Prevención y cuidados frente a enfermedades de origen animal
Según la Organización Mundial de Sanidad Animal, entre el 60 y el 80 por ciento de las nuevas infecciones que afectan a las personas en todo el planeta tienen su origen en animales. El dato, que adquiere una mayor relevancia a la luz de los estragos causados por el Sars Cov 2, obliga a redoblar los cuidados para prevenir la aparición de enfermedades zoonóticas.
Con sede en la ciudad de París, la Organización Mundial de Sanidad Animal es un organismo intergubernamental que se creó a partir de un convenio internacional firmado por distintos Estados en enero de 1924. Su trabajo consiste en garantizar la transparencia de la situación zoosanitaria en el mundo, y por eso pide a cada uno de los países que tienen representantes en ese espacio internacional -Argentina, entre ellos-, que se comprometan a declarar las enfermedades de los animales que detecta en su territorio. La tarea que lleva adelante se basa en el concepto de “Una sola salud”, que sostiene que la salud humana y la salud animal están muy vinculadas entre sí y, además, están ligadas a la salud de los ecosistemas en los que existen. “Lo concebimos e implementamos como un enfoque global colaborativo para comprender los riesgos para la salud humana y animal y la salud del ecosistema en su conjunto”, explica la organización en la portada de su página web.
En su momento, la epidemia de la enfermedad por el virus del Ébola encendió las alarmas sobre las amenazas que se presentan en estos tiempos de globalización y destrucción de bosques. Según los expertos, la combinación de estos factores (el primero permite que mucha más gente viaje por todo los rincones del planeta -y con ellos los virus-; y el segundo facilita la transferencia de microorganismos capaces de producir enfermedades de animales silvestres a seres humanos) multiplican las oportunidades para que los patógenos colonicen nuevos territorios y evolucionen bajo nuevas formas, tal como lo señala el catedrático de microbiología en Universidad de Málaga Eduardo Martínez Manzanares en el libro “Zoonosis”.
Otro aspecto que preocupa es que cada vez con mayor frecuencia se introducen en los hogares a los denominados animales exóticos, que pueden ir desde un pequeño hámster hasta aves de todo tipo o reptiles de distintos tamaños. El problema es que en muchos casos esta costumbre alimenta el tráfico ilegal de algunas especies y, además, si no tienen un control sanitario adecuado nadie puede asegurar que no sean portadores de enfermedades posibles de ser transmitidas a los seres humanos.
Hace pocos días en Neuquén, la legislatura de esa provincia sancionó una ley que crea en la órbita del Consejo Provincial de Educación, el “Programa de sensibilización sobre el cuidado responsable de animales no humanos y prevención de enfermedades zoonóticas”. En uno de sus artículos la norma señala que el programa “tiene como finalidad generar acciones en el ámbito educativo vinculadas a la sensibilización sobre la condición de sujetos de derecho de los animales no humanos, orientando las estrategias hacia el cuidado responsable de ellos y a la prevención del abandono, la explotación, uso, maltrato, crueldad y enfermedades zoonóticas”. En el Chaco, en tanto, está vigente la ley de Protección y bienestar de los animales, que establece que las disposiciones de esta norma se aplica a los establecimientos dedicados a la producción, reproducción, adiestramiento, custodia, compraventa, diagnóstico y tratamiento de enfermedades y a cualquier otro lugar donde se tengan animales, así como a la circulación de los mismos. En rigor, en todas las provincias existen leyes que buscan prevenir enfermedades de origen animal. Pero así como es importante el marco normativo, también es importante que se cumpla con lo que establecen estas leyes.
La idea de que la salud humana y la sanidad animal son dependientes entre sí y que ambas están vinculadas a los ecosistemas no es nueva, pero la pandemia global de SARSCoV- 2 puso de relieve la importancia de esta interrelación para comprender por qué es importante la prevención de enfermedades zoonóticas.
Entender la estrecha relación que existe entre salud humana, sanidad animal y ecosistemas es un primer paso para evitar nuevas epidemias y hacer frente a los problemas de salud emergentes.










