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La guerra agrava el hambre en el mundo

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advirtió que el índice mundial de precios de los alimentos "está en su mayor nivel jamás registrado", producto de la crisis que generó la pandemia y de un escenario global ahora agravado por la guerra en Ucrania. El encarecimiento de nutrientes básicos afectará a todos los países, pero dentro de cada uno de ellos golpeará con más dureza a los sectores más vulnerables de la población.

El índice de precios de los alimentos de la FAO mide la variación mensual de los precios internacionales de una canasta de productos alimenticios. En febrero pasado se ubicó en un promedio de 140,7 puntos, es decir, 5,3 puntos (un 3,9 %) más que en enero y 24,1 puntos (un 20,7 %) por encima de su nivel de hace un año. Esto representa un nuevo máximo histórico, que supera el registro máximo anterior de febrero de 2011 en 3,1 puntos. Según el organismo internacional, los precios de los alimentos han estado subiendo desde la segunda mitad de 2020 y, como se dijo, alcanzaron un máximo histórico en febrero, después de que los precios del trigo y la cebada subieran casi un tercio y los del aceite de girasol aumentaran más del 60% a lo largo de 2021.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que el conflicto en Europa del Este tendrá repercusiones en todo el mundo e impactará con más dureza en los países más pobres y recordó que Ucrania y Rusia desempeñan un rol fundamental a nivel mundial en la producción de alimentos básicos como el trigo, el maíz y el aceite de girasol.

¿El conflicto bélico en territorio europeo podría conducir a una crisis alimentaria mundial? Todo parece indicar que el riesgo que eso ocurra es muy alto. En ese sentido, la ONU advirtió que la guerra está afectando a mercados internacionales y esto repercutirá en el movimiento de alimentos alrededor del mundo, poniendo ante el peligro de sufrir hambre severa a millones de personas. Es que los dos países que protagonizan el conflicto en Europa del Este -Rusia y Ucrania- representan más de la mitad del suministro global de aceite de girasol y alrededor del 30% del trigo mundial.

Pero eso no es todo. El 50 por ciento del suministro de trigo que recibe el Programa Mundial de Alimentos de la ONU, la mayor agencia humanitaria del planeta, proviene de Ucrania, donde los agricultores ya comenzaron a tener serias dificultades para hacer llegar su producción a los mercados. Según la FAO, el éxodo masivo de población y el alistamiento de varones a las fuerzas armadas ucranianas redujeron
el número de trabajadores agrícolas, al tiempo que el acceso a los campos es cada vez más difícil.

En julio del año pasado cinco agencias de Naciones Unidas alertaron que 690 millones de personas padecen hambre crónica en el mundo y que, lejos de retroceder, la inseguridad alimentaria y nutricional se habían incrementado en distintas regiones del planeta, en gran medida por la pandemia. Según esas agencias, en América Latina y el Caribe alrededor de 60 millones de habitantes no tienen acceso seguro a un plato diario de comida. La advertencia fue realizada a partir de un trabajo coordinado entre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), Unicef y la Organización Mundial de la Salud (OMS) que se volcó en el informe titulado "El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo", que es considerado el más completo que existe en la materia. El documento concluía que, lejos de retroceder, las cifras revelan que son cada vez más los seres humanos que padecen hambre, inseguridad alimentaria y nutricional porque no pueden cubrir el costo de dietas saludables. Incluso las dietas saludables más baratas, que se supone deben ser más accesibles, están fuera del alcance de más de 3.000 millones de personas en el mundo.

En nuestro país, el incremento de los precios internacionales del trigo, el maíz y el girasol también agravarán los problemas en un escenario en el que un alto porcentaje de niños y niñas sufre el drama de la emergencia alimentaria. Es de esperar que se adopten medidas para asistir a los sectores más vulnerables y reducir el costo de los alimentos nutritivos.