Clara Elisa Vedoya de Guillen: ¡Viva en el recuerdo!
Libro homenaje a Clara Elisa Vedoya de Guillen en el tercer aniversario del grupo ‘El Olimpo’ y ‘Teatro Griego Leído’ . 
 

¡Viva en el recuerdo! fue presentado el pasado mes de noviembre en la Biblioteca Leopoldo Herrera de la ciudad de Resistencia (Chaco).
Este proyecto nació de la voluntad de un grupo de exalumnos de la Facultad de Humanidades de la UNNE, nucleados en ‘El Olimpo’, que ante una convocatoria de la profesora Cilly Müller de Inda, ratificaron el deseo de rendir un homenaje a Clara Vedoya de Guillén en el 10º aniversario de su fallecimiento.

A partir de esta idea se empezó a tomar contacto con aquellos que, habiendo conocido a Clara quisieron participar de alguna manera de un volumen impreso. Congregados los actores, se fue reuniendo gente de diferentes ámbitos: compañeros de trabajo de la Facultad de Humanidades y un importante número de ex alumnos de diversas promociones.
El psicólogo social Alfredo Grande, reflexiona sobre los motivos por los cuales algunas personas son recordadas y otras olvidadas. Felizmente la profesora Clara Guillén, está y estará entre las primeras. Clara era admirada, ‘respetada y querida’ y ello se confirma en todos los escritos reunidos en este libro. Algunos la evocan desde la semblanza o la anécdota, otros a través de poemas y relatos.

Las profesoras que han sido sus colegas, han sumado textos expositivos que trasuntan su dedicación al estudio y la investigación, pasiones comunes con Clara, además de la docencia. La admiración, el respeto y el cariño suscitados por Clara no eran azarosos, sino generados por su actitud en la que virtudes académicas y humanas se conjugaban.
Pocos podíamos sospechar que esa señora bonachona que decía "te achicaste como camiseta barata" o "este chico, Aristóteles", nos iba a deslumbrar con su amplio y profundo conocimiento en charlas, simposios, congresos, entre otras actividades en las que las lenguas y cultura clásicas nos reunían.

Primera lección silenciosa de Clara: el rigor del conocimiento académico no es incompatible con la distensión, la humildad y el buen humor, destacados en la mayoría de los testimonios. Igualmente, todos recuerdan el buen trato que no se agotaba en la corrección y el respeto lógicos en la relación entre docente y alumno, sino en una genuina preocupación por las historias que cada uno portaba y la consideración que para ella ameritaban. No había de parte de Clara concesiones en cuanto a las obligaciones, pero sí las palabras y los gestos de afecto, de aliento y de apoyo que siendo alumnos necesitamos y queremos escuchar.
Segunda lección silenciosa de Clara: no es necesario ‘regalar’ notas o calificaciones para que el alumno se sienta tratado como una persona y no sentirse solamente un apellido y un número en una estadística. Por otra parte, le tocó a Clara desarrollar su tarea docente en tiempos más difíciles que los actuales, tiempos en los que a las dificultades económicas se agregaban en dimensiones dramáticas las conmociones políticas e institucionales.
En ese contexto, se volvían aún más relevantes esas virtudes y ejemplos de Clara, cuyas férreas convicciones religiosas no le impedían abandonar esa actitud abierta y afectiva hacia su próximo prójimo’, actitud de respeto que hoy, a la luz de las discusiones mediáticas y virtuales, extrañamos. Y fue la palabra la que se hizo carne en nosotros.
¿Qué otra vía podíamos utilizar sino la que brinda el logos, la palabra razonada, generante de vida y hacedora de ideas? Cada uno tributaría la ofrenda, en esta fiesta de común-unión, de un trabajo elaborado en memoria de Clara. La obra que nos convoca: Clara Vedoya de Guillen: ¡Viva en el recuerdo! Ofrece el diseño de nuestro artista plástico Pitty López.
El prólogo a cargo del docente y escritor Luis Argañarás. Fotos significativas contribuyen a enmarcar la figura de Clara. Solo nos resta ponderar la generosidad de quienes contribuyeron para que esta obra se hiciera realidad. Y que ella, desde el Olimpo de los mitos griegos o desde el Paraíso del Dante, nos siga iluminando.
Fue presentada esta obra en forma de libro para rendirle orgulloso culto, por su incidencia decisiva en nuestras vidas y por tal motivo nos hemos reunido en el Salón Auditorio María Elena Mansilla de Lizondo de la Biblioteca Leopoldo Herrera.
El exquisito programa consistió en la presentación del libro Clara Vedoya de Guillén ¡Viva en el recuerdo!, luego entrega de ejemplares a los hijos de Clara Vedoya y a un torrente de colaboradores, entre ellos a la Biblioteca Leopoldo Herrera y Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia.
Seguidamente se presentó la secuencia final de la tragedia griega Medea, en la versión de Anouilh, con la dirección de la profesora Gladis Villalba de Boschetti, actual sucesora de nuestra homenajeada.
El maestro Alejandro Galain en el violín junto sus alumnos interpretaron Andante Festivo de J. Sibelius, La Primavera de Antonio Vivaldi y La Rejouissance de Handel. Finalmente, hemos podido brindar con Dioniso, gracias a la Bodega Goyenechea, para cerrar en oro con el festejo de los noventa y nueve (99) años del respetado profesor Enrique Hüwel, quien expresara: Por algo a la Universidad se la llama Alma Mater (Madre nutricia). Que este homenaje sirva de reto a las generaciones venideras, para que no permitan que el olvido deje caer un manto mezquino sobre la memoria de personas ponderables, que marcaron rumbos en sus vidas y les legaron la impronta de su espíritu. La palabra, como vehículo de la memoria, resguarda, al igual que en la épica, los hechos de los hombres. Grupo El Olimpo, Resistencia, noviembre de 2021.










