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El agua es un derecho

Con la participación de más de 16.200 representantes de 170 países, se puso en marcha esta semana la Conferencia Mundial sobre el Agua 2021 que organiza el Instituto Internacional del Agua, con sede en la ciudad de Estocolmo. En el encuentro, que se realiza en forma virtual, distintas voces coincidieron en destacar que toda la población mundial tiene derecho a acceder a una fuente de agua segura, y que la comunidad internacional debe unir esfuerzos para que el líquido elemento no sea un privilegio para unos pocos.

la apertura del encuentro, la directora ejecutiva del Stockholm International Water Institute (SIWI), Henrika Thomasson, hizo un llamado a todos los países para redoblar los esfuerzos para generar las transformaciones que necesita un mundo en el que miles de millones de personas todavía no pueden acceder a agua potable. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida como FAO por sus siglas en inglés, la escasez de agua afecta a más de 40 por ciento de la población mundial. Expertos de ese organismo especializado de la ONU, que dirige las actividades internacionales encaminadas a erradicar el hambre del planeta, advierten que si no se adoptan medidas urgentes para transformar esa realidad, en el año 2050 cerca de dos tercios de la población del mundo podría vivir en condiciones de estrés hídrico.

Por su parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) lanzó una campaña para alertar que el mundo está sufriendo una crisis del agua, y la vida y el futuro de los niños están en peligro. “Debemos actuar de inmediato y garantizar un futuro en el que haya agua”, señaló el organismo a través de sus redes sociales. A su vez, científicos del Instituto de Recursos Mundiales (World Resources Institute), una organización no gubernamental que trabaja para crear condiciones de equidad y prosperidad a través de la administración sostenible de los recursos naturales, presentaron el año pasado un informe con estudios que demuestran que si se quiere garantizar el suministro y saneamiento de agua para 2030, ese esfuerzo podría demandar apenas 1 por ciento del PBI mundial. Según las estimaciones que realizó esta organización, eso significaría un aporte de cerca de 29 centavos de dólar por persona y día hasta 2030.

Para la ONU, en tanto, el agua es fundamental para el desarrollo social y económico, la energía, la producción de alimentos, los ecosistemas y para la supervivencia de los seres humanos. El agua también forma parte crucial de la adaptación al cambio climático y es un decisivo vínculo entre la sociedad y el medioambiente, observa un documento de la organización internacional.

“El agua es, además, una cuestión de derechos. A medida que crece la población mundial se genera una necesidad creciente de conciliar la competencia entre las demandas comerciales de los recursos hídricos para que las comunidades tengan lo suficiente para satisfacer sus necesidades. Merece la pena destacar que las mujeres y las niñas deben tener acceso a instalaciones de saneamiento limpias que respeten su privacidad para cuidar de su menstruación y para que tengan una maternidad digna y segura”, remarca el informe de la ONU, para señalar luego que “el desarrollo del ser humano requiere que el agua y los sistemas de saneamiento se lleven a cabo de forma separada. Ambos son vitales para reducir el número de enfermedades y para mejorar la salud, la educación y la productividad económica de las poblaciones”.

Si bien hoy existe en casi todo el mundo una mayor conciencia de que el agua es fundamental para la vida en el planeta, recién en año 2010 un documento oficial de la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció el agua como un derecho humano. En efecto, a pesar de la enorme importancia que tiene este recurso, recién hace una década quedó formalmente reconocido el derecho de todos los seres humanos a tener acceso a una cantidad de agua suficiente para el uso doméstico y personal (entre 50 y 100 litros de agua por persona y día, según estimaciones de la ONU), segura, aceptable y asequible (el precio del agua no debería superar 3 por ciento de los ingresos del hogar), y accesible físicamente (la fuente debe estar a menos de 1.000 metros del hogar y su recogida no debería superar los 30 minutos).

Es de esperar que la Conferencia Mundial sobre el Agua sirva para generar voluntad política en los distintos países, con el fin de comenzar a solucionar la crisis de agua que vive el planeta.

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