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¿Quién golpea a tu puerta?

Seguramente has citado 
 muchísimas veces el poema del Pastor Niemöller el que refiere a que "ahora vienen por mí, pero no hay quien alce la voz para defenderme".

Conmovedor y

políticamente muy correcto, y a veces erróneamente atribuído a Bertolt Brecht,

refleja muy claramente lo que desembocó en la mal llamada Kristallnacht o Noche

de los Cristales Rotos.

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Lo que sucedió en la

noche entre el 8 y 9 de noviembre en Alemania y Austria no fue la caída de una

repisa con copas de cristal sino un verdadero pogrom.

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Furia antisemita

desatada en las calles destinada a dañar, herir, violar, matar, apresar, quemar, mientras las fuerzas del orden contenían la rabia hacia los objetivos judíos.

La policía cuidaba que no ataquen propiedades gentiles, los bomberos que el fuego no se expanda hacia nada que no sea hebreo y los médicos que los heridos

solo sean circuncisos.

Sin embargo, el pogrom no nació ese día.

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Ese hecho fue la

muestra que todo el proceso previo de discriminación, deshumanización,

deslegitimación, propaganda y violencia cumplió su objetivo. No pudo haberse

materializado todo el daño sin la lenta pero planificada preparación.

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El Pastor Niemöller

también fue una víctima del nazismo, pero su poema refiere a que ya era tarde,

porque él mismo reaccionó tarde. Niemöller también creía, antes del Pogrom, que

el antisemitismo nazi estaba justificado, no así la violencia. Y refirió muchas

veces que apoyó a Hitler pero éste lo traicionó porque le había prometido que

quitaría derechos, serían segregados, pero aseguró que no pasaría de ese

límite.

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Nadie pudo aducir

sorpresa por las ideas que Hitler llevaba a la práctica porque ya las había

anticipado desde 1919, sin pausa y repitiéndolas en cada ocasión.

Su "ahora ya es tarde"

no solo fue una autocrítica a no haber sido un espectador pasivo, sino a haber

compartido la génesis del proceso previo.

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Estimado lector, te

invito a hacer un examen de conciencia propio y que te tomes un tiempo de

reflexión.

Analiza tu postura

frente al caudal de información que recibes todos los días.

Para tu criterio, ¿los

buenos son siempre buenos y los malos siempre son malos? Entiendo claramente

que si es así, tú siempre consideras que estás con los buenos...

El que no concuerda

contigo, ¿se merece todo lo desagradable que pueda el universo destinarle?

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Deben definir las

mayorías todo lo que está bien? O, ¿Hay que tener en cuenta lo que piensa y

siente una minoría?

La pandemia, la

cuarentena, el COVID-19, las desigualdades, las crisis económicas, no han

sacado en este año y medio lo mejor de nuestras sociedades.

No nos hemos mostrado

más solidarios ni más humanos.

Las redes sociales han

contribuido a ello, generando respuestas violentas, teorías conspirativas y

propuesto soluciones ajenas a la convivencia en la diversidad.

Los cierres de

fronteras han ido de la mano con búsquedas de culpables y nacimientos de nuevos

nacionalismos y otros ismos que no promueven entendimientos.

Dónde te encuentras

verdaderamente?

Peligrosísimo sería

que te veas del lado del que empolla el huevo de la serpiente. Grave es que te

ubiques como el que cree que algo de razón tienen pero no te traicionarán.

Difícil es que al

final de tu examen te veas como el que ya no tiene quien lo escuche porque es

tarde.

Están tocando a nuestra puerta. De eso no hay

Pero no podemos no

atender. Hay que ser fuertes. Tenemos que denunciar a los que siembran ese odio

antes que no haya quien se levante.

Debemos aprender para

no repetir. Bajar el tono del discurso de odio y extirparlo del sistema.

Tolerarlo en nombre de

la libertad de expresión hará que nos desilusionemos cuando éste triunfe.. Pero ya será tarde

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