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Cómo cayó el supuesto homicida del trabajador de prensa

Braian Damián Molina fue atrapado a las pocas horas del homicidio de Daniel Jara. Muchos rastros y huellas dejó en la escena.

Sangre por doquier, ya que el individuo -como anticipó NORTE- estaba herido posiblemente con vidrios de un televisor que se partió en varios pedazos.

La moto pertenecía a Daniel Jara y fue secuestrada por los agentes de Investigaciones. El acusado la había vendido.

El cuerpo desnudo de la víctima en el piso de su dormitorio y, al lado, el monitor roto entre rastros hemáticos, fue la dantesca escena.

El joven, de 26 años, tomó una toalla y quiso parar la hemorragia, luego la arrojó a metros de la puerta de la vivienda.

Huellas dactilares fueron la perdición del sospechoso de Villa San Martín. Había una en la mesa desayunador y peritos pudieron extraerla. La huella fue alojada en la base de datos biométricos que posee la Policía del Chaco y ahí el sistema de rastreos arrojó a quién correspondía.

Prontuario número 56.398, precisó el cotejo papiloscópico. Ya tenían todo los sabuesos para ir a buscar al sujeto.

Tras los allanamientos, que incluyó la casa en avenida Italia al 1440, donde reside Molina, sus hermanos orientaron a los investigadores sobre dónde podría estar el posible homicida del mutifacético Jara.

Lo hallaron en Villa Río Negro y allí se quebró y dijo que había vendido lo que le robara a la víctima, todo por 10.000 pesos.

La policía no demoró en dar con la moto, y el microondas y fueron secuestrados para sumar a las pruebas -que parecen ser contundentes- de la responsabilidad material del detenido respecto del hecho.

“Quiso violarlo”

Matías Molina, hermano del supuesto asesino de Daniel Jara, esperó en la sede de Investigaciones Complejas a su familiar y dijo a la prensa su versión: Jara “quiso abusar de él en plena calle y como para quedar todo bien, para arreglar la situación, en su momento el señor Jara le había invitado a su casa a compartir unos tragos y ahí se quiso abusar de él”. La coartada será tema que tendrá que investigar la fiscal del caso Ingrid Wenner, pero de todas maneras este diario confirmó que el móvil fue el robo. 

Matar por 10.000 pesos

El sindicado autor del homicidio registrado el miércoles en El Progreso, cuando fue detenido ayer por la mañana, se quebró ante los sabuesos y contó a quiénes vendió lo que robó al periodista. Dio las direcciones y nombres de los compradores de la moto y el microondas, y confesó que con el botín que sacó de la casa de la víctima había logrado reunir 10.000 pesos. Un hermano de Braian Molina admitió ante medios periodísticos que el joven de 26 años tiene problemas de adicciones. NORTE pudo saber que el delincuente tiene al menos 14 causas judiciales. 

 Crimen de odio por condición sexual

“Homicidio en ocasión de robo” es la carátula inicial que está en el escritorio de la fiscal Ingrid Wenner sobre la imputación que haría a Braian Molina, pero analiza la representante del Ministerio Público sumarle otro agravante: “Crimen de odio por la condición sexual”. Más aún tras las declaraciones públicas vertidas por un hermano del sospechoso, donde abiertamente logró incriminarlo en declaraciones periodísticas, por lo que Wenner sumaría entonces otra figura penal más.