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El exceso de velocidad como factor de riesgo

Los vehículos que se desplazan con exceso de velocidad por calles, avenidas o rutas multiplican el riesgo de sufrir un siniestro vial y aumentan en forma notable la posibilidad de generar lesiones graves en las personas que se ven involucradas. Diferentes estudios realizados por agencias de seguridad de todo el mundo llegan a la misma conclusión: la velocidad es un factor de riesgo que está presente en la mayoría de los accidentes donde se registran muertes.

El problema de ir demasiado rápido en el tránsito no es ajeno al Chaco, jurisdicción que integra el grupo de ocho provincias argentinas que registran el mayor número de fallecimientos en siniestros viales, según un reciente informe elaborado por la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Según el mismo reporte, los conductores de motos y ciclomotores llevan la peor parte: el 73 por ciento de las víctimas fatales utilizaban ese medio de transporte al momento de sufrir el siniestro en la vía pública.

Un documento de la Organización Panamericana de la Salud que aborda este delicado tema explica que “el exceso de velocidad, bien sea por velocidad excesiva (conducir por encima del límite de velocidad establecido) o por velocidad inapropiada (conducir demasiado rápido de acuerdo con las condiciones de la vía, pero dentro de los límites), está considerado casi de forma unánime como el mayor factor de riesgo de los siniestros viales”.

Las conductas de riesgo que se observan en el tránsito son difíciles de entender. Mientras que a nadie se le ocurriría, por ejemplo, ingresar a un supermercado para ponerse a correr desenfrenadamente entre las góndolas dado que se sobreentiende que una conducta de ese tipo podría provocar un accidente por la cantidad de personas que hay dentro del local; no ocurre lo mismo en la vía pública. Es frecuente ver a algunos temerarios que conducen como si estuvieran en un circuito de carreras desplazarse en autos, motos o camionetas en avenidas con muchos vehículos y peatones circulando. Tal vez se encuentre un principio de explicación en un sondeo que realizó en todo el país la consultora de investigación de mercado Trial Panel, a través de una encuesta en la web donde se formularon preguntas para conocer cómo perciben la seguridad vial los argentinos. El estudio se llevó a cabo para indagar cómo manejan los argentinos, las infracciones que cometen, cómo evalúan las medidas de seguridad que se han tomado en los últimos años, y cómo cambió la concienciación de la sociedad respecto a este tema. Los resultados revelaron que hay una gran diferencia entre cómo se percibe la propia conducta en el espacio público y lo que realmente sucede: el 90 por ciento de los conductores argentinos se considera un buen o muy buen conductor, pero el 75 por ciento admite que comete infracciones con frecuencia.

La velocidad es factor de riesgo crítico, advierte la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el informe citado más arriba, en el que se observa además que la velocidad puede jugar una mala pasada al conductor, “ya que en su percepción como factor de riesgo influyen muchas circunstancias, como las características del vehículo, la hora del día, las condiciones climáticas o el diseño y el estado de la vía por la que se circula”.

Llaman la atención también los casos, cada vez más frecuentes, de accidentes en los que está involucrado un solo vehículo, que termina incrustándose contra una columna de alumbrado público, o un árbol, o que termina dando vuelcos a un costado de la ruta. Todo parece indicar que en estos siniestros el exceso de velocidad es el denominador común que lleva a la tragedia. Lo explica bien el informe de la OPS: “Cuando se conduce a velocidad excesiva aumenta la probabilidad de que el conductor pierda el control del vehículo, ya que tiene menos capacidad para anticipar los peligros. También impide que otros usuarios de la vía pública puedan prever adecuadamente el comportamiento del auto”.

Un tiempo atrás, en esta misma columna, se recordaba que la Real Academia Española define a la palabra hábito como un “modo especial de proceder o conducirse adquirido por repetición de actos iguales o semejantes”. ¿El exceso de velocidad formará parte ya del conjunto de malos hábitos que, para mal de todos, se repiten en nuestra comunidad? Es necesario educar a la ciudadanía sobre los serios riesgos que implican las velocidades excesivas, remarcando la importancia que tiene el respeto a todas las normas de tránsito.

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