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Uno de los grandes naufragios de la historia fue hallado en el fondo de un mar helado

El Endurance (Resistencia), la embarcación de Ernest Shackleton, estaba perdida desde hace más de un siglo, cuando se hundió y dejó uno de los relatos más grandiosos de supervivencia en la historia de la exploración.

La cubierta trasera y el timón del barco (arriba). En la popa del barco todavía resaltaba su nombre sobre una estrella de cinco puntas (abajo, fotos Maritime Heritage Trust)

Los restos del Endurance fueron hallados en la Antártida, 106 años después de que el histórico barco fuera aplastado por un banco de hielo y se hundiera durante una expedición del explorador Ernest Shackleton. Utilizando drones submarinos, un equipo de aventureros, arqueólogos marinos y técnicos localizó los restos en el fondo del mar de Weddell, al este de la península antártica. El equipo, que luchó contra el hielo marino y las temperaturas bajo cero, estuvo buscando por más de dos semanas en un área de 390 km2 alrededor del lugar del hundimiento, en 1915.

El Endurance, un barco de madera de 44 metros y tres mástiles, ocupa un lugar venerado en la historia polar porque dio lugar a una de las más grandes historias de supervivencia en los anales de la exploración. Su ubicación, a casi 3.000 m de profundidad en las aguas más heladas del planeta, lo colocó entre los naufragios más célebres nunca hallados. El descubrimiento de los restos fue anunciado el miércoles por la expedición de búsqueda Endurance22.

"Hemos hecho historia polar con el descubrimiento del Endurance, y hemos completado con éxito la búsqueda del naufragio más desafiante del mundo", dijo John Shears, líder de la expedición. Las primeras imágenes del barco desde las que tomara el fotógrafo de Shackleton, Frank Hurley, revelaron partes del buque con un detalle asombroso. Una imagen de la popa mostraba el nombre del barco sobre una estrella de cinco puntas que era vestigio de la época previa a que Shackleton lo comprara, cuando se llamaba Polaris. Otra imagen mostraba la cubierta trasera y el timón del barco.

El Endurance en 1915, atrapado en el hielo, que aún no lo ha estrujado (Foto Frank Hurley-Getty Images)

Mensun Bound, director de exploración y arqueólogo marino que ha descubierto muchos naufragios, dijo que el Endurance era el mejor que había visto. En posición vertical, alejado del fondo marino y "en un brillante estado de conservación", dijo.

El barco fue encontrado a unos 6 km al sur de la última ubicación registrada por el capitán y navegante de Shackleton, Frank Worsley. La búsqueda se llevó a cabo en una amplia zona para compensar los errores del equipo de navegación de Worsley. El aspecto relativamente inmaculado del Endurance no era inesperado, debido a las aguas frías y a que en el mar de Weddell no están los organismos marinos devoradores de madera que han asolado naufragios en otros lugares.

Bound también describió el naufragio como "intacto". Aunque las fotografías de Hurley antes del hundimiento mostraban daños importantes y el colapso del mástil y la jarcia, y había habido daños en el casco, Bound esperaba que la mayor parte del barco estuviera en una sola pieza.

La investigadora Stefanie Arndt (izquierda) y el especialista en hielo marino Beat Rinderknecht (Foto Esther Horvath).

La búsqueda, que costó más de u$s 10 millones, aportados por un donante que prefirió permanecer en el anonimato, se hizo desde un rompehielos sudafricano que partió de Ciudad del Cabo a principios de febrero. Aparte de algunas fallas técnicas en los dos sumergibles, y de una jornada atrapados en el hielo, la búsqueda se desarrolló con relativa facilidad.

Los sumergibles peinaron el fondo marino dos veces al día, seis horas cada vez. Utilizaron el sonar para escanear una franja del lecho marino en busca de cualquier cosa que se elevara por encima de él. Localizados los restos del naufragio, hace varios días, se cambiaron los equipos por cámaras de alta resolución y otros instrumentos de imagen y escaneo detallado.

Según los términos del Tratado Antártico, el pacto que protege la región, el naufragio es considerado un monumento histórico. Los sumergibles no lo tocaron; las imágenes y los escaneos se emplearán como base para material educativo y exposiciones en museos. También está previsto realizar un documental.

Shackleton partió de Inglaterra a bordo del Endurance con una tripulación de 27 hombres en 1914, con destino a una bahía del mar de Weddell que debía ser el punto de partida para un intento suyo y de un pequeño grupo que buscaba cruzar la Antártida por primera vez. Era casi el final de lo que se conoce como la época heroica de la exploración antártica, que incluyó los viajes del noruego Roald Amundsen, primero en llegar al polo en 1911, y del británico Robert Scott, que murió tras alcanzarlo, un mes después.

Shackleton nunca llegó al polo, pero su liderazgo en el rescate de toda su tripulación y sus hazañas, que incluyeron un viaje de 1.300 km en una embarcación abierta a través del traicionero océano Ártico hasta las Georgias del Sur, lo convirtieron en un héroe en Gran Bretaña.

Shackleton tropezó con el hielo de Weddell, notoriamente grueso y duradero, resultado de una corriente circular que lo mantiene en su interior. A principios de enero de 1915, el Endurance se quedó atascado a menos de 160 km de su destino y estuvo a la deriva durante más de diez meses mientras el hielo lo aplastaba lentamente. Cuando el barco se dañó, la tripulación acampó en el hielo y vivió ahí hasta que se rompió, cinco meses después de que el barco se hundiera.

El mar de Weddell sigue siendo mucho más helado que otras aguas antárticas, aunque en los últimos años las condiciones han sido más suaves que lo habitual. Esa fue la situación este año, y ayudó a la expedición a llegar al sitio de la búsqueda con más facilidad y a permanecer allí de forma segura. El rompehielos Agulhas II abandonó la zona de búsqueda el martes, para emprender el viaje de 11 días de vuelta a Ciudad del Cabo.

Además del equipo de la expedición, había varios investigadores del hielo a bordo, entre ellos Stefanie Arndt, del Instituto Alfred Wegener de Alemania. Arndt, que estudia cómo puede cambiar el hielo marino de la Antártida a medida que el mundo se calienta debido a las emisiones de gases de efecto invernadero, y otros investigadores, pasaron mucho tiempo en el hielo perforando núcleos. El lunes publicó en Twitter que habían recogido 630 muestras en 17 lugares, lo que calificó como "un número increíble".

*Especialista en cambio climático y sus efectos. Publicado en The New York Times.