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Víctor Juárez, de 91 años, ya cuenta con energía eléctrica en su campo

Fue luego de muchos años de trámites y reclamos. El anciano vive con su familia en el establecimiento rural "el Pato Salvaje", distante 32 kilómetros de Pampa del Infierno.

Pampa del Infierno (Agencia). El modesto establecimiento rural "El pato Salvaje" de don Víctor Juárez que cuenta con 91 años ya cuenta con energía eléctrica en su casa después de varios años de reclamos.

El establecimiento se encuentra en el paraje ‘El Peligro‘, distante 32 kilómetros al norte de la localidad. El anciano vive con su señora anciana y sus dos hijos, abocados con las tareas rurales. Víctor Juárez es insulinodependiente.

El matrimonio Juárez compartiendo mates y torta a la parrilla en su casa. Ahora podrán contar con el servicio eléctrico.

Ahora podrá tener heladera y su insulina conservada de manera decente, sin tener que viajar al pueblo de manera reiterada en busca del medicamento. Don Juárez ya está muy anciano, un poco ciego, pero dice: ‘Ahora sí podremos seguir un poco más, era muy necesaria la luz para todo‘.

La energía eléctrica sin duda le traerá una mejor calidad de vida a él y a su familia en amplios aspectos, con la luz en su casa, algún ventilador o aire acondicionado.

Allá por 1970, Víctor Juárez se afincó en el paraje El Peligro y se quedó para siempre, trabajando con sus cabras; algo de explotación maderera y siembra de cementera baja.

Ceferino Juárez, uno de sus hijos, contó a NORTE que ‘por fin vamos a tener energía eléctrica en nuestra casa; y bueno, nos ayuda muchísimo para nuestra vida, sobre todo para mi papá que debe vivir con la insulina y es sumamente importante contar con una heladera y tener luz en la casa‘.

"ES MUY IMPORTANTE"

‘Era todo un gasto ir al pueblo, ahora esto (en referencia a la energía eléctrica) es muy importante para nosotros, así que estamos muy agradecidos con todos los que hicieron posible que la energía nos llegue por fin‘, dijo.

Juárez no oculta su alegría y cuenta que ‘el día que prendamos el primer foco, vamos a hacer una guitarreada, vamos a carnear un chivito y un cerdito para festejar, yo no perdía las esperanzas porque mi ‘papi‘ toda la vida vivió en el campo, y ahora ya está anciano, no puede trabajar más, aunque ganas le sobran‘, finalizó con emoción y entusiasmo.