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Transformaciones en la educación y el trabajo

El mercado laboral experimenta fuertes transformaciones por los avances tecnológicos que provocan cambios en las formas de producción. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, en los países de América Latina y el Caribe más del 50 por ciento de los trabajadores desempeñan tareas que tienen una alta probabilidad de ser automatizadas. En este nuevo escenario es importante detenerse a reflexionar sobre el impacto de estos cambios en la realidad local.

El mundo actual se caracteriza por vivir cambios vertiginosos en diversos ámbitos. Y en materia de educación, lo que se observa es que muchos conocimientos se vuelven obsoletos rápidamente. Es por eso que se plantean algunos interrogantes como, por ejemplo, cuánto tiempo más podrá sobrevivir el paradigma educativo tradicional, teniendo en cuenta que la pandemia de Covid 19 amplió el uso de computadoras con acceso a internet y modificó muchos hábitos relacionados con los aprendizajes. Sobre ese asunto, el documento "El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe: ¿cuáles son las tendencias en educación postsecundaria?", publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo observa que, por ejemplo, existen cursos masivos en línea, conocidos como Mocc (acrónimo en inglés de Massive Online Open Courses), que por lo general son gratuitos, se estructuran en videos cortos y modulares y suelen contar con comunidades de discusión y debates. Están, además, los llamados campamentos formativos, o bootcamps, que son programas de capacitación intensivos que duran entre seis y 18 semanas, y tienen como objetivo cubrir la demanda de nuevas capacitaciones para acceder al mundo laboral.

Según el documento citado, esta transformación tecnológica se expresa en el hecho de que cada vez más se espera que los trabajadores cuenten con habilidades del siglo XXI, es decir, con competencias sociales como una comunicación efectiva, mentalidad abierta, predisposición para el trabajo en equipo, creatividad, resolución de problemas, innovación, pensamiento crítico y adaptabilidad, entre otras.

Está claro que las nuevas tecnologías están revolucionando la manera en que las personas aprenden. Es por eso que en estos días tener acceso a una computadora con conexión a Internet es indispensable para poder desarrollar talentos. No es casual que cada vez más empresas, sobre todo las relacionadas al mundo digital, contratan personas que no tienen títulos de educación superior, pero que acreditan formaciones con otras modalidades de aprendizaje.

Y esto tiene que ver con lo que algunos llaman "la disrupción en la era digital" que genera un nuevo ecosistema para el desarrollo de habilidades, una especie de plataforma de innovación permanente que promueve el aprendizaje a lo largo de la vida.

Los que investigan este fenómeno observan que muchos de los empleos formales que existen en la actualidad no existirán dentro de 20 años y calculan que casi un 80 por ciento de los trabajos que estarán disponibles en el año 2030 todavía no existen. Señalan, además, que tarde o temprano el proceso de automatización afectará a millones de empleos en todo el mundo; y que lo que se aprende hoy en el primer año de cualquier universidad, será obsoleto en el cuarto año de la carrera.

El periodista y escritor estadounidense, Thomas Friedman, dice en su libro "Gracias por llegar tarde. Cómo la tecnología, la globalización y el cambio climático van a transformar el mundo en los próximos años", que los cambios son cada vez más acelerados y que en el mundo actual la habilidad más importante en la vida de una persona es la capacidad para seguir formándose a lo largo de la existencia. El consejo que Friedman ofrece a los padres es que no pregunten a sus hijos qué quieren ser de adultos, porque más allá de la respuesta que den los chicos, lo más probable es que ese trabajo no exista en las próximas décadas. Por eso sugiere que se cultive la automotivación para seguir formándose el resto de la vida, mucho después de que se vayan del hogar familiar.

En conclusión, y como bien señala Friedman, este nuevo escenario plantea enormes desafíos para los sistemas educativos y los educadores, que deberán reinventarse para ayudar a aumentar el ritmo de adaptación de las personas, para que no se queden en desventaja respecto a los avances que impone la tecnología.

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