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Alfredo Norniella: "La música y la radio no te van a fallar; somos buenos amigos"

El músico, locutor y presentador de tantas fiestas importantes de la provincia y la región repasa en esta charla parte de su historia. Una leyenda viva del Chaco.

“Aportamos una pequeña distracción ante los problemas, como puede ser escuchar una buena música que te acompañe en la mañana”.

Afuera el clima está inestable, de a ratos llueve y en otros momentos solo queda la superficie de la ciudad oscura, gris, triste. El panorama cambia cuando el dueño de casa tiende la mano y sonríe afable. Enseña su casa, que se ha convertido en un museo viviente, y recuerdos y anécdotas se encienden en cada objeto que dispara este hogar. 

Alfredo Humberto Norniella trabaja en el primer horario de la mañana en Radio Provincia. Lo acompañan Félix Barro y Jorge Antonio Pibernos, en la técnica Rolando Castillo. "Somos tres locutores para un programa que comienza a las cinco de la mañana de lunes a viernes", desliza con orgullo incontenible. 

La sonrisa se fija en su rostro marcado por el paso de los años, hace silencio y piensa que es difícil creer que en estos tiempos haya un programa como "Madrugando bien temprano". "Creo que no existe otro programa igual. Somos un programa de servicio, un programa a esa hora es un programa de servicios. Siempre me tocó hacer programas de radio de apertura, y bien temprano". 

—¿Cuál es la clave para sostenerte en un horario que en principio parece muy difícil?

—Es importante brindar información. Es esencial la información a la mañana temprano. Contar si hay servicios de banco, hay colectivos circulando, hay clases, si va a llover o no, las actividades de las autoridades del momento que interesan a la comunidad. Además hay que pasar música. La radio es servicio, la radio y los medios como ustedes, diario NORTE, también brindan servicios. Brindamos servicios del momento, información para quien tiene que salir para ir a trabajar y que tenga idea de lo que pasa en la calle. En la radio hay que ser breve, tirar los títulos, y después si a los oyentes les interesa determinada información podrán ampliarla con diferentes medios. 

—El programa se llama "Madrugando, bien temprano", pero también fusionaste otro que venís haciendo hace muchos años, ¿por qué? 

—Es algo inédito, el programa alberga otro programa: "A bombo y Fuelle", el de mayor vigencia en la provincia, con más de medio siglo en la radio. Es el más antiguo, no conozco otro en el Chaco y en la región que tenga la suerte de seguir en el aire. Sigue vigente porque estoy vivo y tengo la suerte -la bendición de Dios- de poder hacer este programa que me da tantos placeres. 

—Haces un combo entonces, entre información y música. 

—La intención es distraer a la gente. Es muy difícil informar ahora, todas las noticias son pálidas. Recién te levantas y te vas a trabajar con malas noticias. Vas a ir a trabajar pensando que querés llegar a fin de mes y resulta que no podés, las noticias de que suben tal o cual cosa se todos los días. Entonces una pequeña distracción de los problemas puede ser escuchar una buena música que te acompañe en la mañana. 

—Hiciste muchas cosas y ya te han hecho homenajes en vida. En ocasiones dijiste que te has portado bien, ¿qué significa eso? 

—En principio hay que ser honesto con uno mismo. Hay que ser honesto y preciso con la información. Hay que orientar a la gente y no confundirla. Hay que ejercer la libertad de expresión en el medio de comunicación, aunque muchas veces hay que resignarla por las presiones laborales para mantener la fuente de trabajo. A veces, si no obedecés te echan o te expulsan de un grupo de trabajo periodístico. Hay que tener mucho cuidado ejerciendo esto hermoso que hacemos. 

—¿Sufriste de alguna manera ese tipo de presiones en los medios en los que trabajaste? 

—Felizmente, nunca. Cuando me tocó hacer una crítica traté de ser ecuánime, lo hago con mucho respeto y lo hago desde mi punto de vista. Cada persona tendrá su razón para actuar de una u otra manera. Tuvimos con los compañeros de trabajo las presiones lógicas y naturales que se desprenden de cada circunstancia. En la época de los militares había normas para decir muchas cosas, pero se encontraban espacios para poder expresar determinadas cuestiones. 

—Hiciste tv, oficiaste de presentador en festivales y hacés radio, ¿dónde te sentís más cómodo? 

—En muchos lugares me sentí cómodo. Hice muchas cosas y también escribía para el diario. Fui alumno de Edison Manuel Rodríguez, quien me dio la oportunidad de trabajar en el diario. Nadie sabía nada de las reglas del rugby, recién comenzaba a practicarse ese deporte, y entonces yo escribía sobre rugby. Miguel Ángel Fernández también me enseñó a ver de distintas maneras una información, un hecho, o una circunstancia, que tiene diferentes caras. En diario NORTE trabajé como colaborador. 

Alfredo junto a la señora Mercedes Margarita Strickler Kahlow, a quien Sixto Ramón Ríos dedicó “Merceditas”, el chamamé universalmente conocido.

Un vínculo de hierro con el chamamé

Además de presentador y locutor, Norniella es músico. Se jubiló primero como músico, después como locutor. Tocó el clarinete desde los 11 años, fue parte de la banda municipal. El chamamé le vino desde la cuna: "Mis abuelos maternos eran del primer ingenio correntino, María Quirós de Alonso y Víctor Pastor Pinto", ellos lo introdujeron en el chamamé.

"El chamamé era música nueva, una música recién creada. Nació de influencias de distintos géneros. Fui aprendiendo y conociendo cada vez más este género musical. Fui fundador, locutor y animador, junto a otros compañeros y amigos, de la Fiesta Nacional del Chamamé de Corrientes. La primera y la segunda edición se hicieron en el Club Juventus. La tercera se hizo en el Regatas. Después, la cuarta fue en el Anfiteatro, que es desde entonces su casa", recuerda, y sus ojos se cargan de emoción, de brillos que vienen de escenarios recorridos. Su memoria se remonta a cientos de músicos que hoy le siguen profesando amistad, más allá de aquel lugar emblemático que supo ocupar. 

"Ser animador de esa fiesta me llevó a conocer mucha gente y a recorrer muchos lugares. Me enseñó a conocer la historia de la música y a los personajes de los pueblos de la región. Después también fui locutor-animador de la Fiesta del Auténtico Chamamé, en Mburucuyá. 

—Estuviste en muchos escenarios, ¿cuál fue el primero? 

—He estado en grandes escenarios, mi primero fue el de Piti Canteros en Villa San Martín. Luego vino el de la Peña Nativa Martín Fierro. Ahí aprendí a conocer a la gente, la alegría de vivir a través del chamamé.

—En la Fiesta Nacional del Chamamé en Corrientes, por cuestiones políticas te dejaron de convocar. ¿Cómo recordás hoy ese episodio? 

—Son ingratitudes que no tuve más remedio que aceptar. La resignación, no encuentro otra palabra en este momento, la resignación vino porque es un hecho que perdura en el tiempo. Me tengo que acostumbrar a vivir con esa desilusión, yo entregué parte de mi vida a la Fiesta del Chamamé. 

Aquel hecho fue doloroso. Creo que no merecía que me dejaran afuera, creo que los que nos gobiernan deben actuar de otra manera. Hace ya casi diez años yo presentaba noticias en Canal 9, no hacía comentarios sobre los hechos noticiosos, presentaba noticias que no les gustaban a los dirigentes de turno del gobierno de Corrientes. La manera de "castigar" al canal fue borrarme a mí de la Fiesta del Chamamé. Pero la gente me recuerda, tengo muchos amigos y tengo amigos que esos dirigentes no tienen. Tengo una riqueza espiritual que ellos no tienen. Por eso actuaron de esa manera. 

“Los doné a la Peña Martín Fierro para que se constituyan en la primera discoteca especializada en folclore”.

3.600 discos de vinilo de todos los géneros donados a la Peña

Nos recibe en el living, una pared pintada de cuadros y distinciones que Alfredo ha logrado en más de 50 años de trabajo. Hay esculturas. Su nombre grabado en distintas tipografías da cuenta del paso por diversos lugares de la provincia y la región. Tiene una especie de estudio donde guarda micrófonos y cientos de cassettes donde las voces que guarda son tesoros de la cultura popular. Hay una imagen de Luis Landriscina y de tantas figuras que sería imposible nombrar en esta nota. Junto a Miguel Romero, fotógrafo de NORTE, vemos su clarinete, un saxo y tantas otras joyas que constituyen su historia musical y profesional.

A pesar del volumen de esta casa-museo, Norniella cuenta que ya empezó a desprenderse de algunas cosas: por ejemplo, "una colección de vinilos de los últimos 50 años los he donado a la Peña Martín Fierro. Les he entregado 3.600 larga duración. Les dejé a ellos para que se constituyan en la primera discoteca especializada en folclore. Hay música de todos los géneros y de todas las latitudes del país. Todo el movimiento folclórico del norte y del litoral están enlazados ahí", subraya.

“Antes me escuchaban los padres y ahora me escuchan los hijos. Yo le di a la radio un carácter solidario”.

"Desde lo más hondo me brotan emociones que a veces no sé contener"

Cuando vamos remontando recuerdos en la charla salen a la luz episodios que marcaron el rumbo del locutor, presentador y animador en que se convirtió Alfredo Humberto Norniella. Un hecho trascendental fue cuando, estando en el colegio secundario, sus compañeros organizaron el viaje de quinto año. El lugar más accesible para ir por cuestiones económicas era Villa Carlos Paz, Córdoba. Muchos empezaron a trabajar vendiendo pastelitos y empanadas. 

"Yo tenía claro otro objetivo", recuerda. Alfredo comenzó a prepararse y a trabajar a la par de sus compañeros, aunque no iba a viajar con el grupo a Carlos Paz: él quería ir a Cosquín. 

"Algo me empujó a hacer algo distinto. En octubre del ´63 viajaron mis compañeros. Meses después, en enero del ´64 yo viajé a Cosquín, y ese año ganaron Luis Landriscina y Jovita, estando yo ahí. Esa fue la primera de 50 veces consecutivas que viajé a esa provincia". El entusiasmo le desborda en una sonrisa sin fin, se pone contento. Había por aquella época en Cosquín unos tejidos romboidales separando distintos sectores; prendido de esos tejidos mientas caía una lluvia mansa, Alfredo admiraba el hecho histórico: referentes de la provincia del Chaco se consagraban en el festival más importante del país. 

"Todos estos recuerdos viven conmigo. Todo lo tengo presente y me cuido, porque las emociones hoy me hacen mal. Me desequilibran la presión arterial. Me pongo a mirar cosas, y detrás de cada fotografía y de cada disco hay tantas historias encerradas… Me remonto lejos y todo me llega profundamente, siento cómo desde lo más hondo brotan emociones que a veces no sé contener". 

—¿Qué es la música? 

—La música es una gran compañera, es como la radio que está todo el día conmigo. La música y la radio van juntas, de la mano, y están en los momentos importantes, especiales de la vida. Son compañeras también para quienes la ejercen. La música no te va a fallar. Creo que la radio tampoco, somos buenos amigos. Vos sabés que me debo mucho a la gente, es fácil ser mi amigo, la gente reconoce y se da cuenta cuando hay alguien que es bueno. Siento que en estas décadas he acompañado a mucha gente. Antes me escuchaban los padres y ahora me escuchan los hijos. Yo le di a la radio un carácter solidario. El oyente de chamamé y de folclore es solidario, se anota enseguida si tiene que ayudar a alguien.