Inversiones para el desarrollo productivo
Por efectos de la crisis sanitaria desatada por el coronavirus, la inversión extranjera directa sufrió una gran contracción en todo el mundo, retrocediendo a niveles de 2005. Así lo señala un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) publicado esta semana. Según ese documento, el duro golpe de la pandemia en nuestra región se tradujo en una pérdida de inversiones extranjeras de 56.000 millones de dólares en 2020. Argentina también sintió el impacto: el año pasado recibió 2.644 millones de dólares menos que en 2019.
En rigor, los países de la región enfrentan una encrucijada difícil ya que por estas latitudes las inversiones de empresas multinacionales muestran una tendencia decreciente desde 2013, de acuerdo con el análisis realizado por expertos de la Cepal. Otro aspecto que destaca el estudio es que la recuperación a nivel global de este tipo de inversiones será más lento que lo deseado y lo más probable es que gran parte del flujo impulsado por las multinacionales tengan como destino a la Comunidad Europea, América del Norte y algunos países de Asia. El documento observa que, de esa manera, aumentarán las asimetrías globales.
Todos los países de la región han tomado nota de este nuevo escenario. En el caso de Argentina, desde el regreso de la democracia prácticamente todos los gobiernos de turno manifestaron su interés en captar nuevas inversiones de empresas del exterior, pero las dificultades que enfrentaron las sucesivas administraciones para lograr una estabilidad a largo plazo de la macroeconomía nacional conspiraron contra ese objetivo. De hecho, si se suman los períodos de contracción económica desde 1983 a la fecha, dan como resultado casi 25 años de recesión.
El informe anual de la Cepal señala, por otra parte, que América Latina y el Caribe necesitan canalizar las inversiones extranjeras hacia actividades que generen mayor productividad, innovación y tecnología. En ese sentido, identifica ocho sectores estratégicos a tener en cuenta: energías renovables; electromovilidad sostenible; revolución digital; industria manufacturera de la salud; bioeconomía; economía del cuidado; economía circular; y el turismo sostenible.
Si bien el panorama futuro no es el mejor, nuestro país tiene la ventaja de contar con mano de obra calificada y muy competitiva, a lo que deben sumarse sus recursos naturales.
Esta semana el Ministerio de Relaciones Exteriores firmó un convenio marco de colaboración con el Banco Central para promover las inversiones extranjeras directas en el país e impulsar las exportaciones. La intención, según se explicó, es que esas inversiones respondan a las estrategias de desarrollo productivo de las distintas regiones del país. Con este acuerdo el Banco Central se compromete a poner a disposición de la Cancillería los datos sobre inversión extranjera directa relevados hasta la fecha, con detalles sobre país de origen y sector de actividad.
La inversión extranjera y el incremento de las exportaciones son dos factores claves para que la economía del país vuelva a crecer. Un sondeo realizado por el grupo Santander apunta que nuestro país tiene al menos siete sectores clave de la economía que pueden interesar a inversores extranjeros: agricultura, industria automotriz, procesamiento de alimentos, materias primas, máquinas de procesamiento agrícola y de alimentos, salud. Además, cuenta con sectores con alto potencial de crecimiento, como las áreas de tecnologías de información y comunicación, gestión de recursos naturales, e hidrocarburos. El mismo informe observa que la contracción de la inversión extranjera directa en Argentina no fue tan severa como registraron algunos de los países vecinos, con una tasa comparable al promedio regional, ya que los flujos hacia Sudamérica cayeron en 46 por ciento durante el mismo período. Aún así -advierte el reporte- diferentes empresas extranjeras decidieron dejar Argentina el año pasado debido, entre otras cosas, a las formas complicadas de hacer negocios, el intervencionismo estatal, las políticas anticomerciales, la política cambiante, el precio y el control monetario. De todos modos, el mismo informe destaca una serie de fortalezas de nuestro país para este tipo de inversiones, como los abundantes recursos naturales, una base industrial desarrollada, una clase media amplia, población altamente educada, y una mejora en el clima de negocios.
Teniendo en cuenta estos escenarios, es necesario fortalecer liderazgos locales que aporten nuevas ideas para captar los flujos de inversiones extranjeras que necesitan el país y la región para apuntalar el desarrollo productivo.










