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EL MÉDICO QUE ATENDIÓ AL SANTO REMEMORA LA HISTORIA DE AQUELLA EXPERIENCIA

Una reliquia de la visita de Juan Pablo II a Corrientes viaja al Vaticano

"Me cambió la vida", asegura Gustavo Bonzón, quien vive en Resistencia, y le envió una carta a Francisco con el fin de donar el estetoscopio.

Un lluvioso 9 de abril de 1987, el papa Juan Pablo II llegaba a Corrientes alrededor de las 9 de la mañana.

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Gustavo Bonzón saludando al Papa Juan Pablo II en su visita a Corrientes.

Diluviaba, pero eso no alejó a las decenas de miles de católicos que expresaron su fe ante la presencia del ahora Santo.

Pasaron 35 años de aquel suceso pero hay sensaciones que siguen a flor de piel en muchos de los que su presencia significó un antes y un después.

Uno de ellos es Gustavo Bonzón (60 años), médico cirujano y cardiólogo, que le tocó ser uno de los médicos que atendería al Papa en esa visita.

Bonzón nació en Entre Ríos pero se instaló en Corrientes para estudiar Medicina y actualmente reside en Resistencia. En aquel entonces tenía 25 años y se encontraba realizando el primer año de su residencia en cardiología. En diálogo con NORTE, recordó: "Los protocolos del Vaticano son muy estrictos. Me inscribí para ser el cardiólogo del Papa en Corrientes y me investigaron hasta a mis abuelos".

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El estetoscopio que usó Bonzón para atender al Papa en 1987 fue donado al Vaticano.

Finalmente, fue seleccionado. Tuvo acceso a la historia clínica del Papa y pidió los elementos necesarios para poder atenderlo. "Nos trajeron todo lo que pedí y de primera calidad y tecnología. Era una unidad de terapia intensiva prácticamente lo que armamos en la biblioteca del Arzobispado de Corrientes".

BROMISTA Y FORNIDO

Bonzón habla inglés, portugués y francés, y recuerda que durante un largo rato estuvieron contando chistes en francés en el Arzobispado.

Es que Juan Pablo II había almorzado y luego "se fue a dormir una siesta. Ahí aprovechamos su doctor personal y yo para controlarlo", dijo el médico. "Recuerdo que tenía unos brazos muy robustos. Se notaba que había hecho deporte", agregó.

UNA HERRAMIENTA VALIOSA

Bonzón se hizo traer de Estados Unidos el estetoscopio con el que auscultó al Papa. Lo conservó, y este año tomó la decisión de enviárselo al Papa Francisco.

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El médico cardiólogo Gustavo Bonzón hoy atiende en su consultorio en Resistencia.

"Lo conservé muy bien, aún tiene el ADN de Juan Pablo II. Le dije al Papa Francisco en una carta que sentía que debía estar allá. Que la gente que lo viera done un euro para que sea destinado a ayudar a migrantes", dijo.

"Me informaron que la herramienta marca Rappaport ya partió en valija diplomática al Vaticano".

"ME CAMBIÓ"

El médico asegura que aquella experiencia "me cambió la vida". "Juan Pablo II tenía una mirada penetrante. Cuando me saludó sentí que me quedé en blanco. Desde entonces no tengo interés por lo material".

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