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Darle la mano a la agroecología

La posibilidad de producir alimentos de una manera sustentable está al alcance de los nuevos modos de producción, y la agroecología lo está demostrando al rediseñar los sistemas alimentarios para adaptarlos a los contextos locales.

Es así que en busca de ampliar la escala de los enfoques agroecológicos y en colaboración con muchos actores, la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) brinda apoyo a los Estados miembros con herramientas que permiten realizar un diagnóstico de los sistemas enlazando aspectos productivos, sociales, económicos, ambientales, culturales y políticos.

El principal instrumento cuenta con un diseño simple y requiere un mínimo de capacitación para recolectar datos a campo en países y contextos diferentes. Además, utiliza un software gratuito y de código abierto, funcional también sin conexión, y se puede traducir fácilmente a diferentes idiomas.

En Argentina se llevaron a cabo estas aplicaciones, tanto en el periurbano hortícola de Córdoba como en el Área Metropolitana de Rosario, con ejercicios que aportaron evidencias de las múltiples contribuciones de la agroecología en diferentes contextos.

El director interino de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Argentina y Uruguay, médico veterinario Tito Efraín Díaz Muñoz, cuenta que "los últimos resultados se vieron reflejados en los llamados diez elementos de la agroecología, los cuales fueron aprobados internacionalmente como marco para tender un puente entre las dimensiones normativas y operativas, y poder conducir a los agricultores hacia la sostenibilidad".

Vale destacar que esa decena de elementos fue desarrollada originalmente en 2015, y son el resultado de un proceso en el que participaron múltiples partes interesadas con el fin de generar un marco de rediseño del sistema adaptable a los contextos locales.

"Desde la perspectiva urbana, la ciudad de Rosario es una referencia importante en la producción sostenible de alimentos basada en la modalidad agroecológica, incluyendo a más de 300 huerteros que comercializan de manera directa con los consumidores y producen unas 2.500 toneladas al año de hortalizas", destaca Díaz Muñoz, y la ubica como un caso que debe considerarse ejemplo teniendo en cuenta las posibilidades de cada región.

Actualmente, los agricultores en general se encuentran ante un aumento creciente de los costos de producción, en cuyo proceso algunos utilizan altas dosis de agroquímicos que pueden impactar negativamente sobre los recursos naturales y la salud de los ecosistemas y la población.

Un dato para tener en cuenta es que, en los últimos veinte años, Argentina perdió 100.000 productores, una situación que agravó la crisis de migración rural-urbana con dificultades de reinserción en nuevas actividades y contextos.

"En este escenario, la agroecología propone soluciones de bajo costo, locales y sostenibles, porque promueve el uso eficiente de los recursos de la propia finca; el reciclaje del agua, los nutrientes, la biomasa y la energía; el aumento de la agrobiodiversidad y la gestión sostenible de los recursos naturales", ratifica el representante de la FAO.

En virtud de esta situación, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca puso en funcionamiento una Dirección Nacional de Agroecología dentro de la Secretaría de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional, para promover un paradigma de producción y consumo basado en un enfoque sistémico y holístico.

A su vez, en junio de 2021 ingresó en el Congreso un proyecto de Ley para el Fomento a la Agroecología, para lograr dos objetivos: soberanía alimentaria y cuidado ambiental, dos ejes en cuya base se asienta la estrategia fundamental de estimular las economías locales, repoblar espacios rurales, asegurar la producción local de alimentos nutritivos, empleo rural digno y reducir el impacto ambiental de los sistemas productivos.

En el país, un total de sesenta municipios están comprometidos con la propuesta de fomentar la agroecología, generando mercados, ferias, encuentros de intercambio de conocimiento y capacitaciones.

Asimismo, más de 2500 productores y productoras afirmaron ser agroecológicos en el último Censo Nacional Agropecuario, realizado en 2018. En tanto, existen más de doce mil trabajos científicos que dan soporte al crecimiento constante de la Agroecología en territorio argentino. Afirma Díaz Muñoz que los desafíos actuales requieren respuestas sistémicas así como reconciliar las dimensiones económica, ambiental y social.

"La agroecología puede darnos esa oportunidad para generar una conversación necesaria y urgente sobre la transformación de los sistemas alimentarios hacia la sostenibilidad".

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