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Ricardo Ambrosig

Columnista

De pequeños a gigantes, la evolución de los teléfonos

Al comienzo eran llamados "ladrillos" por su tamaño poco práctico y aparatoso, pero eran signos de status, al punto que se llegaron a vender falsos teléfonos plásticos sólo para aparentar.

El StarTac, la miniaturización extrema del celular que fue tendencia en los 90. Las pantallas de 6 pulgadas volvieron obsoletos a los teléfonos pequeños.

Desde que el primero salió al mercado, los fabricantes trataron de que su tamaño se redujera, hasta hacer que el enorme "zapatófono" fuera sinónimo de estar fuera de onda. Luego llegaron los populares StarTac de Motorola con tapita, aparecidos en 1995.

El fabricante logró imponerlo gracias a un acierto durante su lanzamiento, poniendo anuncios en revistas que incluían un inserto de cartón de tamaño real que podría ser sacado de la página para mostrar el tamaño minúsculo del dispositivo. Pero de alguna retorcida manera, tener un teléfono de pequeño tamaño (fácil de guardar, más práctico) hoy nos dice que el usuario ya no "pertenece" y quedó fuera del planeta de las pantallas de 6 pulgadas.

En 2007 Steve Jobs presentó el iPhone con pantalla de 3,5” y después ya nada fue lo mismo.

El que empezó la carrera para volver a crecer fue iPhone, que se plantó con aquellas pantallas espectaculares de 3,5 pulgadas.

Luego Samsung y sus Galaxy Note le demostraron al mundo que todos necesitaban un teléfono incómodo y enorme, pero con muchas funciones de PC, aunque gran parte no se utilizan por incomodidad. Hasta Apple, que se resistía a la tendencia, terminó dándole la razón al fabricante surcoreano y ahora lo difícil es encontrar teléfonos "compactos".

La reducción de los marcos externos ha hecho el resto, y hoy es raro ver celulares de menos de seis pulgadas de diagonal, algo que hace unos años nos parecía ridículo.

Cuota de móviles de menos y más de 5 pulgadas a nivel mundial entre 2012 y 2017. La progresión se acentuó más en los últimos años en los que las seis pulgadas se impusieran.

¿Y LOS MONITORES?

Los monitores de computadora no siguieron el camino de los teléfonos. Aquí el tamaño siempre importó. A principios de los 2000 era raro ver monitores de más de 20 pulgadas, pero la adopción del formato 16:9 hizo que todo cambiara.

Los monitores —que ofrecen mejor calidad de imagen, mejor resolución y prestaciones especialmente avanzadas para gamers— empezaron a crecer por todos lados, y ahora es fácil encontrar espectaculares modelos ultrapanorámicos de 49 pulgadas. Las ventajas son evidentes, tanto para jugar como para disfrutar de contenidos.

No fue casual, hace más de 15 años Apple encargó un estudio para evaluar aquella prodigiosa Apple Cinema Display de 30 pulgadas de la época. Según el estudio, "las pantallas de mayor tamaño pueden ofrecer ganancias de productividad de entre el 50 y el 65% en varias tareas ofimáticas específicas y pueden amortizar su coste extra en ahorros de tiempo a lo largo de varios años".

Cuota de móviles de menos y más de 5 pulgadas a nivel mundial entre 2012 y 2017. La progresión se acentuó más en los últimos años en los que las seis pulgadas se impusieran.

¿FIN DEL CAMINO?

Qué pasará con las pantallas y con los celulares? ¿Volveremos al minimalismo? Y los televisores, ¿ocuparán toda la pared? Nadie lo sabe, pero lo cierto es que esa enorme evolución del tamaño de las pantallas está en sus límites. No porque no puedan hacerlo, sino porque existen obstáculos prácticos.

Nuestras casas no están preparadas para televisores de 100 pulgadas y parece que será difícil ver teléfonos por encima de las siete pulgadas, por la simple razón de que ya no cabrán en ningún bolsillo. Puede que los monitores de PC tengan más margen aquí, pero de nuevo esa distancia a la que los manejamos puede que frene o al menos desacelere el tamaño de estos periféricos.

Pero cabe la posibilidad de que algún arquitecto encuentre la manera práctica de hacer casas donde las pantallas gigantes sean el centro de la construcción y terminemos con patios convertidos en una especie de autocine, vaya uno a saber.

En cuanto a los celulares, está claro que los plegables ofrecen una solución a quienes quieren llevar un teléfono que se convierta en una tablet y por fin darle uso al paquete Office cuando lo necesitan.

Qué tiempos aquellos cuando la pantalla de 3,5 pulgadas del iPhone de 2007 nos parecía tecnología del futuro, y ahora nos parece de juguete. Quién sabe si las pantallas de 6,5 pulgadas de hoy nos parecerán también de juguete dentro de 15 años…