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Las zoonosis bajo la lupa

El 75% de las enfermedades emergentes infecciosas que afectan a humanos en todo el mundo son de origen animal. Es probable, afirman expertos, que la aparición del virus Sars Cov 2 que provocó la pandemia y los brotes de la viruela del mono que se detectaron en los últimos días en varios países tengan en común al menos tres factores que habrían facilitado la expansión de estos patógenos: la destrucción de ecosistemas, el comercio ilícito de animales silvestres y la mayor movilidad de personas gracias a los vuelos internacionales.

La Organización Mundial de la Salud acaba de solicitar a todos los países miembros del organismo que redoblen la vigilancia sanitaria para contener un brote mundial de la viruela del mono, enfermedad que ya cuenta con un caso confirmado en nuestro país. Si bien el organismo internacional afirmó que existen herramientas para contener el brote de esa enfermedad y que prácticamente todas las naciones están en condiciones de hacerlo, en los últimos días se comenzó a prestar una mayor atención a las enfermedades de origen animal, denominadas zoonosis. La agencia española de noticias relacionadas con la ciencia, Sinc, publicó esta semana un artículo que lleva las firmas de los periodistas Iole Ferrara Romeo y Edgar Hans Cano, en el que advierten que las enfermedades infecciosas que pasan de animales a humanos se han vuelto un problema global de salud pública cada vez más recurrente. Para ambos, el aumento de la población mundial, la mayor movilidad de personas que viajan de un continente a otro en cuestión de horas gracias a la amplia oferta de servicio de transporte aéreo, la destrucción de ecosistemas y el comercio de especies son algunas de las causas que explican el fenómeno.

A comienzos de la década del año 2000 la comunidad científica comenzó a utilizar un concepto que plantea que la salud humana, la sanidad animal y el cuidado del ambiente están estrechamente relacionados entre sí y, por lo tanto, no deben ser abordados como asuntos que están en compartimentos separados. A partir de esta idea se propone que los especialistas que trabajan en áreas aparentemente tan disímiles como la inocuidad de los alimentos, el control de zoonosis y la lucha contra la resistencia a los antibióticos, compartan información para, llegado el caso, dar una alerta temprana ante una posible amenaza.

En rigor, la Organización Mundial de la Salud ya venía trabajando antes de la pandemia con este enfoque, que se sintetiza en el concepto "Una sola salud". Los expertos de la OMS explican que el mismo está pensado para diseñar y aplicar programas, políticas, leyes e investigaciones en el que múltiples sectores se comunican y colaboran para lograr mejores resultados de salud pública a nivel local, regional y mundial.

Una de las cuestiones que observan los científicos que estudian estos temas es que el crecimiento de ciudades en distintas regiones del mundo hizo que el ser humano invadiera hábitats donde viven animales silvestres, aumentando así el riesgo de diseminación de enfermedades zoonóticas. Si bien este fenómeno no es nuevo, explica en gran medida el hecho de que los patógenos que saltan de animales a humanos se haya transformado en un problema cada vez más presente en el planeta.

Por ejemplo, el virus del zika se descubrió en monos en Uganda en 1947 y cinco años después se detectó que había afectado a seres humanos. Los primeros brotes de esa enfermedad se habían hallado en esos años en África, América, Asia y el Pacífico, pero más recientemente, en 2015, se registraron casos en Brasil. También se podrían citar los casos de la gripe aviar, la rabia o la enfermedad que provoca el virus del Ébola, entre otros de una larga lista de más de 200 enfermedades zoonóticas que están identificadas y que representan una amenaza para la salud pública y pueden derivar en graves crisis sanitarias.

Para la OMS estos riesgos se acentúan con la globalización y los cambios climáticos y de comportamiento humano. Según el organismo, estos factores" multiplican las oportunidades para que los patógenos colonicen nuevos territorios y evolucionen bajo nuevas formas".

Es necesario reconocer la estrecha relación que hay entre salud humana, sanidad animal y los ecosistemas. También es importante contar con mecanismos de detección precoz de enfermedades importadas a fin de evitar brotes que pongan en riesgo la salud de la población.

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