica siga estando -como se dice en la jerga del fútbol- en el banco de suplentes.

Siguiendo con la metáfora del deporte más popular del país, las pymes deben ocupar un lugar en el campo de juego, y deben hacerlo ya. Y para eso es necesario apostar al sector con medidas concretas que faciliten su acceso al crédito y lo liberen de la pesada carga impositiva que provoca un régimen tributario que no tiene relación con los márgenes de rentabilidad de estas empresas y que explica, en gran parte, la gran informalidad que existe. Y hablar de informalidad significa que tampoco el fisco puede llegar a esa zona opaca de la economía.

Como se señaló hace poco en esta misma columna, el país necesita reglas más simples para que las micro, pequeñas y medianas empresas crezcan, se fortalezcan y generen más empleos. No se trata aquí de desmerecer el rol que las grandes compañías desempeñan en la Argentina. Al contrario, bienvenidas sean. De lo que se trata es de hacer ver que en las últimas décadas las pymes fueron las convidadas de piedra de la economía nacional.

Según el Banco Mundial, un pequeño o mediano emprendedor argentino debe dedicar un 20,5% de su tiempo a tratar de cumplir con los requisitos de las normativas estatales. Un laberinto de obligaciones hace que quien se lance a la aventura de crear una empresa en nuestro país tarde alrededor de 11 días en promedio, solo para dar respuesta a las exigencias burocráticas. En Nueva Zelanda, en cambio, lo hacen mucho más simple: un emprendedor solo tiene que dedicar menos de un día para abrir las puertas de su negocio.

Con la pobreza que hoy tiene la Argentina, la creación de una empresa que genere empleo genuino debiera ser siempre bienvenida por toda la comunidad donde se radica la misma. No hay secretos: está demostrado que el trabajo decente es uno de los mejores antídotos para combatir la pobreza. No es casual que la Organización Internacional del Trabajo haya puesto la lupa sobre las pymes, al señalar que generan más del 70% del empleo en el mundo. El organismo observa que pese al reducido tamaño de cada unidad por separado, si se las ve como un todo, la actividad de las microempresas y las pequeñas empresas, sumada a la de los trabajadores por cuenta propia, tiene un enorme impacto en las economías de los países.

Es de esperar que se comprenda que las micro, pequeñas y medianas empresas necesitan que se eliminen los obstáculos que frenan su crecimiento e impiden que puedan generar en todo el país más y mejores puestos de trabajo.