La ironía de la mesa del hambre
A solo pocos días de haber asumido Alberto Fernández la presidencia del país, convocó a una mesa en la que no faltaron las fotos. Estaban Marcelo Tinelli y Estela de Carlotto, sumando a otras figuras como la cocinera Narda Lepes, Hilda "Chiche" Duhalde, el titular de la Unión Industrial Argentina Daniel Funes de Rioja y otros como Pablo Micheli, de la CTA y Roberto Baradel, de Suteba.
Luego vino la pandemia, el encierro, la parálisis de la economía, mientras que el sector productivo primario siguió con los motores encendidos, generando no solo divisas para el país, sino también produciendo materias primas.

La "mesa del hambre", ya sonaba como una broma de mal gusto, pero había que dejar que el tiempo mismo lo confirme.
El Consejo Federal Argentina contra el Hambre tuvo una reunión virtual en agosto de 2020, otro encuentro vía Zoom en febrero de 2021 y cayó, como tantas cosas, en el fuego de la polarización.
Chiche Duhalde expresó públicamente que no iba a participar más. "Lo abandoné totalmente. Pensé que la segunda reunión iba a ser más específica de personas que entendiesen de lo que estaban hablando. Pero no, se repitió la misma escena", dijo.
El tiempo pasa y deja al descubierto las cosas. Y mientras esto ocurre, hay otro país que está en vivo y en directo: inflación, desocupación, inseguridad, sin educación, falta de empleo pero, con un asistencialismo obsceno, cuya finalidad es digitar hacia donde encausar el voto. Y la gente que los recibe dirá: "Si no los voto, me sacan el plan". ¿Y qué hacen los "buenos", los pensadores, los argentinos de buena voluntad? La mayoría, solo catarsis en las redes sociales. Pocas propuestas, solo críticas. Si quiero que cambie el país, debo cambiar yo.
No necesita la Argentina una mesa del hambre. Necesita una mesa de producción, industria y empleo, integrada por el sector privado y público en cada provincia, que oriente a la aplicación de políticas donde deben estar incluidas la infraestructura (caminos, rutas, puertos) y la política tributaria. El campo y sus técnicos pueden hacerlo. De hecho, ya hay antecedentes que se presentaron propuestas. Pero hay antecedentes también que no se los tuvo en cuenta.










