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Paulo Ferreyra

columnista

"Decir la suerte" de la mano de Susana Szwarc

La escritora de Quitilipi llega con un nuevo libro de poesía reunida. 

"Señoras y señores / Esta es nuestra última palabra. / -Nuestra primera y última palabra- / Los poetas bajaron del Olimpo. / Para nuestros mayores / La poesía fue un objeto de lujo / Pero para nosotros / Es un artículo de primera necesidad: / No podemos vivir sin poesía", así escribió hace un tiempo el poeta chileno Nicanor Parra.

La poesía hoy es para nosotros un artículo de primera necesidad. Llega de muchas formas, con poetas de la provincia del Chaco que cada día escriben más y mejor. En este marco, Editorial Contexto vuelca su producción a la publicación de libros de poesía, en estos tiempos cuando son tan necesarios los bálsamos de la poética. 

Susana Szwarc es de Quitilipi y vive en Buenos Aires. "Leí un poema de Lauren Mendinueta que dice: ´Si el tiempo es el capital de la memoria, lo que sucederá solo puede seducir al presente´". De Quitilipi están inscriptas en mí la tonada, los árboles, la algarabía del despertar de las cosas, su continuar, el cuerpo repleto de letras.

A lo largo de los años Susana ha escrito y publicado narrativa, dramaturgia y poesía. Entre sus últimos libros se encuentran el volumen de cuentos "La Resolana" (Contexto, 2018) y el de microrrelatos "Distancia cero" (Desde la gente, 2020). Sus obras de dramaturgia se han representado en varios teatros, como Justo en lo perdido, en el Camarín de las Musas y en el Centro Cultural de la Cooperación "Floreal Gorini". 

Ha editado diversas antologías, entre ellas, "Once poetas argentinos", publicado por el sello Libros al viento, en la ocasión que la Argentina fue invitada de honor de la Feria Internacional del Libro de Bogotá en 2018. También publicó la antología "Puentes poéticos - Escritoras jóvenes de la Argentina y España" (Desde la Gente, 2018). Ha participado en distintas ferias del libro del país y del exterior su obra poética y narrativa ha sido traducida al chino mandarín, rumano, polaco e inglés, y ha recibido premios y becas. Este año, Editorial Contexto le publicó el libro de "Decir la suerte", presentado meses atrás en la Feria Iberoamericana del Libro (FIL) Chaco

El director de la colección Radar en la Tormenta, Francisco Teté Romero, comentó: "Desde que comencé a trabajar en la editorial tenía la ilusión de que haya una colección solamente de poesía. Una colección especial, que tuviera una curaduría especial y una estética importante. La edición de cada libro es distinta, los hemos pensado como objetos de arte".

En el poema "Manifiesto", Nicanor Parra sostiene: "Nosotros conversamos / En el lenguaje de todos los días. / Los resplandores de la poesía / Deben llegar a todos por igual / La poesía alcanza para todos". Por ese carril llega este poemario de Susana Szwarc, con quien compartimos algunas palabras. 

—¿Cómo se gestó este libro? 

—Fue pensada como un libro de poesía reunida. Fui seleccionando el material, saqué poemas donde me parecía que insistían los significantes o que no agregaban nada a ese decir de varios libros publicados. Hay también unos cuantos poemas inéditos. Es cierto que siempre hay una gestación o un "antes de". Aquí lo previo surgió ante la propuesta de Francisco Teté Romero para incluirme en la colección Radar en la Tormenta, un  hermoso verso escrito por el poeta Veiravé y que nos da también una definición de la poesía. Ese ramo de palabras que dice otra cosa, que estira el mundo y que nos crea interrogantes.

—Esta colección va conformando lo mejor de la poesía del Chaco… 

—Es un honor que los poemas que fui escribiendo compartan un lugar entre la poesía de grandes poetas. Cada libro de este Radar en la Tormenta es muy hermoso, muy cuidado. Esto es un plus dichoso, es saber que se ha tenido en cuenta al autor, al lector que recorrerá las letras.

—En la selección de los poemas, ¿editaste o reescribiste mucho, cómo fue el proceso de selección? 

—Siempre corrijo algo, no he reescrito, pero sí cambiado unas cuantas palabras. Algunas frases enteras también. Eso es un placer, así como cierta conmoción de releerse, leerse y encontrar gajos de la memoria. Además es muy lindo revisar las galeras. Allí, además de los errores de ortografía, de guiones ubicados por error, algún paréntesis abierto pero no cerrado, por ejemplo, es posible notar algo donde el sonido tal vez no sea el adecuado. El sonido nos avisa si algo está fallido. Esta vez en la edición estaba Ana Maldonado y fue hermoso trabajar con ella, compartir de pronto una coma faltante o de más. Digo una coma, porque la puntuación hace mucho a la escritura. Y ya es un gran tema.

—Después de mucho tiempo de aislamiento, en la Feria Iberoamericana del libro presentaste este libro de forma presencial, ¿cómo la viviste? 

—La Feria es de una calidad altísima, es una fiesta recorrerla, estar, ver esa concordancia de hojas (de árboles y hojas de libros), ese lugar en movimiento continuo. La Feria demuestra que sí hay lectores y que hay deseo de leer. Solo que ese deseo es creado por otro, como todo deseo. En la Feria Iberoamericana se produce esta creación, surgen las ganas de estar entre libros. Vivo esta experiencia con felicidad. El hecho de que uno de los primeros actos, cuando la pandemia se suaviza, sea una Feria del Libro de este modo, nos mueve a considerar que las cosas mejores son posibles.

Para mí es una dicha inmensa reencontrarme con amigos y amigas escritoras queridas, percibir ese lazo amoroso que me une a ellos, a cada uno. La geografía, a veces, no es un obstáculo para querernos y sobre todo leernos, reconocernos. Presentar este libro, "Decir la suerte", tan cuidado, tan color uva, tan hermoso objeto libro, aquí en Resistencia, para mí ha sido fundamental. Nos muestra cómo un lugar, en este caso la provincia del Chaco, es ahora el centro del mundo.

"Leer la poesía de Susana nos dice la suerte de una libertad inaudita"

Por Graciela Elizabeth Bergallo 

"Decir la Suerte", poesía reunida de Susana Szwarc, es un libro prologado por Horacio González y Laura Estrin. Este libro se iniciaba con una cita de Wislawa Szymborska: "En los trágicos desfiladeros / el viento se lleva los sombreros / y eso nos da risa". Creo que es una síntesis del espíritu y el cuerpo de la escritura de Susana Szwarc. Los contrastes que desconciertan, el enigma, el tiempo circular, la analogía, la sincronicidad, esa natural capacidad perceptiva-intuitiva que se plasma en los poemas. Los territorios de la memoria que circulan -Polonia, el Chaco, Buenos Aires, la infancia, los encierros, los ritos, las palabras en polaco, en guaraní- que nombran esos mapas de la memoria. 

Hay también una cita de Walter Adet con la que se inicia "En lo Separado": "Así la vida deja de ser tal / en su demasía de muerte y sólo abunda allá en lo separado. / Lejos, en lo perdido para siempre / donde no hay caso de llegar sino hundido / hasta el fondo en la pesadilla; / sino frotándose los ojos con lejía (la flor de la ceniza) / para tocar el aire de las formas…"

Leí en primer lugar los poemas inéditos. Sé que en cualquier interpretación, como decía Castoriadis, tanto en el psicoanálisis como en la escritura, siempre hay algo de violencia cuando se supone que es la única interpretación posible. Los propios poemas se sustentan generalmente en sí mismos. Las lecturas según contextos pueden ser diferentes, pero hay un perfume sutil inconfundible en cada obra.

La poesía parece un zoom en "Blow Up o Ñembopacu (Divertimento)", y aquello en lo que se enfoca abre nuevos campos de visión que muestran la intimidad, lo no visible, la inseparabilidad de las cosas, una sola piel, los ojos vendados, la soledad de una ampolla que se cura por sí sola. 

La idea de fracción se intuye en "Tu ventana del cuarto de Pessoa". La luz fracciona la abundancia, lo que se carga a la basura, lo que habría que escribirse y mucho más, fracciona las cortinas el rayo de sol, "el más cálido si eso fuera posible": la autora da indicaciones al poema como si fuera el montaje de un escenario. El ventilador libera todos los pensamientos, esa frase se guarda en papelitos para salir a la calle y encontrar luego, todavía, el camino de regreso. 

"Afuera el monte espeso" y adentro en cualquier cuarto se encendía el fuego y la sopa humeaba, jugar a quien le toca el meollo, lo exterior, pero ante un refucilo no hay diferencias entre quien pierde y quien gana, ambos reciben la prenda: cubrirse, descubrirse, tantear los espacios de silencio. Ir a buscarlos, recomenzar ¿vale todo? se pregunta. 

Los clowns respiran recuerdos de flores venenosas en "Circo", este poema del placer-terror de los circos, de la proximidad de la muerte. La desaparición: ¿Cómo saber si fue un acto perfecto de magia o hubo algún error? La gente no tiene idea si reír o llorar, aplauden. Aquí como en otros poemas la realidad también se escurre y no está separada de quien observa. 

Los poemas parecen a veces los de alguien que juega con acertijos, que de repente se ve sorprendida por la sabiduría de una voz que llega y que a veces no sabe qué hacer con ella. Brota de alguna parte.

En "Horas" se lee: "Esa niña flaca, decimal con su flor / roja al ladito del borde: mira claramente al que / levanta la pala / un pie va a hundirse –con la pala –en el montón de barro. / Es la hora del entierro y la flor / por arte de magia: será libro".

Los poemas de Szwarc no son clasificables, ni siquiera surrealistas, creo que no hay ninguna intencionalidad formal, o la intencionalidad es la libertad de las formas. La percepción de la autora es naturalmente así. Me recuerda el realismo desatinado del que hablaba Eduardo Roszenvaig. La realidad por sí misma ya es desatinada, el poema deviene de esas fracciones de una realidad que no tiene fronteras entre lo subjetivo y objetivo. 

"No están estos poemas para filiarse a corriente alguna –dice Horacio González en el Prólogo- sino que ensayan una posibilidad: ¿puede el mundo armar nuevamente sus piezas desencajadas, sus diálogos despilfarrados, las frases que parecen haber pertenecido a un manual de la familia e historias organizadas y que un soplido horrendo las dejó repartidas en distintos poemas?"

Mi madre ve en las flores de su vestido

las flores del vestido de su madre

de donde salen las voces que le hablaban

cuando vivían 

entre árboles.

En este poema, "Batones / bastiones", aparecen otra vez los vestidos cargados de significaciones, el pañuelo del cual se desprende o transmuta la realidad, la memoria. El pañuelo o el vestido pueden ser una habitación de otras cosas. Me recuerda el pensamiento analógico-mágico-poético del que habla Morin, otro tipo de racionalidad no lineal. Las cosas transmutan sus significaciones, o analógicamente una cosa puede transmutar en otra: un batón en un bosque o en un mar de lágrimas. Pero además se interpela la naturalización de una sola lectura posible de la realidad en la cita de Ludwig Wittgenstein que está en el inicio del poemario: "¿Es en la oscuridad roja la rosa?"                                                                                                     

Hay silencios en el libro, a la vuelta de cada hoja, el silencio de lo indecible, a veces. Un silencio que se dice con liviandad, con crudeza, con belleza. "La poesía de Susana Szwarc es una poesía inaudita en este tiempo de formas fáciles" -afirma Laura Estrin en el prólogo. La domesticidad en su poesía es una reliquia: "Lo que se obstina en permanecer / es aquella ceremonia… Uno canta la muerte del otro. / El silencio no existe. / De ese silencio surgen intermitencias, / fogonazos".

La poesía de Susana Szwarc no atropella al lector, hay delicadeza para decir lo más trágico, y pide lo mismo a quien lee En "Dedicatoria", dice: "Abraza las hojas. Que la lluvia o el sol / exageradamente fuertes / no lastimen / Que se arruguen / se ajen / les caiga una gota / de café o aceite / no molesta. / Es lo común de la vida. Lo único (único) grave es que se borre / alguna letra / algún nombre / alguna frase musical…".

"Decir la Suerte" ¿tiene que ver con las cosas que se juntan, no como yuxtaposiciones, o decisiones demasiado racionales, sino porque estaban destinadas a encontrarse? Si, como dice Laura Estrin, "La poesía le gana a la historia", leer la poesía de Susana Szwarc nos dice la suerte de "una libertad inaudita". Y nos convida diciendo: "Siempre guardo algún terrón de azúcar /  en la boca / para repartirlo en días de diluvio".