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Así es el auto más caro del mundo

Mercedes Benz terminó con la hegemonía de Ferrari en la elite de los autos más caros de la historia. Las 250 GTO de Maranello de la década del 60 ocupaban el podio de los autos más costosos en subastas pero acaban de perder el primer lugar aunque la marca mantiene siete de sus modelos entre los diez autos más caros de la historia.

Hace poco más de una semana una cupé Mercedes Benz Coupé 300 SLR Uhlenhaut se subastó por casi 143 millones de dólares en una subasta privada organizada por Mercedes-Benz en su museo de Stuttgart.

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A simple vista un Uhlenhaut luce como un 300SL Alas de Gaviota “común” si cabe la palabra. Este modelo es el mismo F1 que condujeron Fangio y Stirling Moss en 1954 y fue concebido para las carreras de larga duración.

La invitación estuvo reservada para un puñado de coleccionistas de la marca que tuvieron acceso al exclusivo evento organizado por los alemanes.

Esta compra increíble en la industria automotriz trascendió en la misma semana en la que se asistió a una venta récord en otra obra de arte: los 195 millones de dólares que se pagaron en Nueva York por una imagen de Marilyn Monroe pintada por Andy Warhol, el nuevo techo establecido en el mundo del arte.

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Así como hoy con VW los alemanes de Mercedes tienen a ser confusos en la nomenclación de sus modelos que son parecidos. En este caso el Biplaza 300 SLR W196S de Stirling Moss y a su lado la versión “civil”, el 300 SLR “Uhlenhaut”

Un coche único

En el año 1955 un Mercedes Benz 300 SLT conducido por Pierre Levegh se accidento en la recta principal de Le Mans y su motor desprendido arrasó una de las tribunas a más de 200Kph matando 84 espectadores lo que hizo que los alemanes se retiraran por décadas de la competición y en el camino quedó el desarrollo de la siguiente generación de los 300 de competición.

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El Mercedes Benz Gullwing es considerado el primer deportivo de la historia y es una gran inversión para un coleccionista ya que su valor no para de crecer. Fabricado entre 1954 y 1957 su precio puede superar el millón de dólares. El último en subastarse alcanzó los 1.380.000 de dólares en 2020.

El Uhlenhaut tiene el mismo motor 8 cilindros en línea que el 196 de F1, pero llevado a 2.982 cc. Además, estrenó la inyección directa que la marca popularizaría. Desarrollaba 302 caballos a 7.500 rpm y podía alcanzar los 290 kilómetros por hora.

La decisión de vender uno de estos dos autos deportivos únicos se tomó con un razonamiento muy sólido: ingresos de la subasta financiarán un programa global de becas", declaró Ola Källenius, el consejero delegado de la marca alemana.

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El Uhlenhaut solo fue probado una vez en 1956 por la revista suiza Automobile Revue y la norteamericana Motor Revue (además de su creador). En recta alcanzó los 298 Kph y la conclusión fue "Este es un automóvil que nunca podremos comprar y que el conductor promedio nunca compraría de todos modos".

El comprador privado acordó con la empresa que el 300 SLR Uhlenhaut Cupé seguirá estando accesible para exhibición pública en ocasiones especiales, mientras que el segundo 300 SLR Cupé continúa siendo propiedad de Mercedes y seguirá en el Museo Mercedes-Benz de Stuttgart, informó Marcus Breitschwerdt, director de Mercedes-Benz Heritage.

El dueño de esta fabulosa pieza puede utilizarlo cuando quiera siempre que avise a Mercedes el lugar y fecha donde quiere probarlo y la empresa  enviará un equipo de mecánicos y la logística necesaria para que el propietario se suba y sólo disfrute del manejo.

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El ingeniero Rudolf Ulenhart posa junto al auto que tenía para su uso diario y desarrollo. Aunque parece un 300SL debajo se esconde el chasis y la mecánica del W196 de Fórmula Uno.

Un F1 de calle

A fines de 1955 con la decisión de la marca alemana de retirarse de las pistas tras el desastre de Le Mans, Mercedes ya tenía desarrollado el este auto que todos creen -erradamente- que se trata de una evolución deportiva del "Alas de Gaviota".

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A la izquierda un W196 de F1 como el que condujo Fangio en 1954 y a la derecha la versión Uhlenhaut del mismo auto. Los observadores notarán la toma de aire sobre el capó, único detalle visible que delata que tienen la misma mecánica

Dado que el modelo no sería usado para competir, sirvió como auto particular del jefe del Departamento de Pruebas, Rudolf Uhlenhaut, por lo que se ganó el apodo "Uhlenhaut pero el Mercedes-Benz 300 SLR "Uhlenhaut Coupé" no se derivó de ninguno de los modelos parecidos, el W198 y el Gullwing, Alas de Gaviota. En su lugar, se basó en el exitoso auto de Fórmula 1, el Mercedes-Benz W196 y W196S que conducía Fangio.

Los Ulenhart eran básicamente autos de F1 disfrazados de autos de calle ya que nueve unidades del modelo W196 de F1, fueron convertidas a biplazas W196S, en los que el puesto de conducción se modificó para acomodar dos asientos estándar, se le agregaron faros y se realizaron otros cambios para adaptarlos a las carreras de larga duración como la Mille Miglia, o las 24 Horas de Le Mans.

De esas nueve unidades dos fueron convertidas en prototipos diseñados y probados directamente por Ulenhart y de ahí su extraordinario valor de colección.

El ingeniero Rudolph Uhlenhaut tuvo mucho trato con Juan Manuel Fangio: había sido el creador el W196 que le permitió al argentino ganar el título en 1954. La leyenda cuenta que entre ambos surgió un desafío a dirimir en Nürburgring a una vuelta que fue ganado por el ingeniero.

Casi 70 años después volvió a ganarle a Fangio al ser el 300 el auto más caro de la historia que hasta ese momento estaba en poder del 196 de Fangio. Una curiosa anécdota que si no es cierta, debería serlo.

¿Por qué coleccionar autos?

La pregunta es lógica,  ¿qué sentido tiene invertir más de 100 millones de dólares en un auto que vivirá guardado y solo se podrá conducir unas pocas veces bajo la atenta mirada de gerentes y mecánicos de elite?

En el mundo de los ricos muy ricos el coleccionismo de autos (también obras de arte) es una inversión comparable al plazo fijo del ciudadano de a pie. Dependiendo de la elección puede dejar millones de ganancia en poco tiempo y si no sucede, siempre será una pieza a admirar como un cuadro único.

Hay otro motivo poderoso, los objetos de colección en algunos países tienen un régimen impositivo diferente dependiendo si alcanzan determinadas categorías como algo único en el mundo.

Visto de esa manera un millonario no "gasta" en autos de colección, sino que hace una inversión financiera que respalda su fortuna y son operaciones cuidadosamente analizadas que terminan en la compra de vehículos que difícilmente se deprecien como podría suceder con otros activos.

Muchos millonarios confiesan que más allá de la inversión está el placer personal que obtienen a saber que el mundo admira su posesión y están dispuestos a compartirla.

Otros no y atesoran vehículos y obras de arte en exclusivos salones a los que nadie puede entrar.

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