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Domingo Peppo

Columnista

Los funcionarios récores (del relato) y la situación económica de los chaqueños

Observo con asombro la insistencia con la que algunos funcionarios actuales hacen comparaciones entre esta gestión y la mía, atribuyéndose récores históricos de todo tipo que harían pensar a cualquiera que no conozca la realidad cotidiana de los chaqueños que, en lo que va de la actual gestión, se convirtió al Chaco en un lugar de primer mundo que no tiene nada que envidiar a los principales distritos europeos de mayores ingresos per cápita. 

Vamos al grano: que la actual gestión tiene un panorama fiscal más aliviado que el que tuvimos entre 2015 y 2019 no hay dudas, y celebro y me alegro que así sea por el bien de los chaqueños, esto gracias al presidente Alberto Fernández, que con mucho coraje —y muchas veces no acompañado internamente— lleva adelante una política económica expansiva, fuertemente criticada por la oposición y sus operadores mediáticos, pero que objetivamente está generando recuperación económica pospandemia y esta, a su vez, muy buena coparticipación a la provincia, ya hace meses positiva en términos reales. Pero, ojo, no nos quieran hacer creer que inventaron la pólvora, les toca gobernar siendo oficialismo, con un gobierno nacional del mismo color político y con un presidente que —como mencioné— no escatima recursos a la hora de ayudar a las provincias con obras, asistencia social, etcétera, dándole a su gestión un verdadero sentido federal que muchos declaman pero pocos cumplen. 

Por el contrario, me tocó ser un gobernador opositor al gobierno macrista, en un entorno económico dominado por los fracasos de las políticas nacionales y sus consecuencias sobre las provincias, donde desde el día 20 de cada mes debíamos limitar todas las erogaciones a fin de hacer las reservas para abonar los salarios de los trabajadores públicos en tiempo y forma durante toda mi gestión. 

Y también digamos todo: cuando arrancamos la gestión, a los dos meses teníamos las cuentas embargadas por el millonario juicio de los empleados judiciales que nadie resolvió en veinte años, ni el actual gobernador en su gestión anterior ni los gobiernos radicales que lo precedieron. Nadie lo resolvió y le tocó a mi gestión hacerlo. Nunca me quejé de eso, ni ningún funcionario mío lo hizo. Porque asumimos sin beneficio de inventario y para resolver los problemas de los chaqueños, no para quejarnos de la herencia recibida. Por eso salió una ley de consenso que habilitó a tomar el crédito internacional para resolver el juicio y así lo hicimos, porque no había otra alternativa. 

También avanzamos en la resolución de los problemas con todas las herramientas que fuimos generando o tuvimos a disposición. Vía acuerdos federales, pactos fiscales y consensos políticos federales, pudimos captar esquemas de financiamientos muy convenientes como los obtenidos a través del Fondo de Garantía y sustentabilidad de la Anses, al que con verdadero criterio federal, sin discriminar espacios políticos diferentes al nuestro a nivel provincial, hicimos extensivo a todos los municipios; primero con destino para obras, a lo que la provincia por decisión propia aportó pari passu con cada municipio, lo mismo para ayudar y aumentar su financiamiento. Luego por iniciativa y pedido de estos, el destino fue libre para cada uno de ellos.

Seguidamente, buscamos otros esquemas de financiamiento, a través del Fondo Fiduciario de Desarrollo Provincial, que se encontraba paralizado en 2017, y por iniciativa de la Provincia del Chaco, se reactivó y ha resultado ser una herramienta fundamental para atender desequilibrios fiscales de las provincias, y lo sigue siendo en la actualidad.

Otro hecho sustancial en mi gobierno ha sido haber defendido —y no solamente proclamado como muchas veces escucho o leo de funcionarios— los intereses del Chaco, efectuando una demanda histórica ante la Nación por derechos de coparticipación adeudados en el marco de derechos que correspondían a la provincia por descuentos indebidos en la precoparticipación, que lamentablemente en gestiones anteriores a la mía no se han hecho valer. Así conseguimos recomposiciones graduales que engrosaron los recursos de la provincia y se utilizaron para cancelar deudas. Sí, para cancelar la deuda del PFD (Programa Federal de Desendeudamiento) y la que mantenía Secheep con Cammesa. A propósito, pregunto: ¿cuánto le debe Secheep a Cammesa actualmente? Al cierre de mi gestión, Secheep había quedado desendeudada con la mayorista.

Por ello, cuando leo —por ejemplo— los récores en materia de deuda y los supuestos ahorros millonarios declamados por el responsable de la cartera de Hacienda de la actual gestión, me preocupan varias cosas. Por un lado, la imaginación para formular manipulaciones estadísticas para supuestamente sustentar lo que se dice no tiene límites, ya que si seguimos así en cualquier momento se nos muestran datos que confirman que tenemos menos pobreza que Alemania. Pero lo que más me preocupa es que se gaste energía en generar relatos fundacionales destinados a satisfacer el ego propio, y no en concentrarse en cómo resolverles los problemas económicos a los chaqueños. 

Funcionario que funciona es el que se concentra en resolver lo que todavía resta por resolver. Y hoy el empleo, la inflación y los ingresos de los habitantes del Chaco dicen que hay bastante por hacer, señor ministro. 

(El autor es exgobernador del Chaco; actual embajador argentino en Asunción)