El bienestar del enfermo y los cuidados de enfermería
Esta tarea es extraordinariamente importante en todos los ámbitos y muy especialmente en un servicio de Cuidados Paliativos, que brinda una atención intensiva de confort.

Quien se encuentra más cerca del paciente para brindar estos cuidados del cuerpo y asegura el bienestar de la persona es el servicio de Enfermería, que hará un diagnostico según las observaciones y la información recibida, y también un plan de cuidados y actividades para asegurarse de que el paciente reciba la atención que merece.
Es probable que un tratamiento médico, por más correcto que sea, o el asesoramiento de una psicóloga, por pertinente que sea, pueda no tener el efecto esperado si resulta que el paciente tiene, por ejemplo, migas de pan en su cama, el pijama mojado, las sabanas arrugadas, o está con síntomas no controlados por no tener el tratamiento correcto para el dolor.
Estas cosas pueden parecer pequeños detalles a personas sanas y autónomas, pero sin embargo pueden no serlo para una persona que pasa la mayor parte del tiempo acostada, y que quizás no vaya a levantarse de la cama nunca más. Todos estos “pequeños detalles” serán, con seguridad, condiciones que mejoren la calidad de vida de nuestro paciente, quien debe ser considerado como ser humano y recibir un minucioso y personalizado cuidado. Necesita que se le proteja, con empatía y compasión, con una atención holística.
Nuestra actitud
Es muy probable que la persona haya perdido total o parcialmente su autonomía. Es fácil imaginarse lo que sentirá una persona de 60 o 70 años cuando alguien extraño le tiene que dar una cucharadita de sopa o yogur porque no es capaz de hacerlo por sí mismo. Ni hablar de la satisfacción de sus necesidades fisiológicas, algo que toda su vida ha sido un acto íntimo y ahora deja de serlo. Cuando el paciente toque el timbre vendrá la enfermera/o y le colocará el orinal. Cuando haya terminado se le retirará y lo limpiará con una compresa húmeda. O el baño en la cama: si todo esto no se realizara con una extraordinaria profesionalidad y, sobre todo, con un exquisito amor al prójimo, con empatía y compasión, hasta qué punto se pierde la autonomía y la dignidad de la persona enferma.
Utilice sus ojos
Observe a su paciente: ¿Está cómodo?; ¿presenta signos de dolor?, localícelo; ¿cómo es el dolor, cómo lo describe, cuanta es su intensidad, de 0 a 10, y su frecuencia?; ¿momentos en que el dolor se hace menos tolerable o más soportable?; ¿qué lo aumenta y qué lo disminuye?
¿Presenta nauseas o vómitos?, pregunte qué lo alivia; observe su boca: en qué estado se encuentra la mucosa; observe su piel y el estado de hidratación, cómo están las zonas de presión.
Observe el rostro: su expresión facial nos puede mostrar que el paciente se siente triste, deprimido, ansioso, asustado, irritable, cansado o simplemente indiferente. ¿Sus manos están crispadas?; ¿sus hombros están elevados?; ¿su cuerpo refleja inquietud o ansiedad?
Utilice sus oídos
Escuche todo lo que el paciente dice o trata de decir. Es importante saber si se puede cuidar por sí mismo o requiere ayuda parcial o total. Pregunte si el paciente presenta estreñimiento, las posibles causas y el tiempo que lleva así. Si presenta diarrea, cuáles son sus características. Como está su apetito, qué lo disminuye; si presenta nausea o vómito, pregunte qué lo alivia o empeora; pregunte qué comida le agrada más: esto puede mejorar su apetito; también pregunte a qué hora desea comer. Las enfermeras serán las primeras que detecten cualquiera de estas irregularidades.
El sueño es importante para el paciente. Si sufre de insomnio, ¿cuáles pueden ser las causas? Algunas veces los enfermos prefieren una pequeña luz indirecta que la oscuridad total.
Utilice su olfato
Perciba en el ambiente olores desagradables y detecte de dónde provienen. Puede ser ocasionado por infecciones de la boca, incontinencia urinaria, mala higiene corporal, sábanas mal lavadas, desnutrición, o mala ventilación.
Utilice su mente y su intuición
Es importante que el enfermo se encuentre en un ambiente tranquilo, sea en la habitación del hospital o en su casa. La vista de objetos conocidos puede hacer que el individuo se sienta más cómodo y seguro; pueden ser de importancia fotos, revistas, u otros objetos significativos para él, como radio, reloj. De esta manera se le concede algún control sobre su medio, ya que lo ha perdido en otros aspectos de la vida diaria. Esto es, generalmente, más fácil de conseguir en el domicilio que en el hospital.
El trabajo coordinado con los demás profesionales del equipo e interconsultores, la deliberación sobre cada necesidad individual, el registro de todas las indicaciones y procedimientos realizados en el cuaderno de novedades y hojas de enfermería, con fecha, hora, informar en el pase de guardia qué se hizo, qué cosas quedarán pendientes, ayudará a realizar un trabajo más efectivo y permitirá mejorar la calidad de vida del enfermo.
Hay pequeños detalles que cobran especial importancia para el paciente, porque son parte de su vida, de su ser, de tal manera que la falta de atención a estos detalles afectan a su integridad personal y a su familia.
*Enfermera, Servicio de Cuidados Paliativos del Hospital Julio C. Perrando











