Infancias y salud mental
Una encuesta global realizada por Unicef reveló que 33 por ciento de los adolescentes dijo que se sintió angustiado durante la pandemia y 25 por ciento admitió que experimentó temor por la incertidumbre que generó la emergencia sanitaria en contextos de confinamiento. Ante este escenario, la agencia de Naciones Unidas para la infancia planteó la necesidad de destinar más recursos a preservar el bienestar mental de los niños, niñas y adolescentes.
Se trata del sondeo que formó parte del estudio sobre el “Estado Mundial de la Infancia”, que es considerado uno de los más completos que se realizaron en los últimos años para indagar sobre la salud mental de niños, niñas y adolescentes de todo el mundo.
Cabe recordar que, como bien señalan algunas organizaciones como Amnistía Internacional, la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1989, aporta una nueva definición de la infancia basada en los derechos humanos. De esa manera, esa Convención se transformó en el primer tratado internacional de derechos humanos en considerar los derechos de la niñez como una exigencia con fuerza jurídica obligatoria.
“La Convención representa la culminación de un proceso de reconocimiento de los derechos de la infancia y del estatus especial de la niñez que cobró un impulso considerable a medida que avanzaba el siglo XX”, observa Amnistía Internacional, en una definición que sirve de contexto para comprender la importancia del estudio realizado por Unicef sobre el estado mundial de la infancia que, entre otras cosas, señala que la pandemia global que desató el virus Sars Cov 2 puso en un primer plano la cuestión del bienestar mental de este segmento de la población, un tema que no siempre estuvo presente en las agendas públicas.
Según Unicef, el confinamiento y la reducción de la sociabilidad, el paso a la virtualidad en la enseñanza e incluso la ausencia total de la continuidad en el sistema educativo fueron las principales causas que afectaron la salud mental de los niños, niñas y adolescentes durante la pandemia de Covid-19. El informe de la agencia de la ONU advierte, por otra parte, que la crisis sanitaria suscitó una enorme preocupación por la salud mental de toda una generación de niños, niñas y jóvenes, así como de sus progenitores y cuidadores.
“Pero puede que la pandemia haya servido solamente para mostrar la punta del iceberg de la salud mental, un iceberg que hemos pasado por alto durante demasiado tiempo”, agrega el documento que remarca la importancia de promover una buena salud mental entre todos los niños y niñas, protegiendo especialmente a los más vulnerables.
El informe de Unicef, además, propone realizar intervenciones en ámbitos como la salud, la educación y la protección social; a la vez que pide que las sociedades rompan el silencio que rodea a la salud mental, aborden el estigma, promuevan la comprensión y se tomen en serio las experiencias de los niños y los jóvenes.
“Los niños y niñas de todo el mundo pasaron mucho tiempo sin concurrir a las aulas, encerrados en su casa y sin poder disfrutar de la alegría cotidiana que supone jugar con sus amigos, todo ello como consecuencia de la pandemia de Covid 19”, señala el informe. Según el documento de esta agencia de la ONU, muchos niños en todo el mundo están sumidos en la tristeza, el dolor o la ansiedad.
“Algunos se preguntan hacia dónde se dirige este mundo y cuál es su lugar en él. De hecho, estos son tiempos muy difíciles para los niños y los jóvenes, y esta es la situación por la que atraviesa su mundo hoy en día, en 2021. Pero incluso si no hubiera una pandemia, la angustia psicosocial y la mala salud mental afligen a un número excesivo de niños, incluidos los millones que cada año se ven obligados a abandonar sus hogares, marcados por conflictos y graves adversidades y privados de acceso a la escolarización, la protección y el apoyo que necesitan”, advierte Unicef.
Las nuevas generaciones necesitan una atención urgente y una protección de su salud mental. La sociedad no debe pasar por alto el llamado que realiza Unicef para preservar el bienestar de niñas, niños y adolescentes.










