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Crónica de un ansiado regreso

Cuando aquella noche de 1998 regresábamos desde Rafaela a Resistencia no imaginamos jamás que se tardarían 23 años para recuperar la categoría perdida horas antes, menos aún que el club iniciaba un camino al borde del precipicio.

Desde aquella vuelta con la cabeza gacha, a este regreso apoteósico que le devuelve la categoría hubo una sucesión de hechos que paso a describir.

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El plantel que ascendió a la B Nacional el pasado 5 de diciembre, en Santiago del Estero, luego de ganar la final del Reducido ante Gimnasia y Tiro de Salta.

Los protagonistas del anhelado ascenso de hoy reciben en las redes ‘Me gusta‘ hasta el hartazgo, y está bien que así lo sea, lo ganaron legítimamente. Chaco For Ever, una institución vanguardia en estos nuevos tiempos, vuelve con el fútbol, y por el protagónico que siempre lo visibilizó.

Quien regresa es una institución que demostró en estas dos últimas décadas una resiliencia pocas veces conocida.

Atrás quedaron situaciones difíciles contrarrestadas por jóvenes dirigentes que se ganaron el bronce. Este último logro solo puede compararse con el ascenso a Primera (88/89), o el del 2013 desde el Federal ‘B‘ al Argentino ‘A‘, también con aquel 5-0 a Racing de Córdoba (en La Bombonera) que le permitió continuar una temporada más en Primera. Y para orgullo de sus hinchas el destinado al papel de primer actor en momentos sublimes fue siempre Daniel Cravero, orgullo de los viejos formadores de inferiores del club allá por los setenta.

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El autor de esta nota junto a Marcelo Carrasco (izquierda), histórico arquero de For Ever, presente en la cancha el día del descenso en agosto de 1998 y, ya como parte del cuerpo técnico, en este regreso a la Primera Nacional.

El rubio mediocampista, luego de su retiro como jugador profesional, volvió en una primera instancia, ya como técnico, aunque no obteniendo buen resultado. En su segunda vuelta por la Avenida (julio del 2013) lo sacó campeón al equipo que durante 13 años deambulaba en una categoría que tendría que haber dejado por decreto, una divisional tediosa y desgastante para un equipo de tantos kilates. Con la institucionalidad recuperada el 19 de febrero y a muy poco del festejo Centenario elevó al equipo al Argentino ‘A‘, donde permaneció 8 años.

Nuevamente partida y un regreso que instala al club nuevamente en la antesala del fútbol grande donde en 1986 había cobrado notoriedad como jugador.

EL MOMENTO ACIAGO

Por aquellos tiempos de caos en Chaco For Ever, el Racing Club de Avellaneda cobraba trascendencia por su inminente quiebra, cuando sus socios pusieron el grito en el cielo buscando salvarlo.

Recurrieron al Senado de la Nación, y eso fue aprovechado por For Ever que también pedía por lo que consideraba un patrimonio histórico provincial. El tirolense Hugo Sager, en 1998, era el representante chaqueño en el Senado de la Nación e impulsor de esta ley sancionada por el Ejecutivo. Fue el lanzador del salvavidas que mantuvo al club a flote. No podía ser de otra manera, For Ever es a los chaqueños lo que Racing a los porteños. En 2001 For Ever recurrió a la Ley de Fideicomiso, una herramienta de inmenso valor para clubes en situación de quiebra que en el interior transitaban déficit financiero.

Chaco había sido literalmente clausurado con el impedimento a todo desarrollo recreativo y social. La ley Sager, así se la denominó, permitió en primera instancia la no aplicación de la Ley de Quiebras, estableciendo que un órgano fiduciario pudiera ocuparse de sanear las deudas hasta que la crisis se supere, resguardando los bienes del club, que de no ser así serían liquidados. Esta ley permitió al órgano ordenar sus cuentas durante tres años, con la posibilidad de renovar el tiempo, hasta alcanzar el límite de 9 años, momento perentorio de la ley. Algunos otros clubes del interior del país necesitaron solo un primer período, 3 años, y sanearon sus deudas, no siendo el caso de Chaco For Ever, quien necesitó ocupar todo el tiempo que la ley le permitía. Una vez que se finalizó la quiebra y superar esa situación, solo les restaba acordar con la AFIP lo que quedaba pendiente para llamar a una asamblea que a la postre legitimó y legalizó la Comisión Directiva recuperando la institucionalización de un club que casi desapareció.

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El equipo que logró subir al Federal A, siendo el retorno del club a una categoría semiprofesional luego de tantos años de penurias y problemas económicos.

Recién después de dos años el equipo pudo ocupar su cancha, no obstante sus jugadores salían campeones de la Liga Chaqueña en forma sistemática desde el 2000 al 2004, lo que le permitió competir en los viejos Torneos Argentino ‘B‘. En 2005 comenzó a jugar los Argentinos B ‘Vip‘ hasta su ascenso en 2013 al Argentino ‘A‘. Hoy, y después de 23 años, ganó el segundo ascenso a la Primera Nacional. En todo ese tiempo transcurrido la figura del joven Héctor Gómez, hincha a ultranza del club, trabajó en forma denodada para que su utopía fuera posible. Hoy además el club cobra trascendencia por sus logros en múltiples disciplinas, lo que es un orgullo para sus socios.

"AQUEL FINAL ANUNCIADO" (1998)

El año que For Ever pierde la categoría ya estaba en situación de quiebra. Aquel equipo merecía un final más digno, entregaron todo sabiendo que jamás cobrarían lo que les correspondía. Aquél día que le tocó jugar la reválida frente a Douglas Haig ya estaba marcado y el hilo volvía a cortarse por lo más fino. Era un contrasentido para la AFA, que un club acéfalo y con demasiados problemas internos pudiera seguir ocupando un lugar en una categoría tan importante.

A pesar de la escasa logística aquellos jugadores jamás se entregaron, entrenaron como si estuvieran al día y de hecho está que en aquel último partido recibieron el reconocimiento de un estadio colmado. Hubo un árbitro que hizo todo para evitar que lo nuestro fuera posible, cobró mal, y sancionó tres penales que llevaron a jugar el suplementario con un jugador menos. Después de aquel partido el árbitro Cavagnaro no volvió a dirigir, aunque la verdad es que si no hubiera sido él, se encargaba cualquier otro, eso en fútbol es ley.

El día lunes 6 de noviembre, el equipo de la épica, agotado, arribaba al club desde Santiago para el encuentro con los hinchas que no habían podido viajar a verlo. A pocas cuadras del club me encontraba yo, en un colegio, esperando a alumnos que debían rendir Educación Física, cuando un impulso inexplicable hizo que prorrogue la mesa para poder llegar hasta el club vaya a saber en busca de qué emoción. Con el primero que me topé fue con Marcelo Carrasco (hoy integrante del cuerpo técnico), único integrante de aquel equipo que había perdido la categoría en el 98. Él y el otro arquero, junto al masajista ‘Patita Maciel‘, son los únicos que pudieron refrendar aquello tan popular en la jerga del fútbol que reza: ‘el fútbol siempre da revancha‘.

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