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Una máquina para tapar la cruda realidad

 En Islandia ya funciona una infraestructura capaz de capturar CO2 y convertirlo en roca. Harían falta 8,5 millones de máquinas similares para retirar las emisiones que se expulsan cada año a la atmósfera. Un estudio insiste en que es necesario dejar en el suelo los combustibles fósiles.

Orca, la mayor planta de captura y almacenamiento de CO₂ del mundo. 

El 9 de septiembre comenzó a funcionar en Islandia la máquina más grande del mundo capaz de capturar de dióxido de carbono del aire y convertirlo en roca. Según la agencia Bloomberg, su construcción costó entre u$s 10 y 15 millones. Esta nueva megainfraestructura se inauguró un día después de que un estudio científico publicado en Nature insistiera en que la mayor parte de los combustibles fósiles (cuya quema produce CO2) deben permanecer en el suelo para 2050 si se quiere mantener el calentamiento global por debajo de 1,5°C.

La llamada captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés) no es ninguna novedad. Gobiernos y empresas llevan muchos años confiando en ella hasta el punto de incluirla en sus planes climáticos. Sin embargo, se trata de una tecnología cuya aplicación en gran escala sigue siendo más una utopía que una realidad, por lo que hasta ahora no es una gran aliada en la tarea de reducir gases de efecto invernadero.

En el caso de la planta estrenada en el país nórdico, es capaz de absorber cada año hasta 4.000 toneladas de CO2, según la propia empresa responsable del proyecto. En 2020, las emisiones de CO2 fueron de unos 34.000 millones de toneladas. Eso quiere decir que esta máquina, de inversión millonaria, solo sería capaz de absorber el CO2 que se emite en todo el planeta durante 3,71 segundos. Harían falta 8,5 millones de plantas como la islandesa para retirar todas las emisiones que se expulsan en un año a la atmósfera.

Con este panorama, la medida más eficaz para hacer frente al cambio climático sigue siendo la más obvia: dejar de usar el principal elemento responsable del calentamiento global de la atmósfera, es decir, los combustibles fósiles. Según el estudio, la producción mundial de petróleo y gas debe disminuir en un 3% cada año hasta 2050 para alcanzar el objetivo de grado y medio al que apela el Acuerdo de París. “Muchos proyectos de extracción de combustibles fósiles, tanto planificados como operativos, no son propicios para cumplir con los límites y los objetivos acordados internacionalmente sobre el calentamiento global”, sostienen los autores, investigadores de la University College London (UCL).

Casi el 60% del petróleo y del gas metano fósil y casi el 90% del carbón deben permanecer bajo tierra a mediados de siglo para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5ºC, de acuerdo con las estimaciones realizadas. Además, hay que tener en cuenta que las conclusiones se basan en una probabilidad del 50%, lo que significa que para aumentar la probabilidad de alcanzar el objetivo de temperatura sería necesario un descenso aún más rápido de la producción y dejar más combustibles fósiles en el suelo.

Como volvió a recordar recientemente el IPCC en su último informe, cada décima de temperatura extra importa. Por ejemplo, en un planeta con un calentamiento de 1,5°C aumentarán las olas de calor, se alargarán las estaciones calurosas y se acortarán las frías. Además, se prevé que las precipitaciones intensas y las inundaciones asociadas se intensifiquen y sean más frecuentes en la mayoría de las regiones de África y Asia, América y Europa. También se espera que sean más frecuentes y/o graves las sequías agrícolas y ecológicas. En definitiva, los eventos extremos serán cada vez más severos y habituales a medida que el planeta se caliente.

Los combustibles fósiles no se deben tocar

Los mayores poseedores de reservas, como Oriente Medio, Rusia y otras antiguas repúblicas soviéticas, son los que más influyen en el panorama mundial. Todos estos, junto con EEUU, tienen la mitad de las reservas mundiales de carbón, y deberían mantener el 97% de las mismas en el suelo para 2050. En el caso de Australia, el 95%. Otros como China e India, con cerca de una cuarta parte de las reservas mundiales de carbón, necesitarán mantener el 76% bajo tierra.

En cuanto al petróleo, los Estados de Oriente Medio tienen más de la mitad de las reservas mundiales, por lo que sería necesario mantener casi dos tercios en el suelo. Canadá, por su parte, debe mantener intacto el 83% del petróleo de las arenas bituminosas. Si se quiere cumplir con objetivo más ambicioso del Acuerdo de París, el análisis estima que Europa debe dejar bajo tierra el 72% del petróleo, el 43% del gas metano fósil y el 90% del carbón para mediados de siglo.

Este análisis deja clara la enorme desconexión que existe entre lo que necesita la humanidad para mitigar la crisis climática y los planes de la industria fósil (y las empresas que la sostienen). “Nuestro nuevo artículo añade más peso a las investigaciones recientes, indicando que la producción mundial de petróleo y gas metano fósil ya ha alcanzado su punto máximo”, afirma Dan Welsby, del Instituto de Recursos Sostenibles de la UCL y autor principal de la investigación.

Y añade: “Desde una perspectiva regional, nuestros resultados sugieren un riesgo de transición significativo para los grandes productores de combustibles fósiles. La producción de petróleo en Oriente Medio, por ejemplo, se reduce aproximadamente a la mitad entre 2020 y 2050, lo que sugiere que la diversificación de las economías para dejar de depender de los ingresos procedentes de los hidrocarburos es absolutamente crítica”. Los autores señalan la importancia de garantizar una transición justa para los muchas personas que actualmente dependen de la industria de los combustibles fósiles.

Europa rescata a las empresas de combustibles fósiles

 “En un momento en el que el mundo se enfrenta a catástrofes climáticas con una frecuencia alarmante, la Comisión Europea declaró que quiere evitar dar miles de millones en rescates a la industria de los combustibles fósiles a través de sus fondos de recuperación de la Covid-19”. Sin embargo, una nueva investigación de Fossil Free Politics y del European Network of Corporate Observatory (ENCO) denuncia que al menos 8.300 millones de euros (u$s 9.800 millones) de los fondos de recuperación de la Unión Europea (UE) se gastarán en proyectos de hidrógeno y gases renovables en Italia, Francia, Portugal y el España.

El hidrógeno se ha convertido en la pieza angular de muchas empresas que tratan de acaparar parte de estos fondos, promoviendo el combustible como solución climática. “Las empresas energéticas que proponen proyectos para acceder a esos fondos (y los lobbies que las representan) han dejado bien claro en Bruselas que quieren que el hidrógeno fósil también sea una opción, rebautizándolo hidrógeno “bajo en carbono” o “limpio””, explican en el documento realizado por el ENCO, integrado por Ecologistas en Acción y el Observatori del Deute en la Globalització (ODG).

Dicho informe revela que el gobierno español planea gastar un 50% más de sus fondos en hidrógeno y gases renovables que en su sistema nacional de salud. “Esto no es causal, llega gracias a la enorme presión ejercida por el lobby de los combustibles fósiles, y podría llevar a España y Europa a seguir utilizando combustibles fósiles durante décadas”, explica Nuria Blázquez, responsable de Internacional de Ecologistas en Acción. 

Josep Nualart Corpas, investigador del ODG, por su parte, considera que esta es la consecuencia de que el borrador del gobierno español se haya elaborado “con la colaboración de las grandes empresas energéticas y las cuatro grandes consultoras, excluyendo la voz de los ciudadanos”.

En total, el Estado español solicitará 1.600 millones de euros (u$s 1900 mllones) en la Hoja de Ruta del Hidrógeno. Una cantidad que se podría ver aumentada a través de otras cinco partidas que en su conjunto suman 17.800 millones de euros (u$s 21.000 millones) . Endesa, Naturgy e Iberdrola han propuesto proyectos por el valor de 53.000 millones de euros (u$s 62.600 millones), que de constatarse supondrían más del 70% de los fondos de recuperación que llegarían al Estado

Italia, que es el mayor beneficiario de los fondos de recuperación de la UE –un 35% del total– ha multiplicado por cuatro las inversiones asignadas al hidrógeno desde el primer borrador hasta la que tenía que ser la versión definitiva de plan nacional, se explica en el informe. Un incremento que achacan a “las presiones de la industria de los combustibles fósiles”. Apuntan hacia el gigante del petróleo y el gas, Eni, el transportista de gas Snam y la empresa de electricidad y gas Enel como líderes de estas presiones.

En el caso francés, su plan nacional de recuperación destina 2.000 millones de euros al hidrógeno (u$s 2.364 millones). Tal y como explican desde el ENCO, el presidente del lobby France Hydrogène, Philippe Boucly, trabajaba en el operador gasista francés GRTgaz (filial de la compañía de gas Engie). “En 2020, France Hydrogène declaró entre 200.000 y 300.000 euros en gastos de lobbying en Francia, lo que significa que esta inversión se ha duplicado año tras año desde 2017”, remarcan los investigadores.

La UE, según la investigación, ha tratado de evitar que los fondos de recuperación se destinen a proyectos de combustibles fósiles, incluido el llamado hidrógeno fósil (azul), pero, según el informe, “el hidrógeno renovable o verde es solo un caballo de Troya para el hidrógeno azul, que en cualquier caso puede recibir financiación de otros fondos comunitarios y nacionales”.

Una nueva investigación denuncia que al menos 8.300 millones de euros (u$s 9.800 millones) de los planes de recuperación de la UE se gastarán en proyectos de hidrógeno y gases renovables en Italia, Francia, Portugal y España.

*Publicado en La Marea