El auto de diseñador que nadie quiso
"Chip" Foose es un diseñador de autos de mucho prestigio en EE.UU y figura central del reality de exito mundial "Overhaulin". En los inicios de su carrera Crhysler confió en su visión para diseñar uno de sus más costosos fracasos, el Plymouth Prowler de 1997.
Sin embargo, el legado de este auto fue muy importante en los 90 ya que fue el primer auto de producción diseñado como vehículo retro, lo que desencadenó la creación de una serie de automóviles similares por parte de la competencia como los VW New Beetle, Chrysler PT Cruiser, MINI, Ford Thunderbird o los Chevrolet SSR y HHR.

El Prowler también estaba construido en aluminio y tenia numerosos avances tecnológicos.
En los 90 Plymouth venía en caída libre a consecuencia de productos que eran básicamente versiones "entrada de gama" de modelos reciclados de Dodge y Chrysler por lo que necesitaban un automóvil tan radical como el Viper de General Motors para intentar relanzar la devaluada imagen de la marca.

La historia oficial cuenta que Chrysler había organizado un concurso de diseño en el Art Center College of Design que vió como ganador a Douglas "Chip" Foose que había realizado un curioso Hot Rod de diseño retro-futurista que posteriormente fue tomado por Tom Gale, jefe de diseño de Chrysler, como inspiración.
El diseño original de Foose se trataba de una coupé que luego fue modificada a roadster.
El chasis completo, incluyendo suspensiones, soportes y portamazas fueron construidos íntegramente en aluminio, lo que representó un desafío de ingeniería enorme en el que llegaron a ser pioneros en la utilización de adhesivos en la construcción (una técnica copiada por muchos superdeportivos actuales).
MUCHO AUTO, POCO MOTOR
El tren trasero tenia reguladores en el brazo superior, para modificar la alineación fácilmente, a su vez las ruedas delanteras descubiertas le otorgaban la precisión de un auto de fórmula para el uso en circuitos.

El motor estaba colocado en posición central delantera con caja de cambios en el eje trasero, para un reparto de pesos ideal de 50/50. Un detalle llamativo era que las ruedas eran de diferente tamaño, 17 pulgadas en el tren delantero y 20 pulgadas en el trasero.
Tanta ingenieria no fue acompañada por el motor, un "flaco" V6 3.5 de 214HP y caja automática de 4 velocidades utilizados en el tranquilo Chrysler 300M mientras que los interesados al ver semejante imágen esperaban una mecánica V8 de al menos 400 Hp.
Otro detalle que tampoco convenció a los clientes fue la utilización en el interior de una gran cantidad de piezas provenientes de otros modelos y que tampoco se ofrecieran sistemas de seguridad como el ABS, ASR y ESP, otras soluciones puristas más propias de un Lotus británico que de un modelo norteamericano.

El golpe de gracia a las intenciones de compra estaba dado por la ausencia de espacio de carga por lo que Chrysler ofrecia un remolque específicamente diseñado con el mismo estilo del auto, pero esa aparente solución generaba inconvenientes adicionales, el gancho de carga que equipaban de serie todos los modelos solo servía para ese remolque nada más y como si fuera poco las ruedas del "carrito" eran de diferente medida asi que todo el conjunto precisaba de 3 auxilios.
Fue demasiado , el modelo nunca consiguió conquistar al público de los Hot Rods, y tampoco pudo salvar a la marca de la desaparición en 2001. Los últimos Prowler se vendieron con Chrysler hasta el cese definitivo de la producción a fines de 2002.










