Valorar el trabajo del personal de salud
En las últimas semanas circularon videos en los que se observan a familiares de pacientes internados en distintos hospitales del país reprochar con dureza y severidad cierta demora en la respuesta que se exige al personal de salud.
Si bien se puede entender que el aumento de la demanda de atención por el incremento de contagios por coronavirus pueda generar tensiones en el sistema sanitario, nada justifica las agresiones verbales o físicas hacia los equipos de salud que vienen trabajando sin pausas desde el comienzo de la pandemia.
Toda la comunidad debe valorar el silencioso trabajo que viene realizando el personal de salud.
Enfermeros, enfermeras, médicos, bioquímicos y auxiliares realizaron y realizan una tarea fundamental, tanto en el sector público como privado, para evitar que la emergencia sanitaria impacte con mayor dureza en la población.
El cansancio y el desgaste se hacen sentir en los recursos humanos del sistema sanitario que están en la primera línea de batalla contra el virus desde que se declaró la emergencia sanitaria y que, además, deben dar respuestas no solo a los que llegan con signos de contagios por Sars-Cov-2, sino también a los que padecen otras patologías.
La pandemia confirmó el rol fundamental que desempeña el personal de salud a la hora de enfrentar situaciones de crisis. Es injusto no reconocer el esfuerzo que vienen haciendo y más injusto aún es actuar con intolerancia en una situación excepcional como la que atraviesa el sistema sanitario no solo en la Argentina, sino en todo el mundo. El Sars-Cov-2 es un patógeno que demostró tener una gran capacidad de contagio y que, como si eso fuera poco, también puso en riesgo la vida del personal de hospitales, clínicas y sanatorios.
Un informe del Consejo Internacional de Enfermería reveló el año pasado que el número de enfermeras fallecidas por Covid-19 a nivel mundial es similar a las fallecidas durante la Primera Guerra Mundial.
Es más, el número de víctimas podría ser, incluso, mayor, ya que no existe a nivel global una recopilación estandarizada y sistemática de datos sobre los contagios y fallecimientos de trabajadores sanitarios y, según este Consejo Internacional, en la actualidad ningún organismo supranacional se está encargando de ese tema.
En la mayoría de los casos, la pandemia llevó al límite del esfuerzo humano al personal médico y de enfermería, así como a quienes se desempeñan en otras áreas de la salud. Como se ha señalado ya en otras oportunidades en esta misma columna, la ciudadanía no debe permanecer indiferente frente a esta situación excepcional que enfrenta el sistema sanitario. Debe reconocer y valorar el extraordinario esfuerzo y el compromiso de los profesionales de la salud que vienen trabajando sin descanso en hospitales, sanatorios y centros de salud para luchar contra la pandemia en la provincia del Chaco y en todo el país.
Hoy, afortunadamente, existen vacunas que permiten reducir los casos graves de Covid-19, pero no hay que olvidar que en los primeros meses de la pandemia el personal de salud tuvo que convivir con un virus al que no se lo conocía bien, sobre el que no había suficiente información.
Indigna ver a personas que, a esta altura de los acontecimientos, maltratan o insultan al personal de salud ignorando que este personal debe enfrentar todos los días el estrés y la fatiga generada por una situación epidemiológica excepcional que impacta en todo el mundo. No se debe olvidar que muchos de ellos han padecido la enfermedad y algunos murieron cumpliendo con su trabajo.
Es injusto generar cansancio moral, por falta de reconocimientos y valoración de sus tareas, a un recurso humano que ya viene soportando desgaste físico. Cualquier reclamo que corresponda hacer deberá hacerse con respeto, entendiendo el difícil contexto que atraviesa tanto el sistema sanitario como el conjunto de la sociedad.
Es importante, además, que la ciudadanía se sume a las campañas de vacunación y siga cumpliendo con todos los cuidados sanitarios para no contribuir a la propagación del virus, evitando los espacios cerrados o mal ventilados con muchas personas, manteniendo la distancia social y utilizando en forma correcta el barbijo, entre otras medidas que ayudarán a evitar una saturación del sistema de atención y una sobrecarga de trabajo en el personal de salud.










