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Una pandemia de curso impredecible

La Organización Mundial de la Salud informó que los casos de Covid 19 aumentaron un 8 por ciento en el mundo en la última semana, luego de varios meses de un descenso sostenido de la curva de contagios que parecía anticipar el fin de la crisis sanitaria.

Preocupa a los epidemiólogos el surgimiento de una nueva subvariante de la cepa Ómicron -la BA.2- que aceleró la propagación de la enfermedad en varios países de Europa y Asia, confirmando así el curso impredecible de la pandemia.

El mayor incremento de casos se registra en el hemisferio norte. Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Dinamarca, Francia y China son algunos de los países donde la BA.2 se ha convertido en la variante dominante.

Para algunos expertos esto se explica, en parte, por el hecho de que el Sars Cov 2 nunca dejó de circular, mientras que en la mayoría de los países las medidas de salud pública se relajaban cada vez más.

Si se analiza el escenario epidemiológico global desde esa perspectiva, no debería sorprender que los casos positivos (y las hospitalizaciones) por Covid 19 continúen en aumento. Pero hay un detalle que no es menor: en el Reino Unido las autoridades de salud observan que la subvariante BA.2 de ómicron podría ser más contagiosa que los virus de la misma familia de agentes infecciosos que la precedieron. Un 80 por ciento más contagiosa, para ser más precisos.

La doctora María Van Kerkhove, del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización Mundial de la Salud, dijo ayer que el hecho de que el virus que provoca la enfermedad Covid-19 siga circulando a un nivel tan intenso en algunas regiones del mundo confirma que el Sars Cov 2 no ha desaparecido.

Además, advirtió, los aumentos se dan en un momento en el que en la mayoría de los países que informan la suba de contagios se redujeron los testeos, lo que demuestra que la pandemia no terminó.

Por eso, la OMS aconsejó continuar con las campañas de vacunación y, en particular, garantizar que las dosis lleguen a quienes forman parte de los grupos de riesgo, como los mayores de 60 años y las personas inmunodeprimidas.

También recomendó seguir con el uso de barbijos, ventilar correctamente los ambientes, evitar las aglomeraciones en lugares cerrados y mantener un hábito que contribuye en gran medida al cuidado de la salud en general como es la higiene de las manos.

Pasando en limpio: los expertos remarcan que la pandemia no llegó a su fin, que su curso es impredecible y que hay que prestar atención a la evolución de la emergencia en los países que informaron un aumento de contagios en la última semana.

Con respecto a la situación epidemiológica en nuestro país, la ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzoti dijo el viernes que en la Argentina se registra un descenso sostenido de contagios por coronavirus Sars Cov 2 desde hace ocho semanas, aunque se observa un aumento importante de casos de gripe, fundamentalmente en niños.

Por otra parte, un estudio del Ministerio de Salud de la Nación publicado el 15 de marzo en la revista científica The Lancet corroboró la efectividad de las vacunas aplicadas en Argentina.

Según ese trabajo, que analizó la efectividad de las vacunas Sputnik V, AstraZeneca y Sinopharm entre enero y septiembre de 2021, tanto para prevenir las infecciones como para prevenir la muerte por coronavirus en mayores de 60 años, la efectividad para prevenir muertes después de las dos dosis de cualquiera de las vacunas en ese período de tiempo fue mayor al 85% (93,1% con Sputnik V; 93.7% con AstraZeneca y 85% con Sinopharm).

El mismo trabajo reveló que con una sola dosis de las vacunas de vector viral, la efectividad para prevenir la muerte resultó mayor al 80% en individuos de entre 60 y 79 años, una efectividad que se mantuvo estable a lo largo del tiempo, por más de tres meses después de la aplicación.

Teniendo en cuenta que aún no está dicha la última palabra sobre la pandemia, es necesario mantener todas las prevenciones. Son cuidados sencillos -como el uso correcto de barbijos, el respeto de la distancia social, el lavado frecuente de manos y la ventilación constante de ambientes- que no demandan mucho esfuerzo y ayudan a reducir los riesgos.

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