El huevo de la serpiente, la amenaza
No es difícil darse cuenta de que los problemas estructurales que tiene el país a un gran sector de la dirigencia política no le preocupan ni mucho menos le conmueven. Siguen pensando en lo mismo que se pensaba décadas atrás: acercarse a la política para buscar soluciones personales y de un círculo pequeño.
Hoy no ha cambiado mucho. Y salvo honrosas excepciones, sigue siendo parte del ‘sistema político‘. Y este escenario espanta a los que con buena intensión pretenden sumarse a la política para intentar dar respuestas a los problemas de las comunidades.
De cara a un final de año que viene de un escenario de pandemia y que nadie sabe qué sucederá en las próximas semanas con la amenaza mundial que va imponiendo la variante Ómicron, no se observa que haya consensos políticos. Pero tampoco se ven propuestas que marquen una alternativa. Y si no hay propuestas se transforma solo en declamaciones opositoras.

El problema es que con niveles de educación bajos, con valores invertidos, donde lo malo es bueno y donde la mentira pretende configurarse como la verdad de las cosas, hay mucha gente con la guardia baja, desanimada, y se escuchan pocas voces que motiven a la lucha del bien común. ‘O hablan en radios con micrófonos cerrados y escriben en diarios con tinta blanca‘, ironizaba ayer un productor agropecuario de la zona sur de Villa Ángela. Pero la gente debe dejar de culpar de todos los males a los dirigentes. Los dirigentes, ¿de dónde provienen si no de la gente?
EL HUEVO
El huevo de la serpiente transmite la idea de que la depresión económica y social, el miedo generalizado y la indiferencia ante la injusticia siembran la semilla de lo que vendrá. Es inquietante este aspecto. La amenaza constante de las políticas nacionales que condicionan al aparato productivo, que le pone restricciones a las exportaciones de la carne, por ejemplo, que le permitirían el ingreso de dólares, es un claro ejemplo de que se frena mucho el desarrollo.
El Chaco en este año agrícola superará el millón y medio de hectáreas de cultivos: esto indica que el campo no se detiene. Sigue y el algodón se va fortaleciendo. La clase política debe mirar esto.
ROMPER EL ENGENDRO MALIGNO
Es el momento de que los chaqueños de buena voluntad se levanten para romper ese huevo y en su lugar puedan sembrar el acuerdo, la búsqueda de los consensos necesarios. El drama de la inseguridad que sigue creciendo, el flagelo de la droga, la falta de empleo y las pocas oportunidades requiere de un gran plan de acción, en forma conjunta, entre Estado e instituciones, y la comunidad en general. El huevo de la serpiente es una amenaza latente. Pero eso no implica que no luchemos para cambiar las cosas.
RESPONSABILIDAD
Debemos hacerlo, es nuestra responsabilidad, cada uno desde su lugar. Que no caiga el espíritu de la lucha pacífica, por la superación y el desarrollo productivo, y debemos cuidarnos de que esa bandera del optimismo y la acción no sea arrebatada ni por los tibios ni por los individualistas.










