Miles de usuarios condenados a un caos para viajar en colectivo
Nadie se tomó el trabajo de señalar dónde están las paradas que hoy, en el caos cotidiano, quedan a criterio de los choferes o de las empresas.
Hace más de un año y medio se definieron nuevos recorridos en las líneas de colectivo con el objetivo de establecer un anillo durante la pandemia. Y esta propuesta hoy genera que miles de usuarios no sepan dónde deben subirse o bajarse de las unidades y también los automovilistas, que no conocen la zona, son víctimas.

La mayoría de los usuarios considera que el centro es un caos que empeora con los cotidianos piquetes, que suelen afectar los corredores destinados a la circulación de colectivos. También los cortes de rutas generan el mismo efecto.
Hoy las paradas dependen más del humor de los choferes que de una resolución oficial y por lo tanto pueden variar con el correr de horas por lo que muchos ya prefieren subirse en lugares más alejados. Hoy hay que adivinar donde están ubicados los lugares para ascender o descender.

En este caos los que más perdieron son los discapacitados que hoy están excluidos y no pueden usar el servicio porque ninguna de las paradas está adaptada y tampoco funcionan las plataformas que cuentan las unidades para que puedan subirse los discapacitados.
SIN SEÑALÉTICA NI REFUGIOS
Si bien es cierto que la capital chaqueña se caracterizó por no tener muchas garitas para proteger a los pasajeros, en los últimos años se concretaron cambios importantes.
Hoy en la zona del anillo no hay garitas y tampoco existen carteles que indiquen dónde hay una parada y de qué líneas. Además, no está claro cómo resolvieron la distribución de las mismas.
POTENCIAL PELIGRO
Al no estar marcadas las paradas los pasajeros deben adivinar dónde deben detener a los colectivos y en muchas ocasiones hay corridas y empujones cuando frena una unidad.
Mientras que en las últimas horas del día en las improvisadas paradas hay que esperar a oscuras y resulta muy complicado anticipar qué línea está arribando.
En el caos cotidiano los colectiveros estacionan donde pueden. Los pasajeros muchas veces ponen en peligro su integridad para poder abordar un ómnibus.

Los días de lluvias los pasajeros no tienen más remedio de mojarse mientras llega el colectivo que los transportará. Peor es la situación en las paradas ubicadas en la avenida Moreno donde cientos de pasajeros deben pujar en pocos metros para subirse a los colectivos que van a localidades como Benítez o Tirol.
Fuentes consultadas indicaron que había otras opciones pero no fueron aceptadas, algo que cayó muy bien a los pequeños comerciantes de la vieja terminal. Los comerciantes consultados indicaron que estas paradas aportan un número importante de clientes pero también no dejan de señalar que no hay infraestructura para contener a los pasajeros. A tal punto que carecen de tachos de basura.
El mismo caos y peligro hay en los accesos a Resistencia, donde tanto las obras viales como los cortes cotidianos generaron que los pasajeros se las ingenien para saber dónde esperar el colectivo y muchas veces lo deben hacer en la calzada esquivando autos.

LAS MEDIDAS
Funcionarios consultados indicaron que esperan que la comuna reglamente en forma oficial todas las paradas y con esta medida se podrán usar fondos nacionales para colocar señalética y también construir garitas modernas.
Todos señalaron que la responsable de las paradas es la comuna y por lo tanto debe actuar para poner orden, al menos cuando los piqueteros no cortan en forma estratégica las calles más importantes.
Otro dato interesante es que están trabajando para poder renovar las unidades con financiamiento de la Provincia o del Nuevo Banco del Chaco.










