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Crear empleo, un desafío permanente

La incorporación de recursos humanos a la industria del software y otros sectores afines es fundamental para reducir los índices de desempleo entre la población joven.

Según la Cámara de la Industria Argentina del Software (CESSI) en los próximos ocho años el sector puede generar unos 500.000 puestos de trabajo en todo el país y exportaciones por 10.000 millones de dólares. Pero el problema surge por las dificultades para sumar nuevos trabajadores. En el primer semestre de este año se registraban 15.000 vacantes que no se podían cubrir por falta de personal capacitado.

Actualmente el número de empleados que trabajan en esta industria llegan a 120.000 a nivel nacional, 5.000 más de los que había el año pasado. Se trata de un sector que logró sortear con relativo éxito los vaivenes de la economía nacional de las últimas dos décadas, generando empleos formales y con salarios superiores al promedio del mercado local.

Para algunos analistas, el nuevo escenario mundial muestra un claro predominio de las empresas de tecnología, con sociedades cada vez más digitalizadas, y eso explica de alguna forma que incluso un país como la Argentina al que le cuesta estabilizar las variables de su macroeconomía sea, detrás de Brasil, la segunda nación de América Latina con el mayor número de empresas tecnológicas que valen más de 1.000 millones de dólares.

En efecto son once las compañías argentinas que tienen ese valor, lo que confirma la importancia de la llamada economía del conocimiento en un contexto de transformación digital que, por la pandemia, se aceleró en todo el mundo.

En nuestra provincia, en tanto, una de esas empresas -Globant- anunció la generación de 1.000 puestos de trabajo locales en un plazo de cinco años y una inversión de 800 millones de pesos en los próximos dos años.

Hay que seguir con atención la evolución del sector de software y los servicios informáticos, que se enmarcan en un mercado más amplio que es el de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (que además de esos dos rubros, incluyen el hardware, los insumos informáticos y las telecomunicaciones).

Son rubros muy dinámicos que ya desempeñan un papel clave en la economía global. Según el semanario británico The Economista, actualmente las empresas de tecnología representan un cuarto del mercado de valores mundial, con China y Estados Unidos compitiendo por el liderazgo en el sector.

Argentina, en tanto, que sigue dependiendo principalmente del campo para obtener divisas (del total de las exportaciones argentinas, el 70 por ciento son productos de origen agropecuario) está obligada a diversificar su oferta exportable, y es allí donde la industria del software y otros sectores afines juegan un rol clave tanto en la generación de empleo como en el ingreso de dólares al país.

En ese sentido, un reciente informe del Banco Interamericano de Desarrollo sobre el estado de la conectividad en América Latina y el Caribe subraya la importancia del acceso a internet para el crecimiento económico y el empleo. Según ese estudio, los países de la región de América Latina y el Caribe podrían crear más de 15 millones de puestos de trabajo y aumentar el PIB en casi un 8 por ciento con solo cerrar su brecha de conectividad con respecto a los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.

Por otra parte, de acuerdo con un ranking global del índice de desarrollo de banda ancha elaborado por el BID, que incluye 65 países, Argentina y Uruguay fueron los que más avanzaron en la región. El organismo interamericano, además, recomienda volcar más inversiones en la modernización de las infraestructuras y el desarrollo de modelos productivos basados en tecnologías digitales.

Queda claro, a partir de las tendencias que se observan a nivel global y regional, la necesidad de promover la formación de recursos humanos. “Necesitamos más jóvenes que se dediquen a programar”, dijo días atrás el titular de la Cámara de la Industria Argentina del Software, Sergio Candelo.

Las nuevas tecnologías y el crecimiento de la industria del software se presentan como una oportunidad histórica para el Chaco y el país, que deben aprovechar las transformaciones que vive el mundo para hacer frente a un desafío permanente: generar empleo de calidad para las nuevas generaciones.

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