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Reabrió la Caverna de Las Brujas en Malargüe: qué cuenta la leyenda

Luego de permanecer 17 meses cerrado, uno de los principales atractivos turísticos de Mendoza ya está disponible para el turismo.

La Caverna de las Brujas, uno de los principales atractivos turísticos del departamento de Malargüe, provincia de Mendoza, reabrió sus puertas al turismo tras permanecer cerrada durante 17 meses debido a la pandemia de coronavirus.

Sus salas subterráneas en las que las estalactitas y estalagmitas adquieren las más diversas formas, dimensiones y colores, hacen de la Caverna una alternativa de turismo de aventura diferente.

Datos clave sobre la Caverna de las Brujas

La caverna de Las Brujas se ubica 8 km. hacia el norte de la ruta Nº 40, en la localidad de Bardas Blancas, a 65 km. al sur de la ciudad de Malargüe, Mendoza.

Su superficie comprende aproximadamente 450 has y fue declarada reserva natural en 1990. En cuanto a la altitud, la entrada de la cueva está localizada a 1.800 metros sobre el nivel del mar.

La leyenda de la Caverna de las Brujas en Mendoza

Según la leyenda que promueven desde Mendoza, la primera sala de la caverna, llamada "sala de La Virgen" solía ser utilizada por los aborígenes. Allí los Machis, (médicos brujos) de cada tribu, realizaban sus ceremonias rituales, encendían fuegos, se sentaban alrededor y bailaban en círculos. Cuentan también que ingresaban mujeres con niños en brazos, y luego se escuchaban lamentos, llantos, extraños ruidos y se veían luces destellantes, “luz mala”, sin poder identificar su origen o causa. El misterio hizo que los pobladores denominaran al lugar como “Caverna de las Brujas”.

Cuentan los pobladores de la zona de Bardas Blancas que una de las tribus tenían cautivas a dos mujeres, a las cuales, para que no escaparan, les habían lastimado las plantas de los pies. En una oportunidad, las mujeres escaparon de su prisión y se refugiaron en la caverna, en la Sala de la Virgen.

A partir de entonces, los habitantes del lugar comenzaron a ver a dos mujeres de aspecto andrajoso, pelos largos y muy sucias, salir de la caverna por la tarde. Se escuchaban fuertes quejas y gritos de dolor que acompañados de luces y sombras de aspectos fantasmagóricos sembraban terror en los lugareños, los cuales comenzaron a llamarle el lugar “de las Brujas”.

Cuando sanaron sus heridas, las dos mujeres buscaron refugio en un lugar más seguro de caverna, donde luego habitaron grandes lechuzos. Al salir volando por la puerta de ingreso, hacían suponer que las mujeres se habían transformado en aves.

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