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Historia, religión y patrimonio cultural

Cruzadas y castillo de Bouillon

En agosto de 1096, hace 925 años, partió un ejército desde el castillo de Bouillon al mando del conde Godofredo, con el fin de recuperar Jerusalén para la cristiandad: así comenzaba la Primera Cruzada.

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La exposición más importante es la que refleja la historia del castillo, de Godofredo, y su papel en ese acontecimiento.

Hoy, el sitio se preserva como museo y se yergue como un ícono que une historia, religión y patrimonio cultural.    

La Primera Cruzada

En el siglo VIII el califato Omeya había conquistado el norte de África, Egipto, Palestina, Siria y casi por completo la península Ibérica. Fue aquí mismo, y en plena Europa, donde los cristianos comenzaron el proceso de reconquista de los territorios tomados por los musulmanes.

Años más tarde, los normandos, el reino de Aragón, las ciudades de Pisa y Venecia en Italia y el Imperio Bizantino lucharían por el control del Mediterráneo.   

Hacia fines del siglo XI el emperador de Bizancio, Alejo I, solicitó al papado romano el envío de mercenarios para prestar servicios en su ejército en la lucha que mantenían contra los turcos seléucidas en la península de Anatolia.

Fue así que en el Concilio de Clermont  -Francia-, en 1095, el papa Urbano II planteó la necesidad de prestar ayuda a los cristianos ortodoxos de oriente y liberar Jerusalén del dominio musulmán, prometiendo la “salvación para todos los muertos en combate contra los infieles”. Instó a los europeos occidentales a acudir en auxilio de sus hermanos de oriente, pues “así Dios lo quiere”. Dio comienzo entonces la Primera Cruzada, que se dividiría en dos partes: la Cruzada de los Pobres y la Cruzada de los Príncipes. 

La Cruzada de los Pobres

Esta fue dirigida por Pedro el Ermitaño –monje carismático y líder espiritual- y Walter el Indigente –señor de Boissy sans Avoir-. Conformaron un ejército fundamentalmente compuesto por siervos y campesinos –acompañados de mujeres y niños-, con un total aproximado de 40.000 personas. Marcharon hacia Europa del este, por el Sacro Imperio Romano Germánico, y padeciendo la falta de víveres se enfrentaron contra las fuerzas cristianas de Hungría, lo que les costaría la muerte de unas 10.000 personas. 

Cuando llegaron a Constantinopla, el emperador Alejo colaboró en el cruce del Bósforo, y el ejército de Pedro -que ya contaba para entonces con apenas la mitad de sus hombres-, penetró en Anatolia -. Allí enfrentaron a las preparadas fuerzas turcas, que los emboscaron y aniquilaron el 21 de octubre de 1096 en la batalla de Civetot. Las mujeres y niños fueron vendidos como esclavos, y unos 3000 hombres atrincherados en la costa fueron rescatados por los bizantinos. Pedro el Ermitaño sobrevivió, regresó a Constantinopla y se unió al nuevo ejército Cruzado. 

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La cruz incrustada en el piso con cubierta de vidrio sería la que llevó el ejército desde Bouillon hasta Jerusalén. Al fondo, una estatua del duque Godofredo.

La Cruzada de los Príncipes 

Fue organizada y dirigida por nobles europeos, entre los que se encontraban Godofredo de Bouillon y sus hermanos, Raimundo IV de Tolosa, Roberto II de Flandes, Roberto II de Normandía, Estéfano II de Blois, Hugo I de Vermandois y los religiosos Eustaquio y Balduino de Boulogne. 

Los cuatro ejércitos principales partieron durante el mes de agosto de 1096 y tomaron caminos diferentes para converger en Constantinopla entre noviembre de ese año y abril de 1097. No se sabe con exactitud cuántos soldados componían el ejército Cruzado: el historiador David Nicolle estima una cantidad de unos 35.000, 5000 de caballería. Otros afirman que el número era mayor. 

Una vez realizado el cruce del Bósforo, se puso como primer objetivo la toma de la ciudad de Nicea, a unos 140 km al sudeste de la capital bizantina. Fue sitiada durante unos meses hasta lograr su rendición y fue entregada en custodia al ejército del emperador, que evitó su saqueo y destrucción. Camino a Tierra Santa triunfaron en la batalla de Dorilea y llegaron hasta Antioquía. Pudieron tomarla tras 8 meses de asedio, y mataron a casi todos sus habitantes musulmanes. Allí nombraron a Bohemundo como príncipe de la nueva ciudad cristiana.

Siguieron el derrotero por la costa del Mediterráneo, llegando a Jerusalén -bajo el dominio de los fatimíes de Egipto -, el 7 de junio de 1099. Asediaron la ciudad con un ejército de 12.000 hombres, con muchas pérdidas de vidas en varios asaltos infructuosos. Fue entonces cuando el sacerdote Pedro Desiderio afirmó haber tenido una visión divina: debían ayunar por tres días y caminar descalzos en procesión alrededor de las murallas, las que caerían al noveno día. Esto coincidió con el desembarco de tropas genovesas al mando de Guillermo de Embriaco, y en un ataque combinado lograron tomar la ciudad el 15 de julio. Los siguientes días desencadenaron una terrible matanza contra sus habitantes.  

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El castillo es un espacio que conjuga la religión con hechos trascendentes que marcaron la Edad Media.

Godofredo de Bouillon 

Nació en Boulogne sur Mer en 1060 y sucedió a su tío Godofredo el Jorobado como  Duque de Baja Lorena cuando éste fue asesinado en 1076, aunque Enrique IV –emperador del Sacro Imperio Romano Germánico- se apropió del territorio y le otorgó solamente el marquesado de Amberes. De todas formas, Godofredo apoyó al emperador en la Guerra de las Investiduras y en su expedición a Italia, por lo cual luego le fue devuelta su herencia. 

Con el llamado del papa Urbano II a la nobleza de Flandes para emprender la Cruzada, Godofredo fue uno de los primeros en sumarse, junto con sus hermanos Eustaquio y Balduino, vendiendo y empeñando muchas de sus posesiones para obtener los recursos necesarios. Reunió un ejército de valones y flamencos (10.000 caballeros y 30.000 infantes), y en agosto de 1066 partió a Tierra Santa. 

Su participación en las distintas batallas y la toma de Jerusalén fueron decisivas. Conquistada la ciudad, los príncipes ofrecieron primero la corona y título de rey a Raimundo de Tolosa, pero éste la rechazó. Entonces Godofredo aceptó gobernarla pero no como rey, aduciendo que no aceptaría una corona de oro en el lugar en el cual Cristo llevara una de espinas. Su título fue entonces el de Advocatus Sancti Sepulchri – Protector del Santo Sepulcro- y príncipe. Aquí, como monarca, comandó el ejército que derrotó a los fatimís egipcios en Ascalón, reconstruyó la ciudad de Jaffa y convirtió su puerto en la entrada a la región de nuevos Cruzados.  Murió en Jerusalén el 18 de julio de 1100,  sucediéndolo su hermano Balduino de Edesa, con el nombre de Balduino I de Jerusalén. Fue enterrado en la Iglesia del Santo Sepulcro, pero su tumba fue destruida en 1808. 

El castillo de Bouillon 

Es el castillo feudal más antiguo de Bélgica y una de las fortalezas más destacadas de Europa. Situado en la ciudad de Bouillon, Valonia, Bélgica, a 160 km al sudeste de  Bruselas y a 5 km de la frontera con Francia. Asentado en un promontorio de tres picos rocosos y rodeado por una curva del río Semois, su ubicación fue estratégica. Fuentes escritas lo mencionan en 988, pero se cree que fue construido sobre otro castillo más antiguo, que controlaba el paso entre el Alto y Bajo Lotaringia.

Godofredo lo heredó al asumir como duque y lo vendió a Otbert, obispo de Lieja, para financiar la Primera Cruzada. Fue ocupado por Luis XIV a finales del siglo XVII, sometido a reformas para fortificarlo con artillería y ocupado militarmente hasta 1830. Bajo dominio holandés en el siglo XIX se agregaron una capilla, la torre principal y la casa del gobernador. Hacia el final de este siglo fue abandonado, hasta que entrado el siglo XX lo revivió el turismo en la región.  

Constituye un importante ejemplo de arquitectura militar, con una sólida muralla exterior en la que sobresale la torre homenaje; en el interior, cuatro cuerpos agrupados en torno a un patio de armas aislado por puentes levadizos y defendido por torres. Entre sus dependencias destacan una sala con capacidad para 500 personas, espacios expositivos, las celdas, túneles, almacenes, terrazas, etc.

La musealización 

El castillo es un museo de sitio donde se montan exposiciones sobre su propia historia. Lo que inmortalizó a esta fortaleza medieval fue, sin dudas, la decisión de Godofredo de sumarse a la Cruzada, preparar un ejército y partir desde allí en agosto de 1096 a la conquista de Jerusalén y Tierra Santa. También se presenta la historia de la escuela, la escritura y la imprenta en la Edad Media. Se observan pinturas didácticas, se recrea un aula de clases, se exhiben libros, escritos y objetos de imprenta. Otra exposición interesante es la de la artista Marie-Laure Alff: un fresco de 15 m titulado “La romería armada de Godofredo de Bouillon”, con 13 episodios emblemáticos de la vida del personaje. 

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Una actividad extra emblemática es el espectáculo de cetrería en el patio principal, con aves rapaces criadas en el castillo: lechuzas, águilas, buitres y halcones.

Actividades conexas

El museo-castillo es una institución activa e interactiva, en la que el visitante se siente parte. En el patio principal hay espectáculos de combates y fuegos artificiales. Semanalmente se organiza un mercado medieval, donde se venden productos fabricados con técnicas ancestrales: objetos de cuero, utensilios, joyas y comestibles. Desfiles parten del museo y recorren el pueblo los fines de semana: caballeros, nobles, soldados, juglares… Ciudadanos con vestimentas de época que se identifican con una historia y se sienten parte.

Otra actividad que contribuye al turismo y a la generación de ingresos es el mercado de caza en el centro de la localidad, donde se comercializan jabalíes, corzos, ciervos, productos envasados derivados, y otros alimentos realizados artesanalmente. La fiesta se anima con desfiles y comparsas. En las dependencias más profundas del castillo se elabora y almacena el queso Oeillet, fabricado con leche cruda de oveja por pastores de la región con recetas transmitidas de generación en generación desde hace siglos.    

El  patrimonio cultural

El castillo de Bouillon es un museo que combina exposiciones tradicionales con actividades que incluyen e integran a todo el pueblo, fomentando el turismo, creando fuentes de trabajo e involucrando a una comunidad que se siente parte de un proceso cultural. Un claro ejemplo de democracia cultural y participativa, que resalta una gestión que se atiene a los conceptos de la Nueva Museología. 

Este patrimonio cultural tangible se sustenta en la intangibilidad de las costumbres, leyendas, fe y creencias de una sociedad que acepta su pasado y los hechos como sucedieron. El castillo conforma la identidad de un pueblo y una región que entiende que contribuyó de alguna forma a escribir una parte de la historia universal. 

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