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Grafeno, el material de la conspiración Covid-19

La campaña de vacunación avanza en nuestro país y en todo el mundo, y las delirantes teorías antivacunas van cayendo una a una. La más ridícula, popular, peligrosa y que aún tiene vigencia es la que culpa al “grafeno” por magnetizar a las personas, haciéndolas susceptibles de ser "dominadas" mediante las ondas de la tecnología 5G.

Los rusos Andre Geim y Kostantin Novoselov, ganadores del Nobel de 2010 por su descubrimiento del grafeno, nunca pensaron que el material sería el centro de una de las locas teorías de conspiración sobre la Covid-19.

Si en este punto el lector se está riendo, sepa que el ataque al Congreso de EEUU con su secuela de muertos y heridos fue impulsado por teóricos antigrafeno. Descubierto en 2004 por Andre Geim y Kostantin Novoselov, ganadores del Nobel de Física en 2010, el grafeno es el material más delgado y más resistente del mundo, "y uno de los más promisorios para irrumpir en las tecnologías del futuro", equiparable en utilidad a la fibra de carbono a medida que su producción se vaya industrializando y bajando costos.

Este material pasa por el mismo vía crucis del acero inoxidable, la fibra de carbono, el teflón y muchos otros hallazgos que -por nuevos- no eran comprendidos en su momento por el público en general. El teflón fue sometido a un proceso inquisitorio luego de que muchísimos "científicos" alertaran sobre su toxicidad y sobre una conspiración para matar a millones de personas con su aplicación en utensilios de cocina y la industria. La fibra de carbono también fue demonizada a partir de la palabra "carbón", sinónimo de fragilidad para todo el mundo, lo que hacía “imposible” que fuera utilizada en aviones.

Pero en las redes sociales el grafeno comenzó a ser blanco de sospechas en abril de 2021, cuando Canadá ordenó retirar del mercado barbijos que contenían particulas microscópicas a modo de filtro, por posibles riesgos a la salud que luego fueron descartados. 

Uno de los productos que “prueba” cómo se imantan las semillas de girasol por tener grafeno. En realidad son agregados para absorber oxígeno sin alterar la humedad del producto.

El material maldito

Negacionistas de la pandemia recurren a este componente para desarrollar teorías sobre su uso en humanos que se parecen más a argumentos de comics que a sospechas científicas. Aseguran que se halla en las vacunas contra el coronavirus, que "modula" la conducta y que hasta existe en las semillas de girasol para ser consumido y quedar cautivos de la campaña mundial de control cerebral.

A medida que la vacunación avanza, centenares de usuarios denunciaron en redes que las vacunas los habían "magnetizado", colocándose, a modo de prueba, imanes, cubiertos y hasta teléfonos celulares en el lugar de la inyección, que quedaban "pegados" producto de la sudoración de la piel. Pero ¿quién podía dudar de ellos, si estaban en las noticias de la tv?

Aquí es mejor detenerse un poco. El grafeno es un material conductor de electricidad, pero sin propiedades magnéticas (como el cobre). Al igual que muchos otros, es posible magnetizarlo mediante la aplicación de electricidad, pero sin esta vuelve a su estado natural.

El sitio web Quinta Columna, dedicado obsesivamente a luchar contra el grafeno y de paso recaudar dinero a través de donaciones.

Los videos de vacunados “magnéticos” cruzaron fronteras e idiomas para "demostrar" que las vacunas contenían ingredientes "secretos" y nocivos, entre estos el grafeno, a pesar de las múltiples evidencias científicas en contrario.

El español Ricardo Delgado Marín, fundador del portal La Quinta Columna, que difunde información falsa sobre Covid-19 ya verificada por la AFP, popularizó la teoría de que las vacunas contienen este nanomaterial, atribuyéndole la capacidad de "controlar la voluntad", así como propiedades magnéticas que no tiene.

Delgado también acusó al grafeno de ser "el propio SARS-CoV-2", y vaticinó "un tsunami cerebral" para el mes de julio de 2021 "por el encendido global" de tecnología 5G. Sus teorías cambian a medida que son refutadas, y la jerga seudocientifica junto al aspecto profesional de su web le permiten seguir viviendo a costillas de los incautos que depositan dinero en su cuenta del banco Santander.

Ese mes de julio, el alemán Andreas Kalcker —quien se presentaba como "investigador biofísico" fue procesado por la Justicia de España y de la Argentina por promover el dióxido de cloro, una sustancia sin propiedades curativas y potencialmente tóxica—, aseguró que el óxido de grafeno supuestamente inoculado con las vacunas "altera el campo electromagnético" de las personas, ocasionando la muerte (nótese la inclusión de la palábra "óxido" que permite inferir ciertas propiedades extras al elemento puro).

Ni el óxido de grafeno ni el grafeno tienen propiedades magnéticas naturales, aseguraron Mariscal Peña y María Celeste Dalfovo, doctora en Química e investigadora argentina. "Sólo es magnético en condiciones muy específicas de laboratorio [...] En condiciones ambientales pierde las propiedades magnéticas", aclara Peña.

"Quizá es ahí donde la desinformación tiene su caldo de cultivo: el material es conocido, todo el mundo sabe que es real, pero no todos tienen capacidad para comprender cómo se trabaja con él", por lo que "es muy fácil hacer creer cosas que no tienen, desde el punto de vista científico, ningún fundamento", afirma.

El pseudocientífico Andreas Kalcker, procesado en varios países por recomendar dióxido de cloro para combatir el virus, también adhiere a la teoría del grafeno magnético.

De la autopsia a las semillas

Todo iba más o menos bien, hasta que se hizo viral el video de una autopsia de cerebro con la intención de mostrar los efectos letales del grafeno "en las funciones neuronales de una persona vacunada". Pero las imágenes muestran en realidad una hemorragia cerebral y circulan desde 2019, más de un año antes de la aprobación de las primeras vacunas contra la Covid-19, e incluso antes de la identificación de la enfermedad.

Los opositores a las vacunas sostienen hasta ahora que el objetivo de inocular ese elemento es controlar la mente y afectar el cuerpo humano. Según una de sus hipótesis, la tecnología 5G "envía frecuencias" al grafeno que entró al organismo a través de la vacunación, y eso crea los síntomas propios de la Covid-19.

En realidad, se cree que los antivacunas se aferran a estas locas teorías como podrían hacerlo con cualquier otra que justifique su propio desconocimiento y miedos sobre la inmunización. Así explican que lo acaecido en el mundo desde marzo de 2020 es una "plandemia", término utilizado en redes para afirmar que la pandemia de Covid-19 fue planeada por las élites gobernantes.

Expertos consultados aseguran que el grafeno se podría usar para mejorar la tecnología 5G, pero aclaran que no tiene ninguna relación con el coronavirus y que su uso podría darse a nivel de los procesadores. La actual pandemia, además, se diferencia poco de otras sufridas por la humanidad, cuando no existían estas tecnologías.

En cuanto a las humildes semillas de girasol, todo comenzó con un usuario de Twitter mostrando un paquete de estas atraído por un imán. Las semillas son un popular snack en otras partes del mundo donde no se cultiva el girasol y llegan ya envasadas con marcas comerciales. Lo que nadie sabe o quiere saber es que estos envases contienen hierro en polvo en pequeñas bolsitas que -obviamente- son atraídas por imanes. 

Dado que el hierro se combina con el oxígeno rápidamente para crear óxido, su inclusión en los envases de semillas impiden que estas inicien el proceso de descomposición natural por un buen tiempo sin perder humedad, que sería el resultado si se agregara sílice o algún otro absorbente de humedad.