El Chaco Sonando vuelve a juntar las orquestas juveniles
El Chaco volverá a sonar con las orquestas juveniles este domingo en Presidencia Roque Sáenz en un evento que convoca a músicos de distintos lugares de la provincia y expone "la unión que puede lograr la música".

Sáenz Peña (Agencia) Hoy, 5 de diciembre es el día en el que jóvenes chaqueños se volverán a encontrar, después de las restricciones impuestas por la pandemia, en una nueva edición del Chaco Sonando.
El evento, surgido hace unos años en esta ciudad, es responsabilidad de la orquesta local Vientos de Cambio y de la Asociación Civil Cruce Viejo, en una actividad que reúne instrumentos musicales, las voces de los coros y el ballet.
La propuesta, que se desarrollará en la sede de la Escuela de Educación Técnica nº 22 (el industrial), tendrá la posibilidad de que los jóvenes actualicen sus conocimientos con varios talleres dictados exclusivamente para los asistentes.
El cierre, como ocurrió en ediciones anteriores, será a pura música con un concierto que reunirá a ciento ochenta músicos y que será de acceso libre y gratuito para toda la comunidad. La actividad tendrá además el adicional de la participación de bailarines del Ispea, "con un esquema preparado para acompañar".
El concierto, que tendrá música clásica y popular, iniciará a las 19 horas en el patio central de "el indu", pidiendo los organizadores a los vecinos que "lleven sus sillones para estar más cómodos".

"Es una sensación rara porque el Chaco Sonando nos permitirá reencontrarnos, después de dos años de limitaciones para disfrutar de la música, compartiendo un repertorio común", mencionó el profesor Ricardo Velázquez, director de la orquesta Vientos de Cambio.
"Sin dudas será una linda movida en la que nos volveremos a encontrar porque, si bien la virtualidad nos mantuvo conectados, el contacto personal, el vivir y sentir las emociones no son sensaciones que se reemplacen con la tecnología", decía el creador, hace más de diez años, en la Escuela nº 155 de Colonia Rivadavia, de la orquesta juvenil que es orgullo de Sáenz Peña.
MÚSICA Y PANDEMIA
La pandemia cortó o limitó el contacto personal, afectando la vida de todos e impactando fuertemente la cotidianidad activa de los jóvenes. La música fue un elemento que ayudó a muchos de ellos a sobrellevar el "encierro". "La emergencia sanitaria provocó que muchos chicos se incorporen a la orquesta que siguió con la actividad en línea y luego presencial o semi presencial", relató el profesor Velázquez.
La música se expuso como "una necesidad" para mitigar los efectos del aislamiento y los instrumentos debieron sacarse de sus estuches porque, "por pedido de los mismos alumnos las clases debieron continuar".
La dificultad mayor fueron los ensayos, "pero tratábamos de hacerlos, en una experiencia que fue difícil pero en la que fuimos descubriendo recursos que estaban disponibles y que los aprendimos a usar".
CONTENCIÓN EMOCIONAL
"Los chicos pedían volver a las clases porque sienten el encierro de sus casas y el no poder compartir los afecta. Ahí es donde la música sirve como excusa para juntarnos, divertirnos y aprender", resume el profesor Ricardo Velásquez, desde la Fundación Vientos de Cambios.
En los tiempos difíciles que se atraviesan, no solamente por la cuestión sanitaria, sino también por la crisis económica y social, el proyecto que nació en Colonia Rivadavia, en una escuela rural y fue base también para el Chaco Sonando, deja en claro que "la música es una buena idea".
"Las orquestas juveniles en la provincia, funcionan y, en consecuencia, lo que está bien necesita ser apoyado y sobre esa base comenzar a construir", remarcó finalmente el profesor Ricardo "Dito" Velázquez.










