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Guillermo Koster

columnista

Villa San Martín se quedó con el tercer juego por 91 a 72

Esperanzador por donde se lo analice. El claro triunfo de anoche de Villa San Martín sobre San Isidro (Córdoba) invita a soñar.

El 2 a 0 inicial, parecía demasiado, pero la actuación de hoy reflejada en el compromiso, la actitud y el entender al partido como una final, convocan a imaginar un desenlace favorable.

Ese que deberá reafirmarse el miércoles en el cuarto juego y concretarse en un hipotético quinto y decisivo encuentro.

Más allá de algunas actitudes desquiciadas de Gastón Castro (como llegar hasta el centro del rectángulo de juego y reclamarle a los gritos a Favio Vieta por una jugada que entendía debía concretarse de otra manera o agarrar literalmente del cuello a "Pippen" Pérez y empujarlo para que salte a la cancha en reemplazo de Mignani) entendió a la perfección por dónde debía generarse la victoria.

Supo minimizar al máximo las virtudes de su rival que terminó segundo en la fase regular y el triunfo no peligró en momento alguno. A tal punto, que lo dejó en 25 puntos en la primera mitad a un equipo que en el juego anterior le convirtió más de 100.

Y, por el otro lado, convirtió 50 en los primeros 20, en lo que fue quizás la mejor actuación del "tricolor" en la competencia. Y vaya en qué momento: cuando era necesario y no había mañana.

La gran estrategia defensiva planteada rindió sus frutos desde el mismo inicio del juego. Defensa zonal en posesiones fijas doblando en todo el bloque inferior y forzando malas decisiones en el rival; más atrape asfixiante en el bloque alto que le permitió al local "robar" muchas pelotas y convertir puntos relativamente accesibles.

El 30% de tiros de tres (8 de 26) habla a las claras del momento defensivo que vivió esta noche el local, envalentonado por un 57% (12 de 21) en el aro rival. En este rubro, aportó en demasía un casi infalible Henry (5 de 7) y un Favio Vieta (15 puntos, 7 rebotes y 10 asistencias) que a todo su repertorio defensivo y ofensivo le agregó un 3 de 5 de más allá de los 6,75. Completó esta estadística Basualdo, con 2 de 3 y Santiago Pérez con 1 de 4 desde el perímetro.  

En rebotes la cosa estuvo pareja, pero en asistencias el local tuvo +8 (25 sobre 17) lo que demuestra un mejor juego colectivo en todos los rubros. A esto, se suma que los "miniduelos" o confrontaciones individuales las ganó a todas.

Porque Williams (18 puntos y 9 rebotes) se lo devoró a Oberto y Basualdo hizo lo propio con Romero, más allá de sus 21 puntos (4 de 5 en triples) que lo convirtieron en el goleador de los dirigidos por Beltramo. Vieta fue mucho más que Vittar y Henry más que Montero y Assum (el segundo goleador de su equipo hasta acá y que esta noche no convirtió).    

Fue el juego soñado por su parcialidad y esperado por sus dirigentes y cuerpo técnico. Fue ese tipo de partidos en que lo planificado se plasma en el campo de juego, que el "scouting" sobre el rival rindió sus frutos y donde el compromiso y actitud de los jugadores se observa y aplaude en el resultado final. Es cierto, fue una victoria importante. Queda mucho camino por recorrer en esta Liga Argentina de Básquet. Pero es un triunfo esperanzador, que convoca a soñar.

Síntesis

Villa San Martín 91 (32, 18, 17 y 24): Mignani, 12; Vieta, 15; Henry, 22; Basualdo 10 y Williams, 18 (FI). G. López, 0; Picton, 0; Galassi, 4; S. Pérez, 7 y Guaita, 3. DT: Gastón Castro.

San Isidro 72 (15, 10, 27 y 20): Assum, 0, Oberto, 7; Vittar, 4, Montero, 14 y Romero, 21 (FI). Diotto, 3; Suñe, 0; Zezular, 6; Salomone, 7; Cuesta, 0; Stucky, 6 y Bruno, 4. DT: D. Beltramo.