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Es complejo controlar estas especies, porque tienen actividad diurna y nocturna

Con lluvias frecuentes, los mosquitos que invaden la ciudad seguirán gozando de buena salud

La doctora en Biología, Marina Stein, explica de qué especies se trata y ofrece una serie de recomendaciones para los hogares, las personas y los espacios públicos. También repasa las diferencias con el Aedes Aegypti.

La época estival, con altas temperaturas y lluvias frecuentes, configura el ambiente ideal para el sostenido crecimiento de la población de mosquitos. Los que  por estos días "tomaron" Resistencia son ejemplares de distintas especies del género Psorophora. Su hábitat son los charcos que se forman luego de las lluvias y los huevos presentan características especiales, como poder "eclosionar en tandas". Así lo describe Marina Stein, doctora en Biología e investigadora adjunta del Conicet en el Área de Entomología del Instituto de Medicina Regional de la UNNE. 

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Las especies de mosquitos predominantes en la ciudad pertenecen al género Psorophora, son de color oscuro y de mayor tamaño que los Aedes Aegypti. También son más voraces.

En cuanto a medidas que pueden tomarse como protección, la especialista hizo foco en acciones a desarrollar en los hogares, para las personas y para los espacios públicos. 

"Es imposible que mantengamos un terreno parejo, como para que no se formen charcos, pero podemos mantener los pastos cortos, porque estos mosquitos evitan el sol ya que afecta su supervivencia", indicó y amplió: "Siempre los vamos a encontrar en lugares oscuros. Por ejemplo, en una parrilla, donde podrán ver que se llena de mosquitos".

La doctora en Biología insistió en que "la incidencia solar sobre su cuerpo afecta su supervivencia" y, por eso, si hay pastos altos "en algún lugar van a encontrar una sombra, porque a lo sumo estos ejemplares medirán 10 milímetros". Además, resaltó que no hay registros de que transmitan ninguna enfermedad al picar. 

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Marina Stein, doctora en Biología e investigadora adjunta del Conicet en el Área de Entomología del Instituto de Medicina Regional de la UNNE.

Durante una charla con NORTE, Stein repasó las recomendaciones básicas, tanto para los hogares como para los espacios públicos. Así, marcó que en los ámbitos privados pueden utilizarse repelentes ambientales como espirales o pastillas, que son más efectivos que los naturales, como la citronella. Mientras que, en lo individual, la recomendación es utilizar repelente al salir, ropa suelta y de colores claros. 

Diferencias con los Aedes 

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La bióloga precisó que las que proliferan en la ciudad "son varias especies de mosquitos, que pertenecen al género Psorophora; y hay algunos del género Aedes, pero no son Aedes Aegypti (el vector transmisor de dengue)". 

En ese sentido, habló de cómo diferenciarlos a simple vista: los Aedes Aegypti son más pequeños (pueden medir hasta 5 milímetros) y los de las otras especies son oscuros y no son pequeños (pueden medir entre 8 y 10 mm). El comportamiento es importante también: al momento de picar, los Aedes dan vueltas y vueltas, y los otros son voraces y van directo. 

Stein recordó, con respecto al Aedes Aegypti, que el año pasado se relajaron todas las medidas preventivas y el país tuvo "una gran epidemia de dengue con 56 mil casos, que quedó algo oculta por la predominancia de la pandemia de Covid". Por esa razón, ahora habrá mucha presencia de esa especie, y de ahí la necesidad de priorizar las medidas preventivas en cuanto a la limpieza y eliminación de recipientes con agua en los hogares. 

En otro punto, explicó que estas especies predominantes hoy en la ciudad "tienen una actividad diurna, desde el amanecer hasta que se pone el sol, y algunas también son nocturnas". "Por eso es bastante complejo poder controlarlas", subrayó. 

Estas especies de mosquitos tienen una actividad diurna, desde el amanecer hasta que se pone el sol, y algunas también son nocturnas. Por eso es bastante complejo poder controlarlas.

Tierra húmeda y charcos 

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Conocer el hábitat y cómo se reproducen es una condición fundamental para tomar algunas medidas necesarias y básicas. "Estas especies se crían donde se forman charcos. Los huevos son depositados por las hembras en la tierra húmeda, resultado de una lluvia que forma un charco", expuso Stein. 

Explicó así que "no depositan los huevos directamente en el agua, sino por fuera". "Tienen que pasar 48 horas para que termine el desarrollo del embrión de esos huevos que fueron depositados. Si no son inundados por nuevas lluvias, pueden permanecer en latencia hasta por un año, donde se detiene el desarrollo del embrión", comentó. 

Precisamente la diferencia con el Aedes es el hábitat donde se crían estas especies, que es la tierra húmeda.  En cambio el Aedes Aegypti se desarrolla en recipientes. "Si ese charco no es inundado y se seca, los huevos pueden permanecer, y cuando vuelven las precipitaciones y la temperatura cálida, se forma el charco y, si permanece por 5 días, se completa el desarrollo de ese embrión", expuso.  

La bióloga puso énfasis en señalar que "cualquier espacio verde, en una casa o público, a la vera de un río, en los parques, incluso hasta los canteros en medio de las avenidas, donde se pueda haber formado un charco, ahí están presentes" los mosquitos. 

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Pastos altos y charcos en terrenos desparejos, el principal hábitat donde se regeneran los mosquitos que invaden la ciudad. Mientras haya lluvias frecuentes, estas poblaciones seguirán creciendo.

Así, señaló que las lluvias frecuentes hacen posible la proliferación y cantidad. "Otra capacidad de los huevos de estas especies es que eclosionan muchos en la primera inmersión (en el charco), pero algunos no, y eclosionan en la siguiente lluvia. Van por tandas. Además, son varias especies. Las hembras pueden depositar unos 250 huevos a lo largo de toda su vida que son alrededor de 30 días", precisó y sumó:"Entonces, ahora tenemos hembras que se siguen alimentando y siguen depositando huevos". 

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¿Sirve la fumigación general?

Mientras las lluvias sean frecuentes, la cantidad de mosquitos en la ciudad continuará en alza. Ante ese panorama, Marina Stein explicó por qué no se recomienda la fumigación general en ambientes abiertos, dado que el insecticida no hace efecto en esas condiciones y para estas especies. 

"El insecticida, para que mate al mosquito, lo tiene que tocar. Y si yo tiro una nube, como se hace durante las epidemias de dengue -que en realidad se hace mal-, si no toca al mosquito, no lo mata porque el insecticida no tiene poder residual", expuso. 

Llegan a causar anemia en animales 

La voracidad de estas especies del género Psorophora puede notarse en su máxima expresión en zonas rurales, donde proliferan en grandes cantidades dadas las condiciones irregulares de los terrenos. "Hay registros de que generan anemia en el ganado por la cantidad de sangre que necesitan y los pueden llegar a matar por asfixia porque, siento tan abundante la cantidad de mosquitos, se meten en la boca y en la nariz", describió.

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