Desafíos de la longevidad
El envejecimiento de la población que experimentan la mayoría de los países del mundo plantea grandes desafíos en relación a cómo garantizar un piso de protección a las personas adultas mayores que se retiran del mercado laboral y a la vez asegurar el acceso a coberturas de salud a este sector.
El reto no es menor en la Argentina, que es una de las naciones de América Latina y el Caribe que tiene el mayor número de habitantes mayores de 60 años. Argentina es uno de los países latinoamericanos con población más envejecida y continúa envejeciendo a un ritmo acelerado.
Así lo señala un informe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), titulado "Envejecimiento y atención a la dependencia en Argentina", en el que se advierte que este escenario traerá aparejado un aumento en la demanda de cuidados de largo plazo para las personas mayores, en particular a aquellos que requieren ayuda en actividades de la vida cotidiana. Según este documento, en nuestro país la cantidad de ciudadanos de 60 y más años de edad ascendía al 15,7 por ciento de la población total en el año 2020, es decir, casi 7,1 millones de personas.
Pero se cree que esta proporción aumentará en las próximas décadas, llegando al 22 por ciento de la población en 2050, lo que significa cerca de 12,5 millones de personas. Este fenómeno demográfico no es, como se dijo, exclusivo de la Argentina.
Es que la esperanza de vida ha aumentado de forma significativa en todos los rincones del planeta. Según la Organización de Naciones Unidas, el fenómeno se presenta en distintos grupos sociales y no necesariamente está vinculado a los niveles de ingresos.
Tanto es así que en 2018, por primera vez en la historia, las personas de 65 años o más a nivel mundial superaron en número a los niños menores de cinco años. Datos demográficos aportados por distintos estudios realizados por la ONU revelan que los países con mayor cantidad de población de más de 65 años son Alemania, Finlandia, Italia, Portugal y Japón; mientras que en América Latina las naciones con ese perfil son Uruguay, Argentina, Cuba y Chile.
"El incremento en la proporción de personas mayores, así como la prolongación del curso de vida, que continuará en el largo plazo, pero que ha sufrido retrocesos a raíz de la pandemia, suponen nuevos retos para las sociedades e importantes desafíos en términos de políticas públicas", observa el informe del BID.
Expertos en asuntos demográficos advierten que la combinación de factores como el envejecimiento poblacional debido a un aumento de la esperanza de vida y los niveles más bajos de natalidad que registran muchos países obliga a buscar urgentes respuestas a algunos interrogantes relacionados con la sustentabilidad de los sistemas previsionales y a la demanda de los servicios de cuidado que aumentará en las próximas décadas debido fundamentalmente a que en la actualidad existe una mayor participación de la mujer (sobre la que históricamente recayó las obligaciones de las tareas de cuidado) en el mercado laboral. Por su parte, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe también puso la lupa sobre este asunto en un documento publicado esta semana en el que observa que "el progresivo envejecimiento de la población es, sin ninguna duda, un asunto de la más alta prioridad, que exige acciones urgentes en varias esferas, como la salud, el cuidado y las pensiones, y que debe ser visibilizado y repensado desde las perspectivas de derechos humanos, género e interculturalidad".
En particular -agrega el informe de la Cepal- debe destacarse la importancia de fortalecer los sistemas de protección social en la región, tanto en lo relativo a la atención médica cada vez más especializada como a la calidad de las pensiones, así como de proveer servicios sociosanitarios y establecer sistemas nacionales de cuidado.
Asimismo, añade el documento, es primordial asegurar que las personas mayores tengan una participación significativa en el mundo digital y en entornos con conexión a la electricidad y a internet, así como a servicios básicos de agua y saneamiento.
Hay una realidad que obliga a actuar sin demoras, para avanzar en la construcción de una sociedad que incluya a personas de todas las edades, garantice el acceso de todos los adultos mayores a servicios de salud de calidad y brinde respuestas a los nuevos retos laborales, educativos, sanitarios y de pensiones que plantea este nuevo escenario demográfico.










