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La abeja tiene su escultura en el Chaco

SAENZ PEÑA (Agencia). En el marco de la celebración del Día Mundial de la abeja, en Margarita Belén, se inauguró la escultura de este insecto considerado de una importancia exponencial en la vida de los seres humanos.

Así, la abeja ya tiene su escultura en el Chaco, como un reconocimiento a que la humanidad, depende de ella para su supervivencia, dice Daniel Codutti, de Apícola Don Remigio, donde se levanta dicho monumento construido en forma artesanal.

En el marco de la celebración del Día Mundial de la abeja, en Margarita Belén, se inauguró la escultura de este insecto considerado de una importancia exponencial en la vida de los seres humanos.

"No es ninguna alegoría ni una frase hecha: la humanidad depende de la abeja para su subsistencia", remarcó Codutti en declaraciones que publica el sitio Agroperfiles, y donde destaca que la celebración del día mundial de la abeja, fue fecha instituida por las Naciones Unidas para crear conciencia sobre la importancia de los polinizadores, las amenazas a las que se enfrentan y su contribución al desarrollo sostenible.

Las abejas y otros polinizadores, como las mariposas, los murciélagos y los colibríes, están, cada vez más, amenazados por los efectos de la actividad humana.

La polinización es un proceso fundamental para la supervivencia de los ecosistemas, esencial para la producción y reproducción de muchos cultivos y plantas silvestres.

Casi el 90 por ciento de las plantas con flores dependen de la polinización para reproducirse; asimismo, el 75 por ciento de los cultivos alimentarios del mundo dependen en cierta medida de la polinización y el 35 de las tierras agrícolas mundiales. Los polinizadores no solo contribuyen directamente a la seguridad alimentaria, sino que además son indispensables para conservar la biodiversidad.

El objetivo principal es proteger a las abejas y a otros polinizadores para que puedan contribuir de forma significativa a resolver los problemas relacionados con el suministro de alimentos en el mundo y acabar con el hambre en los países en desarrollo. Todos dependemos de los polinizadores y por ese motivo, es crucial controlar su declive y detener la pérdida de biodiversidad.